domingo, 22 de mayo de 2011

Hasta aquí hemos llegado

Escuchado y analizado el primer discurso del presidente del Gobierno tras el leñazo en los riñones, yo sigo alucinando con José Luis Rodríguez Zapatero. Parece que no se ha enterado de nada. Erre que erre, él va a agotar la legislatura. Le importa un rábano haber perdido en toda España, en algunos sitios hasta los calzones. Ha hundido el país y va a continuar en el empeño, legislando asociado con la inestabilidad de aquí a marzo, arrastrando España por el fango. Una meta a alcanzar, capitaneados por un partido que ya no goza del respaldo soberano que debe legitimar el gobierno del Estado. Moral y ética al cubo de la basura.
Cualquiera con dignidad asumiría con justicia la derrota y convocaría al pueblo español ante las urnas en otoño. Pero el líder socialista habla otro idioma, uno que él solo conoce, y se aparta de la realidad una vez más. Hasta se pavonea y advierte que seguirá pactando con los mismos con los que lo está haciendo a nivel nacional. Tengo la sensación, por no decir la seguridad, de que se pasa por el forro la voluntad democrática de los españoles. El grito es brutal, imposible de callar y le dice que se vaya ya, sin demora, que deje de prolongar la agonía que nos domina, que nos permita respirar de una puñetera vez. Derecha e izquierda, apolíticos cabreados, todo dios le ha dicho que se marche, pero él ni caso. A lo suyo, a dejar España como un erial, a que no quede posibilidad alguna de recuperar ni equilibrio ni bienestar.
Los españoles han hablado claro, y sólo Zapatero es lo suficientemente sordo como para no oírles. Sordo o un depravado político, carente de moral, un césar absurdo y usurpador. Fuera ya.

jueves, 19 de mayo de 2011

Unos numeritos de nada

Hay que ver cómo sube la vida. Todo está más caro y cada vez son menos los cuartos con los que pelear la supervivencia. Arranquemos en 2.004 y observemos el incremento de precios en alimentación, vivienda, transporte, combustibles y cualquier cosa que se nos pueda ocurrir y que sea susceptible de encarecer su valor. Para echarse a llorar. Claro que esto no nos afectaría tanto si hubiera trabajo, si salarios y pensiones subieran a la par, que ni el IPC se respeta. Pero no es el caso, qué va, todo lo contrario. La gran mayoría perdemos año tras año y a pasos agigantados el llamado poder adquisitivo, hasta el punto que la miseria ronda que te ronda, aporrea las puertas de nuestras casas cuando no las derriba para invadirnos. La cosa esta chunga, muy chunga. Para la gran mayoría (eso lo he dicho antes, ¿no?).
Porque para algunos no es así. Hay unos colectivos a los que desde el 2.004 las cosas, en materia crematística, les va de muerte. Aunque parezca mentira, han visto incrementados sus ingresos muy obscenamente, multiplicando la pasta que reciben. ¿Y quién les paga, quién es tan espléndido como para soltar y soltar billetes de esta forma tan generosa? Pues quién va a ser. Todos nosotros. ¿Ah? ¿Qué no lo sabías? Verás, te cuento.
Debe ser que con los grandes sindicatos amigos esto de ajustarse el cinturón no va. Resulta que han pasado de que les demos para formación 13.590.000 euros en 2.004 (BOE 19/02/2004) a embolsarse 29.036.000 en 2010 (BOE 04/08/2010). Todo un negocio éste que se han montado los del sofá, los que se han estado encamando con el ejecutivo socialista, ésos que son responsables por partes iguales con Gobierno, especuladores y banca de la situación que nos desespera y mata. El precio del silencio o lo que vale una traición.
Uno piensa que para lo que han hecho estos socios del latrocinio mucho premio reciben. Pero si te detienes un momento y analizas el fondo del asunto, te das cuenta de que callar la boca y consentir de la manera en que UGT y CCOO lo han hecho, hay que abonarlo en su justa medida. Destruir el sindicalismo, permitir que se aplasten los derechos de los trabajadores y colaborar en el empobrecimiento de la sociedad sin recibir nada a cambio no sería lógico.
Así que, ya lo sabes. Mientras la ciudadanía sufre, entre otras cosas, por el IPC, índice de precios al consumo, a esta banda se le aplica una subida que corresponde a un nuevo concepto económico, el IPS, índice de precios sindicales, y que funciona tal que así: en 2.005 fue de un 35,7 %, en 2.006 un 15,35 %, en 2.007 un 5,76 %, en 2.008 (¿crisis, qué crisis?) un 16,56 %, y en el funesto 2.009 un 10, 23 %, estabilizándose para el glorioso 2.010 con un incremento del 0,44 % con el que no les alcanza para las magdalenas del cinco tenedores. Eso sí. Una aclaración necesaria a las cifras. Estos datos corresponden a los planes de formación. A estas cantidades habría que sumar los 16 millones que reciben de subvención por “financiación y compensaciones económicas”. 7 millones para cada uno de los dos colaboradores del ejecutivo, y el resto a repartir entre 78 sindicatos restantes. No está mal lo que consiguen Méndez y Toxo, pero que nada mal.
A mí se me ha quedado cara de gilipollas cuando he contrastado los datos. ¿A ti qué cara se te pone?

Un movimiento real

Me gusta la idea, porque me gustan las movilizaciones populares. Es bueno que reaccionemos, que nos enfrentemos a los que controlan un sistema devorador e injusto y que se pelee por cambiar el juego y a los jugadores. Ya era hora de salir a la calle y decir basta, ya tocaba exigir lo que nos pertenece y plantarle cara al cáncer político existente, ya era hora de rebelarse contra la especulación financiera y el abuso de los bancos. La oportunidad del momento es discutible, pero el fondo es justo y claro, siempre y cuando surja de la espontaneidad y de la naturalidad y ningún bandido se esconda detrás. Quiero pensar que la gente ha decidido manifestarse porque sí, porque ya se han hartado de la casta política, sus corruptelas, su inutilidad y sus embustes, porque piensan que la crisis deben pagarla aquéllos que la han provocado, porque saben que hay que cortar garras y alas a los que están manipulando el sistema en su beneficio. Era necesario responder ante las continuas agresiones y levantar la cabeza, gritar que no somos mansos corderos.

La diversidad y pluralidad de los que han comenzado esta revuelta pacífica invita a considerar que lo que ocurre es natural, generado por el hastío y el enojo de muchos. El banquero roba, especula y juega con lo ajeno sabiendo que si lo pierde nada pasa, la ciudadanía idiota repondrá con creces lo esquilmado. El político se enriquece impunemente, blinda su vida, hace y deshace a capricho, exhibe su estupidez sin pudor, legisla el absurdo y vende su existencia como imprescindible. Banquero y político deben responsabilizarse de sus actos y de su torpeza, y pagar por sus errores, como cualquier hijo de vecino. Suena a música celestial.

Pero también tiene su entrada para esta fiesta la desconfianza. Es inevitable preguntarse si hay alguien detrás de este fenómeno social; es decir, si algún partido político ha extendido su arte para la manipulación y ha originado esta fabulosa expresión de indignación. Hay quien piensa que el PSOE la apoya y empuja, pues se sabe derrotado en las elecciones; al promover la abstención se restan votos del descontento que habrían ido a la derecha y jamás a la izquierda gobernante, privando de cierta contundencia a la victoria de los populares. Son los mismos que dicen que los socialistas, puestos a perder, prefieren descomponer el sistema que ellos ya han destruido y emerger de las sombras como padres de la nueva democracia a construir, antes que entregar la plaza. Un “ya que yo no mando, tú tampoco; se rompe la baraja y se abandona el juego”.

Yo no sé que pensar. Insisto, me gustan muchos de los planteamientos y me gustan las formas. Disiento en algunos, ninguno fundamental salvo uno, el relativo al voto. No hay que abstenerse el 22, hay que votar, lo que sea, pero votar. Nadie puede arrebatarnos ese derecho.

martes, 17 de mayo de 2011

Vota lo que quieras, pero vota

Tengo ganas de votar. No escondo el asco que me produce la casta política y sé que ir el domingo al colegio electoral y depositar un sobre en la urna supone que algunos que no merecen ni el aire que respiran continúen con su negocio. Pero quiero votar. Éste es mi derecho, un estilete con el que luchar por mi libertad. Y también constituye, a mi modesto entender, un deber que cumplir. La democracia me permite expresar mi voluntad, y convierte este ejercicio de soberanía en el vehículo ideal para participar en la resurrección del país, o, en su defecto, convertirme en cómplice de su destrucción. Voy a votar sí o sí. Y tú deberías también.
¿A quién? Si no lo tienes claro, el que te surja en el momento, cualquiera te vale si piensas que todos son iguales, que no valen un céntimo ni uno de ellos, que no se salva nadie de la quema. Enseña tu identidad e introduce el sobre. Si no lo haces es como si te rindieras, como si aceptaras que te han vencido, que se han salido con la suya. Y eso no puede ser.
Si ese es tu deseo, diles que se vayan al carajo de la mejor manera, votando. Cierra los ojos y elige uno al azar, lánzalos al aire y cógelo al vuelo, entona a pulmón abierto un pito, pito, gorgorito, mete en el sobre un dibujo de tus hijos, un cromo de Ronaldo o Messi, un poema de Garcilaso, la foto de tu suegra, un mensaje escatológico o un recuerdo a la parentela directa de alguno. Haz lo que quieras y de la forma que te apetezca, pero vota.
Vota tu convicción, vota para castigar, vota para que se queden los mismos, vota para que algunos boten, vota por un cambio, vota en blanco, vota nulo, vota lo que te dé la gana, pero vota. Si deseamos que jugadores y reglas cambien, debemos formar parte activa del juego. Como un buen amigo mío, irreverente vocacional, que se ha fotografiado donde acaba la espalda, y ha escrito en la postal; “ya que me estáis dando siempre por ahí, por lo menos que conozcáis dónde la metéis de continuo”. El domingo, foto y lema viajarán en un sobre, vía DNI, hacia el interior de una urna. Le he preguntado el por qué. Y me ha dicho que es lo que le apetece, que no ve diferencia entre su culo y alguna que otra candidatura y que, además, confía más él. Ante esto, nada que objetar.

lunes, 16 de mayo de 2011

Un día de caza

Escondido, oculto entre las sombras de los contenedores, acecha perverso y malvado el nuevo gavilán pollero. Sonrisa profidén, de folleto de gabinete dental, espera a su presa, babeando obsceno: la carne es jugosa y tierna, un sabroso bocado con el que saciar su ansia. Lleva varias capturas, hoy el día ha colmado de sobras su voraz apetito. Pero la noche aún no ha caído, algún incauto quedará que se preste a sucumbir a su feroz ataque. Aguarda tranquilo, uno más, uno que anotar a sus conquistas. Con éste, el cupo cubierto con creces, un triunfo seguro…
El carroñero se yergue, su víctima está muy cerca. Afila sus garras, se lanzará sobre ella y la devorará, vamos si la devorará. Ya está, el siguiente en la lista va a girar en la esquina y tropezará con su destino. No tiene escapatoria. Un paso, otro más. ..Por fin, depredador y cordero frente a frente. La caza excita aún más al carnicero, pues el trofeo no viene solo, una de sus crías le acompaña. Mas placer, más premio. El ave rapaz controla la situación, lo domina todo y entonces, seguro de que el indefenso pardillo no huirá abandonando a su prole, ataca sin piedad, a muerte. Es una lucha desigual, poderoso y codicioso explotador que no rinde hasta vencer contra un indefenso que no sabe cómo escabullirse.
No hay reacción, la sorpresa es la dueña. El asaltante agarra con fuerza la mano del inocente, mira a la cámara que siempre le acompaña, luce su espléndida dentadura, se inclina veloz ante el niño y, sin dar tiempo a la reacción, le besa en la mejilla. No contento todavía, con su agilidad felina obliga al atónito atracado a coger un sobre con una papeleta dentro. Es entonces cuando profiere su amenaza, cuando se sirve del terror para derrotar cualquier resistencia. “Vótame. Si eliges a otro, la muerte te alcanzará lenta y dolorosamente. Yo soy tu futuro, sin mí no eres nada”. Una sonrisa, otra foto y el candidato desaparece raudo, despliega sus alas y parte a su cueva. Hay que reponer fuerzas, el día siguiente promete más sangre.
Mientras, el sorprendido recupera los sentidos, recompone su figura, limpia la cara de su hijo y, al ver alejarse al nuevo gavilán pollero, piensa: “Lástima no tener una escopeta. Buena pieza se me escapa”.

sábado, 14 de mayo de 2011

Cuando el río suena, mierda lleva

Un poco de memoria no viene mal. El año pasado, el secretario de Estado de Hacienda aseguró que los objetivos del déficit hacía que fuera imposible mantener el acuerdo salarial pactado para los funcionarios. Era el mes de febrero de 2010, arreciaba la tormenta económica, y las palabras de Carlos Ocaña auguraban lo que iba a venir. Pero claro, como políticamente no parecía el momento oportuno, en el Ministerio de Economía y Hacienda tardaron poco en reaccionar y dejar caer uno de sus embustes: “El Ministerio de Economía y Hacienda quiere aclarar que el Gobierno respetará en su integridad el acuerdo alcanzado con los sindicatos sobre el salario de los funcionarios“. Era el 25 de febrero. El 13 de mayo los mismos que se hartaron de negarlo anunciaron el recorte canalla al salario de los empleados públicos.
Ahora el río baja revuelto de nuevo. Parece ser que una trampa en los Presupuestos de este año habilita al Gobierno para realizar un recorte encubierto en el sueldo de los funcionarios a través de una rebaja en la paga extra que cobrarán el próximo mes de junio. Un leñazo que oscilaría entre los 126 euros para un auxiliar administrativo y los 500 para un médico o un profesor, según la estimación realizada por Gestha, el sindicato de técnicos de Hacienda.
Los jefes de todo, no olvidemos que máximos responsables de la situación actual, dicen que esto es mentira: “En relación a la noticia aparecida en varios diarios en los últimos días, en la que se afirma que el Gobierno planea reducir las pagas extra de los trabajadores de las Administraciones Públicas, el Ministerio de economía y Hacienda quiere desmentir rotundamente la información publicada y aclarar que ni ha considerado, ni está considerando, ni hay previsión de hacerlo, medida alguna que pueda suponer un recorte salarial para el personal, tanto funcionario como laboral, al servicio de la Administración” (para echarse a temblar). En el mismo comunicado, el Ministerio dice que “lamenta la falta de sensibilidad y sentido de la responsabilidad que muestran algunos sindicatos y medios de comunicación al dar pábulo a rumores”.
A ver si consigo aclararme. Resulta que el Programa de Estabilidad 2011-2014 señala claramente que el Ejecutivo tendrá que hacer un ajuste adicional para lograr el objetivo de déficit de 4.000 millones de euros que salen, pues no hay otro sitio donde pescar, de restarle a los 15.000 millones de euros del ajuste los 11.000 ya contemplados por la congelación y la menor tasa de reposición. No hay más dónde rascar, tal y como han dejado de limpias las arcas. Algunos sindicatos, los que no comparten mesa y cuartel con el ejecutivo, quieren que se sepa la verdad y por eso lo denuncian, para que Salgado, Chaves o el que sea responda con claridad sobre el tema y explique cómo lo van a hacer pues, insisto, no hay otro sitio para hurtar lo que necesitan para tapar su vergüenza que el bolsillo del funcionario. Así está el patio…
Miren ustedes, los que gobiernan me han afiliado al colectivo mayoritario de los que no creen nada de lo que salga de sus filas. Pertenezco pues a la ingente masa de engañados y estafados por la casta política gobernante, por estos falsos socialistas apoyados por aún más falsos sindicalistas que lo único que ofrecen son representaciones burdas y trágicas de su incompetencia. Confío más, pero que mucho más en lo que los colectivos no traidores de trabajadores aseguran que en lo que Elena Salgado, ministra del desastre, José Antonio Benedicto, director general de Costes de Personal y Pensiones Públicas, Consuelo Rumí, secretaria de Estado para la Función Pública o el mismo heredero de dios, Alfredo Pérez Rubalcaba, puedan manifestar. Los primeros, representantes de los trabajadores, se ven encima el atraco, mientras que los segundos, ¡ay, los segundos!...son políticos que sólo piensan en votos, esperpentos de la sociedad, timadores y trileros públicos que adornan su existencia con mentiras mientras saquean con impunidad y alevosía las vidas de todos. No son de fiar.
Mucho me temo que después del 22 de mayo, antes de salir por patas, éstos van a terminar de arrasar el país, van a dejarlo irrecuperable, van a morir matando indiscriminadamente y sin compasión. Tenemos que expulsarles ya, sin tardanza, mientras aún podamos, o estaremos definitivamente perdidos. Y no es alarmismo. Es miedo.

Otra mentira sin patas

Cándido Méndez y Fernández Toxo negocian y negocian, agotaditos están los pobres. El acuerdo está a la vuelta de la esquina, la salvación se acerca lenta pero segura. El jefe de las cosas suspende una cumbre vital de los socialistas europeos y acude raudo a la llamada de la jungla. La cita con los agentes sociales no admite demora, el país depende de sus dotes interplanetarias como negociador. Sorprendidos por su decisión de suspender su asistencia a la fiesta noruega, prensa y comunes preguntan al nuevo Séneca. Y Zapatero, sombrío y preocupado, con el gesto serio de un gran estadista, declara a los cuatro vientos que la reunión con sus colegas de sillón es ineludible e inaplazable, no admite espera, él debe estar allí para arreglar España. ¡Qué sería de nosotros sin su presencia! No quiero ni pensarlo…

Bueno, bueno. Ya se ha dejado cazar en otra mentira. Mire usted, si me permite que se lo diga, no se complique tanto, hombre. ¿Qué no le apetece irse de parranda a Noruega con la que está cayendo? Pues diga que no y ya está, pero no se invente las cosas. Las mentiras no tienen patas, no salen corriendo, se quedan ahí donde se sueltan esperando que alguien las descubra. Y ahora el dos en uno sindical se ha tropezado con la última y le tapa la boca, dejándole en evidencia una vez más. Vamos, que le dicen que ni sobrevenida, ni ineludible, ni inaplazable ni “ná” de “ná”. Qué usted sabrá por qué no se ha ido de crucero a los fiordos, qué por ellos no es. Resumiendo, qué ni falta hacía que parase por aquí, qué para lo que puede o va a hacer, como si se recluye en un monasterio…¡Ay, no!, se me olvidaban las municipales y lo que le gusta lucir palmito, como para perderse algún mitin donde la degeneración mental y la manipulación se transforman en aplausos.

¡Qué largo se me está haciendo el adiós! Ni con agua caliente se va. Uno ya no sabe qué creer, a ver si será verdad la profecía de Nostradamus, aquella que decía "De tierras con nombre de animal, vendrá quien gobierne a los iberos, adorará a reyes negros y abrazará religiones extrañas. Llenará su palacio de bufones y aduladores y usando su propia máscara de bufón, traerá consigo el hambre, la pobreza y la desesperación..."

¿Zapatero es de León o de Valladolid? No sé, no sé…