martes, 17 de enero de 2012

Me río yo del sacrificio de Isaac

Dentro de este montaje en el que nos movemos por obra y gracia de nuestra gloriosa pertenencia a la Unión Europea, el papel a desempeñar por España en el cambalache está cada vez más definido. Los que cortan el bacalao, mientras riegan el chucrut y las salchichas de a metro con champagne francés, consideran que la estabilidad de la zona euro y, por ende, de todo el sistema “econocida” que gozamos con alegría y frenesí los bárbaros del sur depende de lo que nuestros gobernantes puedan ofrecer para ser devorado por los dioses. Una cosa amena y entretenida como el relato bíblico que aparece en el Génesis y que cuenta la divertida anécdota de Abraham y su hijo Isaac.
Recordemos. Dios ordenó a Abraham el sacrificio de su hijo Isaac si se quería convertir en el verdadero padre de muchos pueblos. El patriarca, tras viajar un tiempo, encontró el túmulo que Dios le mostró como el lugar indicado para la ofrenda. Cogió a su hijo y le hizo subir la montaña cargado con la leña con la que iba a ser inmolado. Isaac, durante la penosa ascensión, no paraba de preguntar a su padre una y otra vez por el animal que iba a ser la víctima del holocausto. Abraham, caldeo él, el sueco se hacía mientras su vástago inquiría insistente sobre dónde estaba el futuro carnero asado, obteniendo como única y repetida respuesta que el Señor proporcionaría uno. Así todo el camino: Isaac con el combustible de su propia pira sobre las espaldas a la par que su padre, con el bastón en una mano y el cuchillo en el zurrón, ni sabía ni contestaba.
Una vez en la cima Abraham preparó el altar donde degollaría y después quemaría a su hijo, sangre de su sangre. Tiempo y energía tuvo para ello pues él ni una rama portó para llegar a la cumbre antes que Isaac. Éste, derrengado por el peso de la carga, sin fuerzas y seco como una mojama ya que su padre ni agua le dio para el trayecto, alcanzó arrastrándose su patíbulo. Mientras jadeaba por la sed y mareado por el sobreesfuerzo, Abraham le agarró y sin otorgarle la más mínima oportunidad para que reaccionase, lo tumbó sobre el altar y se dispuso a liquidarle. Dos tajos rápidos y certeros y al fuego. Cualquier cosa con tal de lograr la grandeza ante los ojos de Dios.
Fue en el preciso instante en que la muerte se abatía definitiva sobre Isaac cuando, de quién sabe dónde, apareció un ángel y detuvo la carnicería, entregando a Abraham otra inocente pieza que sustituyera a su hijo. Un final de lujo. Abraham, contento porque había demostrado su decisión, e Isaac, temblando aún de miedo pero feliz por haberse librado de la sangría.
Hasta aquí una narración novelada de la Biblia. A partir de este punto que cada uno rebautice a los protagonistas del relato. Para mí, que muy bien no debo de andar de la cabeza ya que me entretengo en escribir estas cosas, Abraham es el papá gobierno que está dispuesto a sacrificar tras martirio a sus hijitos, los españoles, en honor y para gloria y grandeza propias, como ejecutor, y de los dioses europeos, como grandes hacedores. Lo que ocurre es que pienso y pienso y no encuentro ni ángel que frene la matanza ni carnero que poner en lugar nuestro.
Así que, lo dicho al principio. El papel de España es el de costillar a la brasa. Del barato. Qué pena, madre, qué pena.

jueves, 12 de enero de 2012

Sodomizar al funcionario, deporte nacional.

Un buen amigo me comentaba esta mañana que ya estaba cansado de que le sodomizaran, día sí y día también, a pelo y sin avisar. Que él no había venido al mundo para que, ante la pasividad de unos y para el regocijo de otros, los que mandan se cebaran en su persona, vomitándole encima las consecuencias de las nefastas gestiones y/o descaradas corruptelas que, o bien provenientes de ellos o bien de los incompetentes del otro bando, con la colaboración de otros secuaces del sistema, han arruinado al país. Que no quiere continuar sometido al aluvión de tactos rectales que parten alegres desde la dirección política para aterrizar ufanos en su culo, dispuestos a escarbar hasta alcanzarle las entrañas y arrancárselas.
¿Expresivo, verdad? Y algo escatológico. Es lo que se debe esperar de un tipejo al que muchos definen sin conocer como un vago y maleante vividor, un paria bastardo y mal nacido, un parásito inútil e incapaz, un despojo de la humanidad, un engendro del sistema, y demás lindezas que, brotando de bocas amargas, las mentes rabiosas se puedan imaginar. Un ser deleznable que ha perpetrado la infame osadía de estudiar como un macho cabrío durante años, presentarse a una oposición en disputa con tropecientos y aprobarla, accediendo así a un espléndido trabajo por el que andaba cobrando hasta ahora la ingente cantidad de mil eurillos. Un delincuente, un puñetero funcionario, vade retro Satanás.
Y todo su cabreo porque, para pagar la fiesta en la que nos han metido meritorios padres de la patria, además de los guantazos que comparte con el resto de los españoles, él se lleva unos cuantos más. Qué se joda, dicen los tontos. Ajo y agua, que para eso es un privilegiado. Un aborrecible sujeto del que cuando las vacas eran tan gordas que daban leche merengada, el mismo que hoy está dispuesto a colaborar y consentir con el linchamiento se descojonaba en su cara al grito de pringado. Un gusano que ha perdido en los últimos años más de un 50 % de poder adquisitivo. Un perro sarnoso que tiene que tragarse todo lo que el okupa que cada cuatro años asalta la administración en la que trabaja hace y deshace mientras en muchas, demasiadas ocasiones se lo lleva bonito.
El caso es que esta entrañable persona, un currante bueno a más no poder que respira lo justo por no molestar, conocedor de que uno se dedica a escribir historias de vez en cuando, quería que se contara su lamento. Sangrando por las heridas que le producen las hincadas de los estribos y soportando sobre su grupa la carga propia y la ajena, le habían terminado de abrir las tripas vía correo electrónico. El sindicato que le pasaba en Rodiezmo la vaselina al innombrable para que practicara la sodomía con los españoles le convocaba a una movilización contra los recortes en el sector público. Camaradas todos, ahora sí, a por ellos. Antes no, que en el barril había un grifo directo a un bolsillo pasivo, complaciente y amigo.
Me dice que él necesita gritar, que su voz se oiga, que el español debe darse cuenta de que destruyendo al empleado público se destruyen los servicios y con ellos el Estado. Pero que le descompone y enerva que los que antes le abandonaron y formaron parte de la quiebra sean los que ahora se arroguen las riendas de la protesta. No fía en los cómplices del anterior gobierno. Y yo le digo que yo tampoco, pero que los sindicatos son imprescindibles, son la única defensa que le queda al trabajador. Eso sí, qué duda cabe, los sindicatos de verdad, no éstos.

martes, 10 de enero de 2012

Un viaje a Nunca Jamás

Llevo un buen rato asomado al balcón y mirando como un idiota hacia las estrellas, en busca de una nube con forma de galeón que me secuestre y me conduzca al País de Nunca Jamás. Ya sé que un hombre de taitantos años, fondón, con más pelo ya en las piernas que en la cabeza y que se encuentra en ese momento de la vida en el que el carácter se torna de dulce en una leche agria y mala (¿será la pitopausia?) no debería perder el tiempo en estas gilipolleces. Pero ya que este divino paraíso terrenal en el que la fortuna me permite retozar alegremente es un erial árido y pedregoso, después de una dura jornada devanándome los sesos entretenido en el noble deporte de sobrevivir, el placer de dedicar unos minutos de mi maravillosa existencia a evadirme en el limbo de lo absurdo es un lujo que aún puedo permitirme ya que todavía no cobran entrada.
Ahí estoy yo. Patético. Soñando con un país imaginario en el que los piratas son piratas de los de parche en el ojo, garfio en vez de mano y una pierna de madera arrancada a una silla, unos zarrapastrosos que moran todos juntos en un barco y cuya único temor es ser devorados por un cocodrilo colosal. Un país en el que el habitante más independiente es un chiquillo repelente y hortera vestido de verde, que vuela gracias a unos polvos mágicos que le proporciona un hada de diez centímetros y cuyo ejército está compuesto por una miserable banda de niños perdidos…¡Alto! ¡Todos parados!¡Viva Honduras!...se me va la pinza…Bueno, continúo con este bucólico relato, que estoy inspirado (ja). Un país en el que las sirenas son unas hermosas y embaucadoras criaturas, un mixto entre mujer y pez de penetrante mirada y misteriosa belleza que te hipnotiza con su melodioso canto. Un país en el que los indios son indios de verdad, de los que cazan su comida y bailan en rededor de una hoguera, conectados con su Manitú particular merced a un colocón glorioso vía pipa de la paz. Un país en el que encontrar vivienda se reduce a ocupar el árbol hueco que más te place, y alimentarse un acto de imaginación. Un país fantástico…
¡Vaya! Por la esquina dobla vociferando un chaval, que los veinte aún no los tiene. Lleva encima una borrachera del ocho y no para de berrear. Blasfema en arameo y se lo hace encima de todas las instituciones privadas, públicas y sagradas que existen en este mundo y en el resto de planetas habitables…Se cae…Se levanta…Se vuelve a caer, esta vez contra un coche…No se mueve…Para habernos matado el trompazo que se ha metido…No, no se ha muerto, ya se incorpora y más mal que bien continúa su camino. Bueno, a lo mío.
¿Por dónde iba yo? ¡Ah, sí¡ Un país de piratas de traje de sastrería (el que los pague), que le han puesto sus parches a los dos ojos de la diosa Temis, Iustitia o como quieras llamarla para que no vea más allá de dónde le dicten y legislen. Piratas que portan el garfio en el bolsillo, siempre atentos para pescar todo lo que en la talega quepa. Piratas electos con el corazón de madera y la cara de piedra que han invadido los barcos del pueblo y que con los cocodrilos se hacen zapatos y bolsos. Piratas que no temen a nada ni a nadie pues se saben intocables. Un fabuloso país en el que, el que se atreve a plantar cara y vuela acaba en la cazuela o enganchado a diez centímetros de polvos mágicos. Un país en el que el habitante más independiente, por lo menos hasta que se le pase el pedal, se ha abierto la cabeza hace un momento contra el capó de un coche. Un país cuyo ejército anda perdido por tierras extrañas, ocupado en la reconquista de la Tierra Santa talibán, dejándose matar por cuatro perras gordas. Un país en el que las sirenas viajan sin médico ni sanitarios para ahorrarse abonar las guardias. Un país en el que los indios andamos haciendo el indio sin descanso, bailándole el agua a los piratas, a sus asesores, a los que les custodian los tesoros, a los que lucen una sangre de otro color por derecho divino y a los que sin oficio conocido encuentran su beneficio en el expolio de lo ajeno. Indios que nos tragamos todo eso y mucho más sin necesidad de fumarnos nada, únicamente por cobardía, complacencia, miedo, instinto, pasividad o complicidad, que de todo hay. Un país de horchateros en el que no podemos pagar una vivienda digna sin prostituir el alma, y en el que alimentarse es un derroche de inventiva e imaginación… Mira por dónde, en lo de la comida y en los zarrapastrosos este fantástico país coincide de lleno con Neverland.
Casi que mejor entro en casa, que empieza a caer la fría noche y mañana toca pelear de nuevo. He empezado soñando y soñando y, como no podía ser de otra manera, me he comido entera, hasta la mismísima campanilla, la puñetera realidad. Como no despertemos, de ésta no nos salva ni Dios. Lo que yo os diga.

jueves, 5 de enero de 2012

El campesino, el burro y el circo.

Es lo primero que escribo este año. En Nochevieja me prometí abstraerme de lo que se avecinaba, apartarme del teclado si lo que me motivara sentarme ante él fuera plasmar lo que la actualidad me ofreciese en forma de leñazo en los riñones. Pero, como coleccionar por fascículos, ponerse a régimen y abandonar vicios insanos, todas son intenciones que se quedan en el contenedor de la esquina. Este veneno que se me mete dentro sólo sé expulsarlo con la palabra.
Veréis. Entre recortes, subidas de impuestos y ajustes por un lado, Undargarín esquiando en los USA por otro, Soraya destapando mentiras zapateristas por doquier (la última, lo del superávit de la Seguridad Social es gorda, muy gorda) y los alemanes meándose encima de nosotros contentos por haber encontrado un país de corderos dispuesto a sacrificarse por la causa del euro, la única neurona que tengo operativa después del pedal del 31 de diciembre se me ha sublevado y me ha sacado de la hibernación.
¿Conocéis el cuento del campesino, su pobre burro y el circo a tres pistas? Os hago memoria. Érase una vez que se era un labriego que, tras muchos años de bonanza agotó sus tierras y se vio hundido en la miseria. Vendido todo lo vendible sólo contaba para obtener rendimientos de su finca con el esfuerzo que le ofrecía el burro que le tiraba del arado, día tras día, sin parar. Venga a trabajar y trabajar, el animal respondía como podía a las exigencias de su amo, algunas de éstas en forma de fusta. Pero el campo ya no producía, estaba muerto, sin vida. Nada de lo sembrado crecía. El labriego, además de no alimentarle, azotaba al jumento como si él, mísero rucio explotado, tuviera la culpa de la hambruna que se abalanzaba sobre el antaño rico y dilapidador labrador. Tal era el estado que alcanzó el asno que la carne abandonó las costillas que dibujaban su cuerpo y sus patas, varillas de paraguas semejaban.
Un buen día llegó al pueblo un circo de lujo, con tres pistas, payasos, magos, trapecistas y un montón de fieras salvajes. Y, claro, los animales en cuestión necesitaban mucha comida para mantenerse lustrosos y seguir ofreciendo su espléndido espectáculo. Entones, nuestro desesperado campesino vio la luz, tocó a su puerta y, agobiado por la falta de pan que llevarse a la boca, vendió el burro para que sirviese de alimento a tantos tigres y leones, todos quieren ser los campeones. Dicho y hecho. Con lo que le dieron tuvo suficiente para comer una buena temporada. Al pollino, sólo huesos y ojos, que le dieran por saco. Había rentado todo y más. Ni sangre tenía ya en las venas.
El símil es sencillo. El campesino es el Gobierno español. El circo, la Unión Europea. Y el burro, pues tú, tu vecino, el de enfrente, Maroto, el de la moto y servidor de ustedes. Ahora bien. Todos los cuentos tienen un final. Y el que nos ocupa terminó tal y como sigue. Transcurridos tres días de la venta del borrico, el propietario del circo llamó al anterior dueño y le pidió que, por favor, se llevara al animal a su casa, que ya no lo quería, que tal era el hambre que traía el viejo garañón que ya se le había comido dos elefantes, tres leones, al tigre blanco, al domador y a la mujer barbuda. La ruina total.
Pues eso. El euro ya tiene mártires, ofrendas para lograr beneficios en pos de la grandeza de la Europa franco-teutona. Borregos para el matadero. Pero ojito, el que avisa no es traidor. Igual llegamos y, con la necesidad que arrastramos, no dejamos molla sobre hueso. Que yo no sé vosotros, pero a mí esto de inmolarme mientras otros se hartan como que no me apetece mucho que digamos.

jueves, 29 de diciembre de 2011

La imputación de Undargarín; ¿Undargarín imputado?

Y bueno. El juez José Castro ha imputado al yerno del Rey y le citará a declarar el 6 de febrero. La citación se formaliza, de acuerdo con el fiscal anticorrupción de Baleares, Pedro Horrach, al alzarse el secreto judicial sobre la investigación por supuestas prácticas delictivas en el entramado de empresas del Instituto Nóos, un organismo sin ánimo de lucro (tiene bemoles la cosa) que tenía al duque de Palma como presidente. Existen indicios de delito de malversación de caudales públicos, falsedad documental, fraude a la Administración y prevaricación. Fiesta.

Así, por encima, sin profundizar mucho en el tema pues apesta y redondeando cifras, que uno es de letras, según la investigación Iñaki Undargarín, en compañía de otros, levantó para sus empresas, que se sepa, más de la mitad de 2,3 millones de dos congresos de fomento turístico abonados gentilmente por el Gobierno Balear y tres cuartos de lo mismo de 3 millones procedentes de otras tantas ediciones de los Summit del deporte en la Comunidad Valenciana.

¿Cómo se lo montaba el amigo? Según la investigación, sus empresas facturaban al Instituto Nóos por servicios ficticios o simplemente engordaban el importe para llevárselo bonito. Y, claro está, cuando se cobra en falso llega un punto en el que no se pueden justificar los gastos, y cuando sí que se justifican, la chapuza es digna de Jaimito. Si a este derroche de desvergüenza añadimos que la policía no es tonta y el cante es monumental, nos encontramos con que Undargarín está de cieno, por no decir mierda, hasta las cejas.

En tres años, desde 2003 a 2006, Nóos, entidad sin ánimo de lucro (perdón por repetirlo, pero es que me parto la caja con lo del lucro) facturó, según la Agencia Tributaria, más de 15 millones de euros de los cuales la mitad procedían de contratos con Administraciones públicas y el resto de patrocinadores privados. Mucho dulce para ponerlo en manos de un goloso. Mención especial merecen el medio millón de euros que se derivó a la sociedad De Goes Center for Stakeholder Management, compañía pantalla comprada a un testaferro de un paraíso fiscal por la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social, entidad altruista (¡ay, que me descojono!) creada por el duque después de que S.M. le leyera la cartilla. Vamos, que pasó de lo que le ordenaba el suegro y siguió en el ajo.

Resumiendo, que hiede. El juez Castro sospecha que Urdangarín y su mano derecha en el Instituto Nóos, Diego Torres, imputado en la causa, “organizaron un entramado societario utilizando un grupo de sociedades mercantiles, a través de las cuales desviaban los fondos públicos y privados que recibía el Instituto Nóos, apoderándose de los mismos”. Como podrían ser, por ejemplo, tres contratos directos de 300.000 euros que se agenció el talonmanista con el Gobierno de Matas tras actuar como intermediario en la venta del equipo ciclista Banesto para que luciera la marca Illes Balears por 18 millones. Contratos ubicados para los investigadores en el mundo de la ficción, sin expediente y por trabajos simulados.

Y ahora, mi pregunta. ¿Va en serio la cosa o se quedará en un paripé? Es decir, ¿habrá banquillo para el duque de Palma o será simplemente un trono con cuatro chinchetas contadas? Que el tal Diego Torres, compañero de fatigas del yerno del Rey, va a pagar hasta la muerte de Manolete, no lo dudo. Sin embargo quisiera ver, en el caso que las acusaciones sean probadas, el tono del marrón que se comerá Undargarín. No olvidemos que el manto juancarlista es amplio, cálido y muy, muy resistente.

lunes, 26 de diciembre de 2011

La justicia es igual para todos

"Cualquier actuación censurable tiene que ser juzgada, porque la justicia es igual para todos", aseguró Don Juan Carlos. En eso estamos. El discurso de Nochebuena de S.M. nos ofreció esta guinda como la única merecedora de atención. El resto, pues lo mismo del año pasado pero con dos vueltas de sartén más. Nuestro monarca habló de la crisis, ese cáncer que él conoce de primera mano ya que la sufre en sus carnes, que no le alcanza a terminar el mes al pobre, que en su mesa se ha cambiado el Vega Sicilia por el Tetra Brick de Don Simón. Sillares del XVIII van a quemar en Zarzuela para calentarse como el invierno apriete, que para calefacción el palacio es muy grande y en Iberdrola no hacen descuentos a la realeza, que se sepa.
Chupando la cabeza de un langostino más salado que el demonio degusté sus sabias palabras y brindé por ellas. Ojalá fuera así, ojalá la ciega fuera ciega y no una tuerta puñetera que mira lo que quiere y cuando quiere. A los españoles no nos faltan ni fe ni ganas y medios son los que hay, qué le vamos a hacer, pero voluntad, ¡ay, voluntad! Existen tostadas que nadie se atreve a untar. Y eso que el Rey dejó al yerno vendidito, que si lo tiene al lado, no digo yo que con una zambomba no le hubiera arrimado al atlético y guapo desviador de fondos en sus aristocráticas partes. Un lazo en la cabeza y directo al talego, con grilletes de oro.
El caso es que me da a mí, no sé cómo lo veréis vosotros, que el duque de Palma, con todo el revuelo montado en torno a sus andanzas, de ésta no se escapa. Un palo se lleva, fijo. Lo que habrá que ver es si con dos azotes se zanja el asunto, y el altruista talonmanista se marcha de rositas con la cuenta sin tocar, o le trincan bien trincado y le embargan hasta la etiqueta de sus calzoncillos de seda. Después de muchas semanas de investigaciones sobre las prácticas irregulares de Iñaki Urdangarín, por fin éste tendrá que responder ante la justicia por presunta corrupción. Según publica este lunes el diario ‘El País’, será citado a declarar en los próximos días como imputado por el juez Castro. Una citación que se formalizará al alzarse el secreto judicial y apreciarse indicios de delito de malversación de caudales públicos, falsedad documental, fraude a la Administración y prevaricación. Ahí es nada. Que no se nos escabulla.
Y es que la pieza más que gorda, que lo es, grosera y repugnante asoma su cara. Buscando bacaladillas los investigadores han pescado un merluzo de cien kilos. Y como no se trata de un pezqueñín, gracias, a éste no hay que dejarle crecer más. Ni a éste ni a ninguno, que ya nos vale. Otro cantar es analizar por qué si en 2006 la Casa real conocía los tejemanejes del villano, no los denunció convenientemente, cubrió con una tupida capa al pícaro y le buscó curro en los USA con la noble intención de salvarle el culo. Sal de aquí que aún no te han pillado. Quizás algún juglar se atreva con el tema. Quizás.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Yo también estuve ahí

Yo también he estado ahí. Pero está claro que no en el mismo sitio. Llevo siete años sufriendo un Gobierno, siete plagas que me habilitan para valorarlo. José Luis Rodríguez Zapatero ya tiene su lugar en la historia de España (en lo que concierne a la historia del socialismo como que me la trae al pairo). Por el momento, el ínclito no ha alcanzado las cloacas, ya que acabamos de tirar de la cadena. Pero cuando toque alcantarilla, sin duda se confundirá entre las deposiciones y desaparecerá definitivamente de nuestras vidas (no de nuestros impuestos, que hay que pagarle la vecindad con Botín). En consecuencia, y desde una perspectiva objetiva y sosegada, alejada de intereses personales o partidistas, yo, soldado de a pie, manifiesto que me he cansado de padecer las decisiones del quinto presidente del Gobierno en democracia, y las sitúo, pues así corresponde, en la categoría de tropelías e infamias. Es evidente que para ejecutarnos ha contado con el inmenso apoyo, como presidente y secretario general del PSOE, de una parte de los militantes socialistas. Como también lo es que otros muchos, ahogados como el resto por las continuas torpezas de su gestión, han desertado de un ejército que, entre incondicionales, suicidas y estómagos agradecidos, ha rendido miserablemente plaza y cuartel.

Decir que Rodríguez Zapatero es un magistrado en democracia es un falaz atrevimiento, propio de los que han sabido arrimarse al poder del desquiciado ex presidente. Negar, mentir, camuflar, mentir, manipular, mentir, esconderse, mentir, dilapidar, mentir…Todo esto no es democracia, pues el engañado, el ofendido y el manipulado es el soberano pueblo. Y tampoco es defender al frente del Gobierno su programa electoral con sinceridad y valentía, cualidades ajenas al sujeto en cuestión. Tratamos con un mentiroso patológico y grandísimo cobarde que ha arrastrado al país a la debacle económica y social. Jamás ha habido tanta diferencia entre ricos y pobres, y esto sí que es una realidad tangible. ¿Que cometió errores? Todos los habidos y por haber, sin duda. Y con él los aplicados integrantes de sus equipos de gestión, que para meter la pata tanto hace falta mucha ayuda. ¿Qué había otras alternativas, para dar respuesta a la crisis? Pues claro que sí. Cualquiera menos las adoptadas, vistos los resultados. ¿Y qué hizo Zapatero? Se mantuvo al frente de un Gobierno legítimo, pues de las urnas salió. Sin embargo ni supo ni quiso ceder y dar paso nuevas ideas. Se enquistó en su incompetencia, y nos hizo perder posibilidades. Ahora algunos lloran y otros se descojonan porque debe dar el relevo en la Secretaría General del PSOE. Bien que lo veo. La roña hay que sacudírsela.

Tras la derrota sufrida en las últimas elecciones, los socialistas tienen por delante mucho trabajo que hacer. Un trabajo político que les va a exigir inteligencia, autocrítica y un profundo ejercicio de responsabilidad. Vamos, todo lo que les faltó a quienes estuvieron allí de manera evidente y entusiasta, a los que formaron parte de los Gobiernos que presidió José Luis Rodríguez Zapatero y están orgullosos de ello…Como para no estarlo, ¿verdad? Buenos sueldos por destruir, premios por asolar, estipendios de lujo por arrasar el Estado de Bienestar. Barrigas llenas y carteras rebosantes. Bien nacidos que no muerden la mano del que tan copiosamente les alimentó mientras finiquitaban la cohesión social. Aduladores inútiles, ex secretarios, ex subsecretarios y ex directores generales que son igual de culpables que su amo, José Luis Rodríguez Zapatero, y que, subidos en el mismo autobús que éste, han atropellado a la sociedad española.

A todos vosotros, signatarios de la vergüenza, deciros que yo también he estado ahí. Pero que, a diferencia de vosotros, incapaces gestores, no he gozado de las mieles del poder. He luchado en las trincheras, tragándome vuestra basura. Me he hundido en el fango y me he levantado cientos de veces, mientras vomitabais incompetencia. He sangrado y sangro por vuestra culpa. Y, aún así y a pesar de vuestro encomio, no me habéis derrotado todavía. A vosotros, que sois lo peor que nos podía haber pasado, os digo con cariño, poseído por los espíritus de las navidades pasadas, presentes y futuras, que tanta paz os llevéis a vuestras mansiones como miseria dejáis en la casa de los españoles. Iros a hacer puñetas.