22 horas se ha tirado Undargarín declarando ante el juez José Castro. 22 horas ha necesitado para quitarse de encima el muerto y colgárselo a Diego Torres, su ex socio en eso del Instituto Nóos y en otras cosas más. 22 horas en la inopia, insistiendo en desconocer los tejemanejes de su diabólico colega. 22 horas ejerciendo de sueco, aprovechando que el físico acompaña, para manifestar que él no hablar su idioma, él no saber temas administrativos, él no saber contratos, él sólo pasar por ahí, ver luz y entrar, trampas ser cosa de Torres... Menudo marronazo se va a comer Torres. Un obús del quince…
El Duque ha pedido una jofaina para lavarse las manos. Afirma que sólo ponía el palmito en Nóos Consultoría Estratégica, Aizoon S.L. --de la que su mujer, por purita casualidad, es copropietaria al 50 por ciento--, Virtual Strategies S.L., Shiriaimasu, Intuit Strategy Innovat y De Goes Center For Stakeholder Management. La gestión era cosa de Diego, que mira que es malo el puñetero, el pollo en el que le ha metido, a él que sólo quería montar una empresita familiar para que los niños también tuvieran su parte.
Y total, todo el lío por unos milloncitos de nada que se han movido por aquí y por allá, de Algeciras a Estambul pasando por Belice y Luxemburgo. 5,8 del Govern Balear y la Comunidad Valenciana más 4,4 de entidades privadas. Menudencias públicas con el dinero de todos y el timo de la estampita con cuartos particulares. Ya está bien.
Seamos sinceros. Lo que le está pasando a este santo varón es producto de esa cochina envidia que llevamos en los genes los españoles. Eso va a ser. Y a las pruebas me remito. Mirad, si no. Pepote Ballester, deportista y político, corroído por la tirria y los celos, ha contado que el bueno de Iñaki le llamó para reclamarle 400.000 eurillos. Y dice el duque que sí, que hablaron por teléfono, pero sólo del tiempo y para contarse batallitas olímpicas.
Por otro lado está lo de Rita Barberá, Camps y los Juegos del Mediterráneo. Si aflojaron la mosca, allá ellos, culpa suya es. O el rollo ese del jordano , Aguas de Valencia y la cuenta en Suiza; ahí la labor de Undargarín fue de media… No, no ser mal pensados. De media en la cabeza y atraco a sucursal bancaria, no. Más bien de churro, media manga, mangotero, adivina lo que hay en el mortero. No somos justos con el pobre. Le hemos sentenciado antes de oírle. Y después de oírle.
No seamos malos. Démosle una oportunidad. Hemos de tener en consideración que el hombre no está muy allá, que le flojea la memoria, que no se acuerda de casi nada. Eso es lo que tienen algunos deportistas de elite. Dejan de entrenar, arrinconan las pelotas y pierden salud y reflejos. Antes, el contraataque habría sido fulminante. Ahora, por no hacerle caso al suegro, que ya le avisó de que se metía en un fregado de narices, le toca apechugar. Pero Iñaki es fuerte. Nació para fundar y fundir.
¿Cómo seguirá el tema? Únicamente hay que sentarse y esperar a que Torres abra bien la boca y se trague lo suyo, lo de Undargarín y lo de los demás. El duque tiene que ver cómo la plebe le pide disculpas…
Un sitio donde reflejar lo que piensas. Te invito a que compartas conmigo tu libertad.
lunes, 27 de febrero de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
Embargo de un colegio
Al colegio privado Santa llla de Madrid le han embargado hasta las tizas. Policías y operarios han entrado en horario lectivo y se han llevado pupitres, sillas, pizarras, papeleras, el papel higiénico, los ordenadores y todo lo que pudiera tener algún valor. Los niños, alucinando, han entrado de golpe en la realidad. Bueno, los más mayores, que a los pequeños se les ha dicho que los Reyes Magos traerían nuevos muebles. Iñaki se encarga de las gestiones…
Ha sido sólo el principio de la criba que está por venir. El embargador justiciero extenderá su omnívoro poder. Este domingo, en el minuto treinta y dos del partido, encabezará un nutrido grupo de capturadores que invadirá el terreno de juego del Estadio Tal y Tal C.F. y, por las buenas o por las malas, se llevará las porterías, banderines de córner, pelotas, botas, banquillos, marcadores eléctricos, aspersores, suspensorios, las puertas de los vestuarios, el silbato del árbitro y el maletín del utillero.
El lunes acudirá al Ayuntamiento de Menudo Agujero que Tengo y dejará limpias las dependencias municipales arrancando hasta los pasamanos. No perdonará ni las rejas del cementerio, que la chatarra anda a buen precio.
El martes le tocará a la sede de la Comunidad Autónoma de Me Lo He Pulido Todo y a sus Cámaras Legislativas. Como cortesía y dado de quién se trata, dejará allí los pupitres, sillas y pizarras del colegio embargado, y se llevará las butacas, los portátiles, teléfonos móviles y los pinganillos, si los hubiera o hubiese, tras arrancar tapices y relieves del siglo de Maricastaña.
El miércoles, el embargador y sus tropas actuarán en el Ministerio de No Sé Dónde He Puesto La Pasta. Allí, hasta los quicios de las puertas. Ni un clavo quedará.
El jueves está previsto meterle manos a las Fuerzas de Seguridad del Estado. A patrullar como el ejército de Pancho Villa, tu de rojo, tú de azul y Pepe con un vestido de Agatha Ruiz de la Prada, que le hace ilusión.
El viernes, televisiones y emisoras de radio. En cola al video club, que ni para carta de ajuste habrá.
Y el sábado, a ordenar y clasificar lo embargado por la mañana y empaquetarlo para venderlo por la tarde en subasta pública a algún país emergente, adjuntando al lote jóvenes universitarios a precio de saldo o en promociones tres por uno, que me los quitan de las manos. En España te formamos tres y los exiliamos por el salario de uno. Y al año, si no estás contento, me los devuelves. Sin compromiso. Corre, corre, que se acaban…Peste de país.
Ha sido sólo el principio de la criba que está por venir. El embargador justiciero extenderá su omnívoro poder. Este domingo, en el minuto treinta y dos del partido, encabezará un nutrido grupo de capturadores que invadirá el terreno de juego del Estadio Tal y Tal C.F. y, por las buenas o por las malas, se llevará las porterías, banderines de córner, pelotas, botas, banquillos, marcadores eléctricos, aspersores, suspensorios, las puertas de los vestuarios, el silbato del árbitro y el maletín del utillero.
El lunes acudirá al Ayuntamiento de Menudo Agujero que Tengo y dejará limpias las dependencias municipales arrancando hasta los pasamanos. No perdonará ni las rejas del cementerio, que la chatarra anda a buen precio.
El martes le tocará a la sede de la Comunidad Autónoma de Me Lo He Pulido Todo y a sus Cámaras Legislativas. Como cortesía y dado de quién se trata, dejará allí los pupitres, sillas y pizarras del colegio embargado, y se llevará las butacas, los portátiles, teléfonos móviles y los pinganillos, si los hubiera o hubiese, tras arrancar tapices y relieves del siglo de Maricastaña.
El miércoles, el embargador y sus tropas actuarán en el Ministerio de No Sé Dónde He Puesto La Pasta. Allí, hasta los quicios de las puertas. Ni un clavo quedará.
El jueves está previsto meterle manos a las Fuerzas de Seguridad del Estado. A patrullar como el ejército de Pancho Villa, tu de rojo, tú de azul y Pepe con un vestido de Agatha Ruiz de la Prada, que le hace ilusión.
El viernes, televisiones y emisoras de radio. En cola al video club, que ni para carta de ajuste habrá.
Y el sábado, a ordenar y clasificar lo embargado por la mañana y empaquetarlo para venderlo por la tarde en subasta pública a algún país emergente, adjuntando al lote jóvenes universitarios a precio de saldo o en promociones tres por uno, que me los quitan de las manos. En España te formamos tres y los exiliamos por el salario de uno. Y al año, si no estás contento, me los devuelves. Sin compromiso. Corre, corre, que se acaban…Peste de país.
jueves, 23 de febrero de 2012
Despido colectivo 2012
Hoy, un par de cositas sin importancia de la reforma laboral, futesas, banalidades que poco o nada interesan, englobadas ellas en el muy ameno capítulo IV, un entramado brillante de iniciativas que luce espléndido, cual neón de puticlub, su título; “Medidas para favorecer la eficiencia del mercado y reducir la dualidad laboral”. Ole, ole y ole.
Comenzamos con la suspensión temporal de la aplicación del artículo 15.5 del Estatuto de los Trabajadores. En la línea de la reforma socialista, cambiando las fechas. Hasta el 31 de diciembre de 2012, de aquello de que como llevas mucho tiempo en la empresa te tienen que hacer fijo, vete olvidando. Va a ser que no, que este año no toca. El que viene, Dios dirá.
De segundo, sólo un plato. Otra modificación del Estatuto de los Trabajadores, esta vez en lo relativo a la extinción del contrato de trabajo. Se redefine el despido colectivo. Madre, tengo miedo. Si la empresa presenta causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, el orgasmo podrá ser comunitario, todos en grupo a gozarla a la calle. Bien de golpe o bien acumulando extinciones durante noventa días hasta alcanzar entre diez y treinta, o más, trabajadores, dependiendo del volumen de la empresa. Por supuesto, también se entenderá como despido colectivo la extinción de los contratos de trabajo que afecten a toda la plantilla debida a la cesación total de la actividad empresarial.
Este tipo de patada en el culo deberá ir precedido de un período de consultas de duración máxima de un mes en empresas de más de cincuenta trabajadores, reduciéndose a quince días en el resto. La reforma establece que dichas consultas deberán tratar sobre las posibilidades de evitar o reducir los despidos y de atenuar sus consecuencias. Para hablar de fútbol, al bar y a la hora del almuerzo. La empresa abrirá el turno comunicando por escrito sus intenciones, los motivos, los criterios seguidos para la purga y el número de afectados a los representantes de los trabajadores y a la autoridad laboral. Ésta última lo remitirá a la entidad gestora de las prestaciones y recabará un informe a Inspección de Trabajo y SS, organismos que disponen de quince días para evacuar el mismo (escatológico el término).
Ahora, lo divertido. Las partes afectadas deberán negociar de buen rollo, en busca de un acuerdo, siempre bajo la atenta mirada del gran hermano laboral que velará porque no se lancen los cuchillos. Te arruino la vida, pero vamos a llevarnos bien, tontín. Una vez terminado el cortejo viene la boda. El empresario comunicará el resultado de los escarceos amatorios. Si hay acuerdo, éste se aplicará. Y si no lo hay, no pasa nada. El despido colectivo seguirá su marcha. Es decir, salvo milagro, a por los seis millones, qué no se diga que no podemos. Pero, no rendir el fuerte, plebe indigna, que no todo está perdido. La ley nos recuerda que siempre están los juzgados para recoger las súplicas. Estamos salvados. Los derechos constitucionales aún están vigentes. Por un momento me había sentido sirio. Menos mal…
Ya tengo bastante por hoy. Mañana, si os apetece, veremos la fuerza mayor. O lo que es lo mismo, barra libre.
Comenzamos con la suspensión temporal de la aplicación del artículo 15.5 del Estatuto de los Trabajadores. En la línea de la reforma socialista, cambiando las fechas. Hasta el 31 de diciembre de 2012, de aquello de que como llevas mucho tiempo en la empresa te tienen que hacer fijo, vete olvidando. Va a ser que no, que este año no toca. El que viene, Dios dirá.
De segundo, sólo un plato. Otra modificación del Estatuto de los Trabajadores, esta vez en lo relativo a la extinción del contrato de trabajo. Se redefine el despido colectivo. Madre, tengo miedo. Si la empresa presenta causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, el orgasmo podrá ser comunitario, todos en grupo a gozarla a la calle. Bien de golpe o bien acumulando extinciones durante noventa días hasta alcanzar entre diez y treinta, o más, trabajadores, dependiendo del volumen de la empresa. Por supuesto, también se entenderá como despido colectivo la extinción de los contratos de trabajo que afecten a toda la plantilla debida a la cesación total de la actividad empresarial.
Este tipo de patada en el culo deberá ir precedido de un período de consultas de duración máxima de un mes en empresas de más de cincuenta trabajadores, reduciéndose a quince días en el resto. La reforma establece que dichas consultas deberán tratar sobre las posibilidades de evitar o reducir los despidos y de atenuar sus consecuencias. Para hablar de fútbol, al bar y a la hora del almuerzo. La empresa abrirá el turno comunicando por escrito sus intenciones, los motivos, los criterios seguidos para la purga y el número de afectados a los representantes de los trabajadores y a la autoridad laboral. Ésta última lo remitirá a la entidad gestora de las prestaciones y recabará un informe a Inspección de Trabajo y SS, organismos que disponen de quince días para evacuar el mismo (escatológico el término).
Ahora, lo divertido. Las partes afectadas deberán negociar de buen rollo, en busca de un acuerdo, siempre bajo la atenta mirada del gran hermano laboral que velará porque no se lancen los cuchillos. Te arruino la vida, pero vamos a llevarnos bien, tontín. Una vez terminado el cortejo viene la boda. El empresario comunicará el resultado de los escarceos amatorios. Si hay acuerdo, éste se aplicará. Y si no lo hay, no pasa nada. El despido colectivo seguirá su marcha. Es decir, salvo milagro, a por los seis millones, qué no se diga que no podemos. Pero, no rendir el fuerte, plebe indigna, que no todo está perdido. La ley nos recuerda que siempre están los juzgados para recoger las súplicas. Estamos salvados. Los derechos constitucionales aún están vigentes. Por un momento me había sentido sirio. Menos mal…
Ya tengo bastante por hoy. Mañana, si os apetece, veremos la fuerza mayor. O lo que es lo mismo, barra libre.
miércoles, 22 de febrero de 2012
Hay trabajo en Laponia
Me ha llegado al alma. Laponia. La casa de Papá Noel. Todo el año fabricando juguetes para que un señor gordo vestido de rojo los reparta en una noche desde un trineo que vuela. Laponia. Un inmenso jardín, eso es Laponia. Cuando Dios hizo el Edén, pensó en Laponia. Un frío de narices en Laponia. Un poco más lejano que el barrio de al lado, pero hay curro en Laponia. En descuidarte, tu futuro está allí, un lapón o una lapona te espera para que formes tu familia y encuentres la felicidad, rodeado de pequeños hispano-lapones que alimentar. No hay paro en Laponia. Y seguro que pagan más que en Eurodisney o en Alemania…
El Ayuntamiento de Alicante envía treinta y seis jóvenes con un contrato de prácticas para trabajar en Merkel Land. Mil euros brutos al mes, con los que pagarse pensión y manutención. Y, con lo que sobre, ahorrar para irse a Laponia. A París parten también algunos jóvenes alicantinos, con carrera e idiomas, a trabajar para la fábrica de sueños de la Disney por mil doscientos euros brutos al mes. Éstos tienen suerte, pues dormirán en los barracones que sobran de la vendimia, con lo que juntarán el dinero para el pasaje a Laponia antes que los que se exilian en Alemania. Creando empleo…
José Luis Feito. Me ha tocado usted las gónadas. Bocazas mayúsculo. Torpe, indigno y miserable. Diga en qué barrio y de qué ciudad hay trabajo, que muchos partirán raudos a él a buscarse el sustento. Aunque sea en Laponia. Nauseabundo su desprecio, nauseabundos sus comentarios, nauseabunda su presencia. Anda crecidito, señor Feito. Hay una reforma laboral que le ha dado alas. Pero se equivoca al provocar. Las voluntades están tensas y las cabezas empiezan a no regir. Igual alguien le pone sal en la cola para que deje de revolotear carroñero sobre la desgracia ajena, y así tenerlo al alcance de la mano para la cazuela, pues es ave que vuela.
Señor CEOE. Mírese el ombligo, que están usted y los que son como usted degollando a la gallina de los huevos de oro. Formamos a nuestra juventud, invirtiendo lo que no tenemos con el objetivo de que alcancen la cualificación y la preparación necesaria para ser competitivos, como mínimo. Hemos llenado nuestro granero para que los “amigos” europeos pesquen las piezas buenas y las exploten por cuatro perras. Aunque sea en Laponia. Mano de obra barata a la que exprimir por euro-ciudadanos que nos menosprecian, que no nos quieren. Somos los bárbaros del sur, los africanos de la Unión. Quieren convertirnos en el puticlub de Europa, y lo van a conseguir. Y usted, Feito el lapón, les va a ayudar, seguro que sí…
Yo me planto, ya estoy harto. Entonces, propongo el suicidio para evitar el asesinato. Devolvamos el trato que recibimos. Los hermanos mayores abusan de nosotros. Mandémosles pues a hacer puñetas, cerremos las fronteras y protejamos lo propio. La ruina no nos la quita nadie, hagamos lo que hagamos. Pues, entonces, ¿por qué no morir matando?
Para ello faltan arrestos, ovarios o huevos. El país se desintegra a ojos vista mientras que tenemos que soportar a bobos que hablan de Laponia. Qué bonito, Laponia. Mucho lapón en Laponia. Muy buena la ensaladilla lapona…Un poco de por favor.
El Ayuntamiento de Alicante envía treinta y seis jóvenes con un contrato de prácticas para trabajar en Merkel Land. Mil euros brutos al mes, con los que pagarse pensión y manutención. Y, con lo que sobre, ahorrar para irse a Laponia. A París parten también algunos jóvenes alicantinos, con carrera e idiomas, a trabajar para la fábrica de sueños de la Disney por mil doscientos euros brutos al mes. Éstos tienen suerte, pues dormirán en los barracones que sobran de la vendimia, con lo que juntarán el dinero para el pasaje a Laponia antes que los que se exilian en Alemania. Creando empleo…
José Luis Feito. Me ha tocado usted las gónadas. Bocazas mayúsculo. Torpe, indigno y miserable. Diga en qué barrio y de qué ciudad hay trabajo, que muchos partirán raudos a él a buscarse el sustento. Aunque sea en Laponia. Nauseabundo su desprecio, nauseabundos sus comentarios, nauseabunda su presencia. Anda crecidito, señor Feito. Hay una reforma laboral que le ha dado alas. Pero se equivoca al provocar. Las voluntades están tensas y las cabezas empiezan a no regir. Igual alguien le pone sal en la cola para que deje de revolotear carroñero sobre la desgracia ajena, y así tenerlo al alcance de la mano para la cazuela, pues es ave que vuela.
Señor CEOE. Mírese el ombligo, que están usted y los que son como usted degollando a la gallina de los huevos de oro. Formamos a nuestra juventud, invirtiendo lo que no tenemos con el objetivo de que alcancen la cualificación y la preparación necesaria para ser competitivos, como mínimo. Hemos llenado nuestro granero para que los “amigos” europeos pesquen las piezas buenas y las exploten por cuatro perras. Aunque sea en Laponia. Mano de obra barata a la que exprimir por euro-ciudadanos que nos menosprecian, que no nos quieren. Somos los bárbaros del sur, los africanos de la Unión. Quieren convertirnos en el puticlub de Europa, y lo van a conseguir. Y usted, Feito el lapón, les va a ayudar, seguro que sí…
Yo me planto, ya estoy harto. Entonces, propongo el suicidio para evitar el asesinato. Devolvamos el trato que recibimos. Los hermanos mayores abusan de nosotros. Mandémosles pues a hacer puñetas, cerremos las fronteras y protejamos lo propio. La ruina no nos la quita nadie, hagamos lo que hagamos. Pues, entonces, ¿por qué no morir matando?
Para ello faltan arrestos, ovarios o huevos. El país se desintegra a ojos vista mientras que tenemos que soportar a bobos que hablan de Laponia. Qué bonito, Laponia. Mucho lapón en Laponia. Muy buena la ensaladilla lapona…Un poco de por favor.
lunes, 20 de febrero de 2012
Contratarte cuando te suspenden
Continuemos con la reforma Laboral. Si tú, trabajador, te quedas en la puñetera calle por una suspensión de contrato o estás afectado por una reducción temporal de jornada por causas económicas, técnicas, organizativas, de producción o fuerza mayor (esto es la leche), existe una luz esperándote al final del túnel, quejica, que eres un quejica. Un curro te espera a la vuelta de la esquina. La empresa que te contrate mientras te encuentras en alguna de estas situaciones tendrá derecho a una bonificación del 50% de la SS durante un máximo de 240 días por trabajador, siempre y cuando el nuevo patrono se comprometa a mantenerte en el empleo hasta al menos un año después de la finalización de la suspensión o reducción que te ha amargado la vida. Si incumple, le toca devolver lo que le dan por ti salvo que dicho incumplimiento lo provoque un despido procedente, dimitas, te mueras, te jubiles o te declaren la incapacidad total. Además, si tu nueva empresa te aplica un despido improcedente será excluida doce meses de la aplicación de bonificaciones a la SS. Malo, malo, malo, eres un empresario muy malo, has hecho trampas, ahora vas y te chinchas, que durante un año no te ajuntamos. Luego, si quieres, vuelve, que este sistema estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2013. Bueno, toda esta historia es la música ideal para que el trabajador baile un poco y el empresario no pierda un chavo.
Porque, a ver si lo explico con un supuesto práctico, que soy muy cortito yo e igual ando desencaminado. Cárnicas Pérez y Cárnicas López. La primera presenta suspensión de contratos porque disminuye su nivel de ingresos, con lo que todos los trabajadores se van a la calle con una mano delante y otra detrás. En este punto aparece Cárnicas López, una empresa nueva montada por el yerno del señor Pérez y en la que, curiosamente, éste último ha invertido todo lo que ha ganado en los últimos años gracias a las chuletas de aguja, convirtiéndose en el mayor accionista de la misma. Llega el señor López y contrata a los trabajadores que su suegro se ha quitado de encima, con menos sueldo y con unas bonificaciones de la SS entre el 50 % y el 100%, según edades, sexo y demás. Además, López le compra a buen precio a Pérez los medios e instrumentos que necesita para introducirse con fuerza en el mercado de la carne de cerdo. Y, para rematar la faena, el señor Pérez le pasa también al marido de su hija Pili la cartera de clientes. Resultado final. Pérez gana más pasta que antes, ya que se ahorra las cuotas de sus currantes, no tiene que ir a la empresa ya que se la lleva el yerno, no tiene que aguantar a su señora dándole la brasa todos los días con que le busque faena al inútil de Jorgito López, qué mala suerte ha tenido Piluca, y se ha quitado de encima cualquier responsabilidad. Todo Cristo contento. Por un lado, él, su señora, la buena de Piluca y el viva la virgen de Jorge, que continúan forrándose. Y por otro lado, los curritos del señor Pérez, que, aunque ya no es lo mismo y cobran bastante menos en Cárnicas López, aún tiene un trabajo con el que tirar del carro.
Mirándolo así no está mal pensado el invento. Si yo tuviera una empresa que ha bajado los ingresos, haciendo la jugada anterior, entrarían en la caja más billetes que antes. Para que luego digan que la reforma laboral no favorece la creación de empleo…más barato. Ya sé que me repito, pero mandan huevos, viva Honduras.
Porque, a ver si lo explico con un supuesto práctico, que soy muy cortito yo e igual ando desencaminado. Cárnicas Pérez y Cárnicas López. La primera presenta suspensión de contratos porque disminuye su nivel de ingresos, con lo que todos los trabajadores se van a la calle con una mano delante y otra detrás. En este punto aparece Cárnicas López, una empresa nueva montada por el yerno del señor Pérez y en la que, curiosamente, éste último ha invertido todo lo que ha ganado en los últimos años gracias a las chuletas de aguja, convirtiéndose en el mayor accionista de la misma. Llega el señor López y contrata a los trabajadores que su suegro se ha quitado de encima, con menos sueldo y con unas bonificaciones de la SS entre el 50 % y el 100%, según edades, sexo y demás. Además, López le compra a buen precio a Pérez los medios e instrumentos que necesita para introducirse con fuerza en el mercado de la carne de cerdo. Y, para rematar la faena, el señor Pérez le pasa también al marido de su hija Pili la cartera de clientes. Resultado final. Pérez gana más pasta que antes, ya que se ahorra las cuotas de sus currantes, no tiene que ir a la empresa ya que se la lleva el yerno, no tiene que aguantar a su señora dándole la brasa todos los días con que le busque faena al inútil de Jorgito López, qué mala suerte ha tenido Piluca, y se ha quitado de encima cualquier responsabilidad. Todo Cristo contento. Por un lado, él, su señora, la buena de Piluca y el viva la virgen de Jorge, que continúan forrándose. Y por otro lado, los curritos del señor Pérez, que, aunque ya no es lo mismo y cobran bastante menos en Cárnicas López, aún tiene un trabajo con el que tirar del carro.
Mirándolo así no está mal pensado el invento. Si yo tuviera una empresa que ha bajado los ingresos, haciendo la jugada anterior, entrarían en la caja más billetes que antes. Para que luego digan que la reforma laboral no favorece la creación de empleo…más barato. Ya sé que me repito, pero mandan huevos, viva Honduras.
domingo, 19 de febrero de 2012
Negociación colectiva 2012
Negociación colectiva. Para partirse la caja. Primero establece que los convenios colectivos obligan a todos los empresarios y trabajadores dentro de su ámbito de aplicación y durante todo el tiempo de vigencia (pues de eso se trata, ¿no?), para después, recurriendo a las causas y tal y tal (después hablamos un rato de ellas, ¿vale?), legitimar que los segundos acaben en el cubo de la basura arrojados por el primero. En resumen, el convenio colectivo es válido hasta que el empresario, siempre tras consultas, lo que es todo un detalle, establezca su “inaplicación”. Eso sí, esta ruptura del convenio podrá afectar únicamente a tres o cuatro cositas de nada. A saber. La jornada de trabajo, el horario, la distribución del tiempo de trabajo, los turnos, los salarios, el sistema de trabajo, las funciones y las mejoras voluntarias de la acción protectora de la SS. El resto queda a voluntad del trabajador. Es decir, aún respetan la libre elección entre tortilla de patatas o bocata de chopped para almorzar. Hasta ahí podríamos llegar.
Veamos ahora, si tenéis ganas, cómo define esta ley las distintas causas que permiten al empresario pasarse por el forro lo acuerdos, los derechos de los trabajadores y su propia empresa si es menester. Concurren causas económicas cuando la empresa tenga o prevea tener (mandan huevos, viva Honduras) pérdidas, o, simplemente, disminuya su nivel de ingresos durante al menos dos trimestres. Esto último no significa que se pierda dinero, no. Lo que quiere decir es que se gana menos, y ya está. Estas causas constituyen el primer paso hacia la esclavitud.
Las causas técnicas son para mearse; cuando se produzcan cambios, por ejemplo, en los medios o instrumentos de producción, puede el empresario cepillarse los convenios. Si se rompe una máquina envasadora, la Coca-cola echa el cierre. Segundo paso hacia la esclavitud.
Y no menos divertidas son las causas organizativas; éstas engloban todo, absolutamente todo lo que se os pueda ocurrir como motivo para suspender los convenios. Cualquier capricho en la forma de estructurar la empresa sobra y basta. No me gusta el color de la pintura del pasillo y lo soluciono derrumbando el edificio. Tercer paso hacia la esclavitud.
En resumen. Si el convenio colectivo no le viene bien al empresario, éste lo cambiará cómo y cuándo quiera, bien por las buenas, imponiendo sus condiciones y convenciendo a los representantes de los trabajadores que se la traguen doblada, o bien por las malas, ya que por mucha Comisión paritaria que estudie las discrepancias, por mucho arbitraje, por mucho que se deje en manos de la Comisión Consultiva de Convenios Colectivos, la reforma laboral le regala al empresario un arsenal interminable de misiles con el que derrotar cualquier oposición por parte de los trabajadores.
Gracias a unos sindicatos durmientes que han actuado en connivencia con el poder, todo el polvo que llevan arrojando sobre nosotros desde hace años se ha convertido en lodo. A mí, lo que me altera, es que los mismos que iniciaron esto son los que ahora llaman a filas. Me refiero, por si alguien lo duda, a los Rubalcaba, Méndez, Toxo, Martínez (lo de éste último es para cortarse las venas) y demás ralea de “camaradas” bien pagados y mejores vividores. Visto que éstos lucen más de lo que en aplicación de una justicia elemental les tocaría, me niego a aceptar que el resto de los españoles tengamos lo que nos merecemos. Nos toca pelear, por supuesto, pero eligiendo a quién deseamos a nuestro lado…
Hasta mañana, si el Gran Hacedor quiere, que esto acaba de empezar.
Veamos ahora, si tenéis ganas, cómo define esta ley las distintas causas que permiten al empresario pasarse por el forro lo acuerdos, los derechos de los trabajadores y su propia empresa si es menester. Concurren causas económicas cuando la empresa tenga o prevea tener (mandan huevos, viva Honduras) pérdidas, o, simplemente, disminuya su nivel de ingresos durante al menos dos trimestres. Esto último no significa que se pierda dinero, no. Lo que quiere decir es que se gana menos, y ya está. Estas causas constituyen el primer paso hacia la esclavitud.
Las causas técnicas son para mearse; cuando se produzcan cambios, por ejemplo, en los medios o instrumentos de producción, puede el empresario cepillarse los convenios. Si se rompe una máquina envasadora, la Coca-cola echa el cierre. Segundo paso hacia la esclavitud.
Y no menos divertidas son las causas organizativas; éstas engloban todo, absolutamente todo lo que se os pueda ocurrir como motivo para suspender los convenios. Cualquier capricho en la forma de estructurar la empresa sobra y basta. No me gusta el color de la pintura del pasillo y lo soluciono derrumbando el edificio. Tercer paso hacia la esclavitud.
En resumen. Si el convenio colectivo no le viene bien al empresario, éste lo cambiará cómo y cuándo quiera, bien por las buenas, imponiendo sus condiciones y convenciendo a los representantes de los trabajadores que se la traguen doblada, o bien por las malas, ya que por mucha Comisión paritaria que estudie las discrepancias, por mucho arbitraje, por mucho que se deje en manos de la Comisión Consultiva de Convenios Colectivos, la reforma laboral le regala al empresario un arsenal interminable de misiles con el que derrotar cualquier oposición por parte de los trabajadores.
Gracias a unos sindicatos durmientes que han actuado en connivencia con el poder, todo el polvo que llevan arrojando sobre nosotros desde hace años se ha convertido en lodo. A mí, lo que me altera, es que los mismos que iniciaron esto son los que ahora llaman a filas. Me refiero, por si alguien lo duda, a los Rubalcaba, Méndez, Toxo, Martínez (lo de éste último es para cortarse las venas) y demás ralea de “camaradas” bien pagados y mejores vividores. Visto que éstos lucen más de lo que en aplicación de una justicia elemental les tocaría, me niego a aceptar que el resto de los españoles tengamos lo que nos merecemos. Nos toca pelear, por supuesto, pero eligiendo a quién deseamos a nuestro lado…
Hasta mañana, si el Gran Hacedor quiere, que esto acaba de empezar.
sábado, 18 de febrero de 2012
Suspensión del contrato porque sí.
Hoy me he horrorizado con el artículo 13 de la Reforma. Hasta el enunciado acongoja (no he escrito acojona, para que luego no me vayan diciendo que utilizo un lenguaje soez y vulgar). Suspensión del contrato o reducción de la jornada por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, o derivadas de fuerza mayor. Vamos, lo que viene a ser cuando le salga de las narices al empleador. Estamos mejor que queremos.
Al grano. El empresario podrá suspender el contrato ateniéndose a las causas antes citadas, cualquiera que sea el número de afectados. Lo iniciará comunicándolo a la autoridad laboral competente a la vez que lo consultará (esto me hace gracia) con los representantes legales de los trabajadores durante máximo quince días. Mientras éstos y la empresa hablan, o no, la autoridad laboral lo comunicará a la entidad gestora de las prestaciones de desempleo y solicitará un informe a la Inspección de Trabajo y a la SS, organismos que también tienen 15 días máximo desde que finalicen las consultas para, de forma literal, “evacuar” dicho informe (tendrá que ver y mucho de dónde se sacan al susodicho).
Sigamos con el tema. Cuando finalicen las consultas, el empresario notificará a los trabajadores y a la autoridad laboral su decisión. Algo personal e intransferible para los nuevos emperadores romanos. Pulgar hacia arriba, el trabajador salva el puesto. Pulgar hacia abajo, el trabajador se convierte en merienda para los leones. La autoridad laboral transmitirá dicha decisión a la entidad gestora de la prestación de desempleo y, desde ese momento, se acabó el curro y de cabeza al paro. Una guindilla en el culo es más llevadera que el hachazo que supone a los derechos éste artículo.
Claro está que, como siempre, los afectados por la suspensión pueden recurrir ante la jurisdicción social e, incluso, en el caso de ser bastantes, reclamar conflicto colectivo. Hay que proporcionar trabajo a abogados y jueces, que ellos tienen también que vivir. Pero son balas de fogueo, pataletas inútiles. De entrada y de salida el recurso está perdido.
De igual manera y con la misma violencia la jornada de trabajo podrá reducirla el empresario entre un 10 y un 70 por ciento. Se me ha secado la sangre. Iba a continuar, pero me he tropezado con el remate final, lo que en el artículo 51.7 de la reforma se define como fuerza mayor. Hoy no tengo ganas de amargarme más con la reforma laboral. Don carnal espera. Me pondré una careta de gorrino, que igual consigo curro de asesor. Quién sabe.
Al grano. El empresario podrá suspender el contrato ateniéndose a las causas antes citadas, cualquiera que sea el número de afectados. Lo iniciará comunicándolo a la autoridad laboral competente a la vez que lo consultará (esto me hace gracia) con los representantes legales de los trabajadores durante máximo quince días. Mientras éstos y la empresa hablan, o no, la autoridad laboral lo comunicará a la entidad gestora de las prestaciones de desempleo y solicitará un informe a la Inspección de Trabajo y a la SS, organismos que también tienen 15 días máximo desde que finalicen las consultas para, de forma literal, “evacuar” dicho informe (tendrá que ver y mucho de dónde se sacan al susodicho).
Sigamos con el tema. Cuando finalicen las consultas, el empresario notificará a los trabajadores y a la autoridad laboral su decisión. Algo personal e intransferible para los nuevos emperadores romanos. Pulgar hacia arriba, el trabajador salva el puesto. Pulgar hacia abajo, el trabajador se convierte en merienda para los leones. La autoridad laboral transmitirá dicha decisión a la entidad gestora de la prestación de desempleo y, desde ese momento, se acabó el curro y de cabeza al paro. Una guindilla en el culo es más llevadera que el hachazo que supone a los derechos éste artículo.
Claro está que, como siempre, los afectados por la suspensión pueden recurrir ante la jurisdicción social e, incluso, en el caso de ser bastantes, reclamar conflicto colectivo. Hay que proporcionar trabajo a abogados y jueces, que ellos tienen también que vivir. Pero son balas de fogueo, pataletas inútiles. De entrada y de salida el recurso está perdido.
De igual manera y con la misma violencia la jornada de trabajo podrá reducirla el empresario entre un 10 y un 70 por ciento. Se me ha secado la sangre. Iba a continuar, pero me he tropezado con el remate final, lo que en el artículo 51.7 de la reforma se define como fuerza mayor. Hoy no tengo ganas de amargarme más con la reforma laboral. Don carnal espera. Me pondré una careta de gorrino, que igual consigo curro de asesor. Quién sabe.
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