jueves, 30 de agosto de 2012

Y no subirá el IVA en 2013


El presidente del Gobierno descarta la posibilidad de que el Ejecutivo vuelva a subir el IVA y el IRPF en el Presupuesto del año 2013. Dice Mariano Rajoy que espera no tener que tomar decisiones tan difíciles y garantiza que, en cuanto pueda, hará lo posible para que la situación vuelva al principio. Ahí es nada. Vamos, que se me aparece de repente la chica de la curva en el asiento de atrás del cuatro latas,  me dice aquello de “ve con cuidado, que en el siguiente cruce perdí yo la vida”, y yo, lo juro por mis muelas, no me acojono tanto.
Y es que de este caserío, como que no me fío. Ni media. A las pruebas me remito y de muestra un botón. No era partidario de subir los impuestos pero nos ha cosido a estacazos en las sienes. Porque, que me expliquen a mí, tan lerdo como soy, quién le ha calculado al jefe el cuento de la lechera para que le cuadren las cuentas. Si subes los impuestos para recaudar más pero no generas empleo, facilitas los despidos, no creces sino que te encojes, atracas con cobardía a los que controlas (funcionarios y pensionistas), creas desconfianza dando palos de ciego y encima destruyes cualquier posibilidad de futuro condenando a la juventud a la emigración, vas a recoger lo que yo te diga, una breva y una higa.
Así que, señoras y señores, público en general, váyanse preparando todas y todos, ropa interior limpia, que de la crujida que nos van a meter el año que viene no nos levantamos ni para el Juicio Final. Pero no será él, no. De eso se encargará, con absoluta certeza, el listo de los Dalton, don Cristóbal Montoro, un buen señor que convierte a Hannibal Lecter en un aficionado al ganchillo.
Eso sí, a fuer de ser justo, una verdad hay en todo esto. En lo que no yerra el Presidente es en lo de volver al principio. Al principio de los tiempos. Le ruego, pues, e invoco desesperado su clemencia. Que no se esmere más en el tema, que ya estamos ahí, que ya hemos retrocedido al cretácico económico. Atapuerca parece un spa comparado con nuestra situación presente y futura. Y es que no tenemos suerte, cachis la. El iluminado nos metió en la Champions (en el grupo de la muerte, con griegos, italianos y portugueses) y éste está empeñado en que vegetemos en los orígenes de la civilización...
¡Ah!, dos cositas, caballero, antes de que se me olvide. Primero, eso de que Grecia va a cumplir con sus compromisos, lo verá usted con nuestros ojos en la mano y nuestra sangre en bolsas de dos céntimos. Ni ellos lo harán ni nosotros tampoco. Lo que yo le diga. Que el euro es tan reversible como la piel de los conejos, que por el lado de arriba abriga, pero por el pellejo da grima.
Y segundo, relativo al nuevo rescate valenciano. Agradézcale usted de mis partes a Fabra que, en esta ocasión, Valencia no haya pedido el dinero desde un hotel de cinco estrellas. Todo un detalle.

Y Viva España


Fiesta grande. El eje Mediterráneo autonómico pide el rescate al Estado. Y entre tres se funden la mitad de lo inicialmente previsto por el papá Gobierno para tal menester. Por supuesto, sin condicionantes, ojo, que no parezca que a los ineptos no les queda para cubatas, pero pásame la tela pronto,  primo, que es triste de pedir, pero más triste es de robar.

Pues nada, ea. Hay que mantener este descojone constitucional. Embellezcamos nuestras calles con farolillos heráldicos y banderitas de colores, que hay de 17 tipos en el paquete, una por cada autonosuya. Iluminemos los barrios para que a la juerga no le falte esplendor y barramos calzada y aceras, que el desfile se promete espléndido y no es plan que los ilustres electos, y los que no lo son (ni ilustres ni electos), traguen polvo. Cataluña, Valencia y Murcia piden ya mojar en la yema del huevo, y las demás van cogiendo turno, antes de que se acabe la oferta. Todas en fila para un mojete que, dicho sea de paso, se van a zampar los mismos inútiles que han arruinado las comunidades. Pero ése no es el tema, ¿verdad?...

Qué le vamos a hacer, España está así y a los que podrían cambiarla, ni se les ocurre ni les interesa, una generación ni-ni de tronío. El resto, los que no pertenecemos a la casta, a correr con los gastos sin rechistar.

Pero yo no me resisto, el calor me confunde y quiero participar, que me va el cachondeo como al que más e igual trinco algún canapé y un tinto de verano. Para no quedarme al margen, he cogido una guitarra, me he puesto chaquetilla torera, camisa de lunares, pantalón marcapaquete, fajín verde chillón y sombrero cordobés. Como el monigote del Tío Pepe, pero más hortera aún. Y, con el permiso del autor, al ritmo del  “Y Viva España”, entono, garganta profunda, una versión libre y pueril de tan famosa canción, a la par que me dispongo a bailar, zapateado incluso, sobre la tumba de todos los parásitos de esta patria.

A continuación os dejo la letra y si os apetece la cantáis, que es de mucho reír. Y de más aún llorar… Esperad… Me aclaro el gaznate con calimocho de peleón, y me arranco… Va por ti, Manolo (Escobar): “Con desalmados, corruptos y autonomías/camina España, de culo al socavón./ Con la casta imponiendo la miseria,/ el desempleo y la especulación./  Por desgracia ésta es la verdad,/ y a la canalla tenemos que pagar.”

Un momento, que me atizo otro lingotazo y me meto con el estribillo…Ahora…” Por eso se oye este refrán:/ Hundida está España./ Y nunca se recuperará, / hundida está España./ La casta actúa sin pudor: /Hundida está España./ Europa no tiene compasión, /ordena nuestra sumisión.”…Un poco chorra me está quedando la copla. A ver si con un sorbito me animo…

“En los viernes de consejo de ministros,/los que gobiernan nos bajan el pantalón./ Y esgrimiendo afilados sus cuchillos, /sajan y exprimen la vida del español./  Pero ellos recortarse no lo harán./ Ésa es la auténtica sangría nacional./ Por eso se oye este refrán:/ Hundida está España./Y nunca se recuperará,/hundida está España./ La casta actúa sin pudor:/ Hundida está España./ Europa no tiene compasión, /ordena nuestra sumisión.” Pues va a ser que no me gusta cómo va…Un poco más de vinacho, que los flavonoides inspiran mucho…

“El culpable siempre es el funcionario,/nunca el político ni el especulador./Ellos siempre mantienen sus salarios,/privilegios, prebendas y posición./Y el resto, a sentarnos y a esperar/ El cómo y cuándo nos la  clavarán./ Por eso se oye este refrán:/Hundida está España./Y nunca se recuperará, / hundida está España./ La casta actúa sin pudor: /Hundida está España./ Europa no tiene compasión, /ordena nuestra sumisión.”

Mirad, casi que lo dejo y me dedico a cosas más serias, que a la vista está que lo mío no es esto. Me acabo el tinto con Casera y me voy con la música a otra parte, que se me escapa la hiel por las glándulas lagrimales.

¿No queríamos autonomías?...Aquí las tenemos, de cuerpo presente.

lunes, 27 de agosto de 2012

Guillermo Collarte las pasa canutas


Guillermo Collarte,  diputado del PP y concejal del ayuntamiento de Ourense, las pasa canutas a pesar de cobrar 5.100 euros al mes. Pobrecito, que no le llega para el Rolex. Dándose cuenta de lo grosero de la declaración, el mártir pide disculpas a todas las personas que se hayan podido sentir ofendidas por sus declaraciones. Pobrecito, que no le alcanza para gambas. Lamenta el injustamente vilipendiado prócer que le crujan vivo por decir la verdad. Pobrecito, no tiene para el crucero. Denuncia que ha recibido excesivas críticas por decir una frase en tono coloquial. Pobrecito, que no puede pagar los 2800 euros de la hipoteca de sus dos pisos de Madrid. Afirma no merecer la leña que le han dado. Pobrecito, de sol a sol entregado a la patria para recibir el desprecio a cambio. Se siente mal el santo varón por ser objeto de un linchamiento absoluto. Pobrecito el paradigmático parlamentario, que tiene que pluriemplearse y cobrar cuatro duros públicos para subsistir en este mar de lágrimas…
Esto es aberrante. Mirad, mejor no sigo, que me ingresan. Collarte, espécimen desconocido hasta este desliz oral, sirve para definir qué es y cómo es la casta política del país, sea del partido que sea, que lo mismo da. Les importa a todos una zurrapa lo que no sea cobrar de la teta pública. Y, qué queréis que os diga, yo no puedo aceptar sus disculpas si no las acompaña desde ya con su renuncia a todos los cargos que ostenta y pasea, y a los beneficios que pueda obtener de ellos. Es un sobrante más del sistema, un personaje que, inconscientemente, ha mostrado lo que sienten y piensan los que, como él, han venido a este mundo a ejercer de parásitos de la sociedad, inútiles mantenidos, lacras caras de una democracia que se hace sus aguas mayores y menores encima de sus gobernados.
En política, y más aún hoy en día, hay que serlo y parecerlo, guardar las formas, medir las palabras y actuar con honradez. Y éste palanganero (se lo dice él mismo, no es cosa mía) ha abierto el diccionario, se ha ofrecido como ejemplo para que los españoles veamos de qué madera están hechos los que nos representan. De Collarte, como de muchos, no constan iniciativas en el Congreso, ir por ir, si hay que ir, se va. Sólo ha intervenido una vez en el Parlamento en lo que llevamos de legislatura (igual para preguntar la hora o cuándo se paraba a almorzar). Se reconoce, también como muchos, un bien mandado que está en el Congreso únicamente para levantar la mano y votar lo que dice su partido. Ésta sí, ésta no, esta me la ordenan, me la voto yo. Acepta el caballero gustoso ser un borreguito disciplinado siempre que no falten los euros. Admite sin tapujos que él y los suyos carecen de margen de maniobra, que su cometido es obedecer y obedecer, sin molestar.
Entonces, sin que se ofenda, pobrecito don Guillermo, permítame reflexiones y sugerencias. Vuélvase usted a la privada, hombre, que para lo que hace no le necesitamos, sobra como sobra la última copa en un coma etílico. Alguien que se burla, vale que sin querer, de la puerca miseria que nos invade, debe desaparecer sin demora de allá donde le hayan bien colocado para que bien acate las comandas de los jefes. No estoy dispuesto, y considero que es mi derecho, a que ni un céntimo de mi dinero se destine para sufragar los costes de su vida, amigo diputado. Me niego, ya no por principios. Me niego por cojones (sin perdón). Y si se ofende, ajo y agua. Más me molesta usted, que me cuesta lo mío. Y en esta corriente revanchista en la que he decidido sumergirme, me sentiré satisfecho cuando las pase usted no canutas, si no putas de verdad. Saluditos, hombre de dios, y que tenga buen viaje a ninguna parte.

jueves, 23 de agosto de 2012

Medio millón para los banqueros


Yo es que me vuelvo loco. Se tiran los políticos medio verano mareando la perdiz con la limosna de 450 euros para los parados, y ahora te tienes que comer que los directivos de banca, los mangantes que han arruinado el país, no pueden cobrar los pobres más de medio millón de euros. Es decir, mientras que todos los españoles tenemos que pagar por narices la mala gestión de sus empresas con un dinero que no poseemos, estos impresentables siguen ganando una indecencia amparada por la ley. Pido perdón por el tono de mis palabras, pero es que me toca mucho la moral y más aún las gónadas tragarme esta estafa sin permitirme el lujo de ciscarme en todos ellos y en los que, cobardes y tramposos, legitiman este estupro.
Porque vamos a ver, decirnos que sin nuestro sacrificio y sin dejarnos pisotear los derechos no sale España de ésta, y a la vez garantizar a los que nos han metido en el pozo que pueden continuar robándonos, protegiéndoles bajo el ala pestilente de este supuesto Estado de Derecho, traspasa la barrera de la indignidad para ubicarse de lleno en la más violenta provocación.
No es tolerable, bajo ningún aspecto reconocible por la razón, que un gobierno, del signo que sea, tal y como la miseria se adueña del país, legisle a favor del ladrón y le otorgue una nueva licencia de corso. ¿Cómo quieren que cualquiera con dos dedos de frente mantenga todavía la mínima esperanza de salvación? La casta se define, por enésima vez, y lo hace con descaro, a cara descubierta. Y ya está bien.
Dado que, con el asalto gubernamental a la paga extraordinaria de Navidad de profesores, administrativos, médicos, policías, ingenieros, militares, celadores, miembros de la Guardia Civil, jardineros, enfermeros, bomberos y demás funcionarios de mal vivir que se os ocurran, a estos chorizos les da de sobra para que no les falte la suya, uno piensa y propone que, quizás, los empleados públicos deberían plantearse objetar contra ellos. No tramitar sus declaraciones, no gestionar sus subvenciones, no renovarles ni el DNI ni el carné de conducir, no limpiar las aceras de sus casas ni recogerles la basura, no atenderles en los centros de salud, no educar a sus hijos, no registrar sus propiedades, no matricular sus coches, no examinarles en las Universidades Públicas, no administrar ninguna documentación que les pueda afectar, no llevarles el correo, no trabajar ni un segundo más para ellos, no, no y no. Porque, estimado servidor público, qué lo sepas, cornudo y apaleado, lo que a ti te quitan es para que a ellos no les falte de nada.
Maldita sea su estirpe y la de los que les protegen. Digo.

Ecce Homo nacional.


Lo he intentado pero al final me han derrotado las circunstancias. No está bien reírse de lo ocurrido en Borja con la actuación estelar de la octogenaria Cecilia Giménez y la aplicación del surrealismo a un Ecce Homo pintado en la pared de la parroquia. Pero no he podido evitarlo, uniéndome al choteo internacional generado. Un cachondeo animado desde la patria, cómo no, con las manipulaciones del engendro, poniéndole el rostro de Paquirrín (cualquiera diría que ha posado para el retrato), el “cuñao”, Falete o el mismo Presidente del Gobierno. No hay trabajo ni dinero, pero a diversión no nos gana nadie, qué no se diga. Vamos, resumiendo, un buen rato inicial de entretenimiento que sin embargo, y tras meditar un poco, en mi mente enferma se ha transformado, sin quererlo ni desearlo, en una sensación de tristeza mayúscula.
España es así. O, mejor dicho, España está así. Igual que la pintura mural destrozada. Lleva la tira de tiempo cayéndose a pedazos, desfigurándose sin remedio su rostro y vestimentas. Hete aquí que para lavarle la cara, alguien que no sirve para el tema le va pegando brochazos, por aquí y por allá. Un poco en la túnica, para que recupere el color, cuatro pinceladas que disimulen el deterioro, y parece que la cosa va teniendo un pase. Una ingente colección de parches aplicados por gente sin preparación.
Un buen día, visto que la descomposición amenaza con provocar la desaparición absoluta, el inepto ejecutante se atreve a definir expresión y cara. Y allá que se mete, con cuatro rotuladores y un bote de tempera de los chinos. Como no sabe lo que tiene entre manos, cada toque de su arte añadido por su mano a la pintura original va convirtiendo la misma en un garabato informe e irreconocible. El resultado de tamaña osadía, para echarse a llorar. Lo que en su origen era una imagen, más o menos decente, es ahora un esperpento innombrable.
Eso es lo que nos ha ocurrido en este país. Aficionados, gente sin valía ni formación, en lugar de restaurar en profundidad el Estado, se han dedicado a tapar agujeros de aquella manera. Cuando España empezaba a derrumbarse, la recuperación de la misma cayó en manos del más inútil que había, un líder iluminado que esbozó las líneas de esta estupenda faena de aliño que tan catastróficamente están rematando los que ahora nos gobiernan.
Tal y como se hacen las cosas, seguro que los que arreglen el desaguisado, si es que pueden (cosa que dudo), van a dejar el nuevo Ecce Homo nacional como presumiblemente quedará el de la pared de la iglesia zaragozana,  con la cara del hijo de la Pantoja. No tendrá ningún parecido con el original, pero menos dará una piedra. Qué pena.

martes, 21 de agosto de 2012

Kikirikí, Montoro está aquí.


Cristóbal Montoro, azote del infiel, sea éste funcionario, parado, autónomo, pensionista o simplemente tenga la mala suerte de vivir para morir a su servicio, ha puesto los peludos encima de la mesa. Aquí el que manda es él, y solamente él. Y los demás, a callar, o se quedan sin postre. O eso cabe deducir de sus declaraciones respecto a la reforma del sector eléctrico diseñada por el ministerio de Industria, Turismo y Energía. “Hasta que yo lo decida, no irá adelante la reforma, lo anuncie quien lo anuncie”. No tiene trono ni reina, ni nadie que le comprenda, pero es el rey. El de bastos.
Y si no, que se lo digan a José Manuel Soria, que ha tenido que esquivar la cornada del morlaco y defender su castillo y sus competencias, recordándole al ministro de Hacienda que en su maceta para miccionar hay que pedirle permiso a él, que para eso la cartera es suya.  El papel de don Cristóbal sería, “como es lógico, opinar”. Y no ha tardado mucho en hacerlo, no te pienses tú que se le iba a quemar la tostada.
El ministerio del Gran Inquisidor, presto y rápido, ha hecho público un documento, titulado 'Hacienda matiza su papel en la reforma del sector energético', o “de cómo te espero en la calle, que te voy a correr a leches, boca rana”. En dicho incunable se bendicen las palabras de Soria y asegura Lord Vader que no ha bloqueado ni tiene intención alguna  de frenar la modificación que prepara hace meses el Ministro de Industria. Pero que no se le suba a la parra, “Soria, yo soy tu padre, el lado oscuro controla el imperio, y además corto el bacalao”. Vamos, que Montoro, ese hombre, es el principal autor y valedor de todo lo que tenemos encima y lo que se avecina, que se augura ni poco ni bueno.
A todo esto, me gustaría saber, si no es molestia, qué opina de esta descompensada pelea de gallos Mariano Rajoy. Más que nada porque la sangre es muy escandalosa y, a la que se descuide, el amo del corral desnuca al pollito que se le ha puesto farruco, y tenemos montado funeral y crisis de gobierno, la única crisis que nos falta en el gallinero nacional. Creo, si no es mucho pedir, que algo debería decir, en voz alta y clara, para que todos le oyésemos y  quizás entendiésemos lo que ocurre. Pero me temo que va a ser que no. Y como Rajoy no se ponga en su sitio, acabará por darle la razón a los que consideran que el Presidente del Gobierno es Monchito en España y Rodolfo en el extranjero, según si la mano directora es la del Padrino Don Cristóbal o bien pertenece a la Führer Merkel.
Madre, tengo miedo.

viernes, 17 de agosto de 2012

Hemorroides habemus


Toca berrear. Hora es ya de sufrir en voz alta lo que, por la ubicación y, dependiendo del tamaño y del número, se lloraba antaño en silencio. La inseguridad social ha excluido como fármacos subvencionados esos que permiten que las amigas que a muchos  castigan inmisericordes duelan un poco menos de lo habitual.  Se ve, se nota que los que han elaborado la lista no van estreñidos, no. Acostumbrados como están a hacérselo encima nuestro con asiduidad y soltura, el tránsito intestinal les fluye rápido y caudaloso. Ya sabéis, el marisco, capitán general de su pirámide alimenticia,  suelta a base de bien si además va regado con buenos espumosos. Por otro lado, parir, los de arriba paren con cesárea unos engendros deformes en forma de decreto y otras lindezas canallas, por lo que no les pide la naturaleza apretar como para sacarse las tripas. En consecuencia, a éstos, hemorroides pocas, no necesitan pomadas que calmen su furia asesina. Ergo, ¿para qué pagar por algo que no les afecta?...
Y es que el mundo está mal repartido. Mientras están los que se hacen trenzas con ellas, la troupe que manda ni almorranas tiene. Eso sí. De las que cuelgan. Que de dos patas abundan, y mucho, en la casta política. Son más dañinas y sólo con una cirugía muy especial se libra uno de ellas. Para estas almorranas públicas no hay ungüento, subvencionado o no, que las esconda. Su tipología es rica y la lista es larga. Os dejo aquí unas cuantas, aunque sea para amenizar la escatológica lectura de hoy. Para empezar, hay un tumorcillo real por ahí que promete lágrimas de tamaño familiar, una almorrana de pega, yerno y ex deportista, supuesto desviador profesional de fondos. Nuestro cinegético monarca no sabe cómo operársela. Y le pica, le pica mucho.
Otra existe que duele que se las pela, una que nos depara siempre desazón desde su ministerio, una que ha afilado el alfanje para devanar las cabezas de los funcionarios, un elemento que les quita a los policías, los médicos, los profesores y demás calaña de vividores la extra de Navidad  mientras él, honrado prócer de la patria, cobra 24.000 euros en concepto de alojamiento y dietas, a pesar de tener casas (en plural) en Madrid. Mala, mala de verdad la almorrana en cuestión. La peor de todas, se nos ha puesto por montoro, digo, por montera.
Una más. Viene de fuera aunque con familiaridad nos toca. Prima es y riesgo tiene la alemana. En estas fechas está de vacaciones, andará cociéndose a schnapps en alguna de sus colonias, cargando pilas la invasora, preparándose para darnos la puntilla en otoño, si llegamos. Peligrosa y corrosiva, se ha adueñado de todo. Y nuestro cuerpo gobernante, cobarde, cobarde y cobarde, se ha rendido a su poder.
Otra. Pequeña, pero molesta, picajosa, cansina, de las que rasca y rasca hasta que te saca de quicio. Picardo la llaman, una almorrana llanita, un chulo de burdel provocador que, con una pizca de seriedad y la misma cantidad de arrestos, nos quitaríamos de encima de un plumazo, cerrando así un episodio lamentable de nuestros últimos trescientos años de historia.
Sigo. La de ahora tiene nombre corto y se hace acompañar de un colega peor aún que ella. Una cueva de ladrones y especuladores, una caverna en la que, pienso, no debíamos haber entrado jamás de los jamases. Entre ella, su amigo y las transferencias de Sanidad y Educación, todo manejado por políticos de medio pelo, inútiles y/o desalmados, se han comido toda la energía que traíamos de serie. UE la llaman. Y al socio, Banco Central. Y Europeo.
Y termino con la saga sentenciando, que me apetece. Toda la casta, absolutamente toda la casta, que no se libra ni uno, forma un entramado de intestinales llagas que va a acabar con España salvo que la enfrentemos y la cercenemos. Entonces, libres ya de su presencia, podremos respirar, sonreír, incluso sentarnos, cosa esta última que a día de hoy es harto difícil, tal y como nos la están metiendo…