"Ustedes son los adalides y abanderados de las políticas sociales cuando están en la oposición, pero lo olvidan en el Gobierno para ser un partido antisocial y los españoles no olvidan que ustedes se olvidan” Así habló Zaratustra. Perdón, Rubalcaba. Aquéllos que pertenecen, militan o simplemente simpatizan con el PP además de genéticamente distintos y tontos de los cojones (gran definición de Pedro Castro que denota su aguda inteligencia), son enemigos de la sociedad, explotadores sin escrúpulos, destructores de familias y exterminadores de clases desprotegidas.
Las lenguas han salido a pasear. La estrategia política de aquí a 2012 va a consistir en descalificaciones e insultos, menosprecios varios y radicalización extrema de las posiciones. Y, nosotros los españoles, a participar en el juego. La consigna es marcar la diferencia, establecer muros entre dos Españas creadas a beneficio y disfrute de políticos sin ideas ni proyectos: o estás conmigo o eres el enemigo a abatir sin piedad. Recuperar al electorado de izquierdas con mensajes que aludan al sentimiento, para que se olvide la realidad económica y social y así ganar, ganar y ganar, único objetivo de la casta en el poder. Tenemos que odiarnos, oponernos por sistema al que no piense igual, enfrentarnos si es necesario, fracturar aún más si cabe la sociedad. Aquello de juntos podemos arreglarlo arrimando el hombro todos, ha fallecido: nos quieren obligar a militar incondicionalmente en un bando, izquierdas o derechas, como si eso sirviera hoy en día para algo.
Los proyectos casi no existen, y los pocos que hay son lesivos y discriminatorios, golpean donde duele y arrinconan al que no puede defenderse. Ante la ausencia canalla de iniciativas positivas, de soluciones tangibles, sólo queda como medio de supervivencia para los malos profesionales que rigen los destinos del país el recurrir a la calidez del sentir, a la visceralidad de las emociones, a los impulsos ideológicos. ” Ven a mi lado, que te vas a divertir: trabajo no tendrás y lo de pagar los recibos o comer tres veces al día, apáñatelas como puedas, pero desahogarte con el vecino te va a venir de muerte. Ya verás como si le mentas a toda la familia y le añades a los apellidos lo de facha o rojo de mierda, te sentirás mejor, nuevo, libre, realizado.”
Qué se dejen ya de tanta tontería y empiecen de una vez por todas a hacer política, que para eso les pagamos a ellos y a la legión infinita de asesores y parásitos que tienen a su lado. Tienen los medios, están en el lugar preciso y les hemos dotado del poder necesario otorgándoles nuestra confianza. Entonces, ¿qué es lo que falla? Yo lo diré. No poseen ni por asomo la capacidad y la aptitud inexcusables para el desempeño de su misión. Y parece que tampoco quieren adoptar la actitud imprescindible que requiere el momento. Hasta que no nos peguemos entre nosotros no van a parar.
Un sitio donde reflejar lo que piensas. Te invito a que compartas conmigo tu libertad.
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miércoles, 27 de octubre de 2010
domingo, 30 de mayo de 2010
¿Clase media?
El término clase media se aplica a las personas con un nivel económico y social medio. Este colectivo no se va a ver afectado por las medidas del gobierno; ya soporta mucha carga fiscal, dice el ínclito ponente. Ahora es cuando yo expongo mis cuitas, pobre de mí. ¿Qué es esto de la clase media? ¿Dónde se sitúa el tope de ingresos para considerarse dentro de ella? ¿Hay un límite máximo? ¿Hay otro mínimo?
¿Son el funcionario y el pensionista miembros honoríficos del colectivo, además de unos pringados privilegiados? ¿De verdad existe la clase media? ¿O se la han cargado los políticos con sus descabellados procederes?
En plan Juan Palomo, me voy a contestar yo mismo. En España la clase media se ha extinguido por agotamiento y aburrimiento. Un gobierno socialista sometido al control de los intereses financieros ha desarrollado una política destructiva que ha fulminado el estatus social y económico de muchos que huyendo de la miseria habían alcanzado cierto bienestar. Pervirtiendo los principios de igualdad y equidad en el reparto de la riqueza, el desbarajuste económico y la especulación permitidos por legisladores ineptos han partido la sociedad en dos mitades bien diferenciadas: por un lado están los ricos, colectivo integrado por los que ya lo eran de cuna y los nuevos poderosos (políticos, asesores de, especuladores y demás calaña). Enfrente, el resto. Desde el que no come porque no hay para ello hasta el que tiene hipotecados incluso los calzoncillos. Todos más cerca de la miseria que del progreso; pensionistas, autónomos, el 90 de los funcionarios, asalariados, pequeños comerciantes, etcétera.
La diferencia entre clases es brutal, desproporcionada. Lo más sangrante es que esta separación la ha propiciado un gobierno de izquierdas. Bueno, supuestamente de izquierdas.
¿Son el funcionario y el pensionista miembros honoríficos del colectivo, además de unos pringados privilegiados? ¿De verdad existe la clase media? ¿O se la han cargado los políticos con sus descabellados procederes?
En plan Juan Palomo, me voy a contestar yo mismo. En España la clase media se ha extinguido por agotamiento y aburrimiento. Un gobierno socialista sometido al control de los intereses financieros ha desarrollado una política destructiva que ha fulminado el estatus social y económico de muchos que huyendo de la miseria habían alcanzado cierto bienestar. Pervirtiendo los principios de igualdad y equidad en el reparto de la riqueza, el desbarajuste económico y la especulación permitidos por legisladores ineptos han partido la sociedad en dos mitades bien diferenciadas: por un lado están los ricos, colectivo integrado por los que ya lo eran de cuna y los nuevos poderosos (políticos, asesores de, especuladores y demás calaña). Enfrente, el resto. Desde el que no come porque no hay para ello hasta el que tiene hipotecados incluso los calzoncillos. Todos más cerca de la miseria que del progreso; pensionistas, autónomos, el 90 de los funcionarios, asalariados, pequeños comerciantes, etcétera.
La diferencia entre clases es brutal, desproporcionada. Lo más sangrante es que esta separación la ha propiciado un gobierno de izquierdas. Bueno, supuestamente de izquierdas.
lunes, 19 de abril de 2010
¿Johnny cogerá su fusil?
Informacion 19 de abril 2010
No me lo imagino. Sólo pensarlo me produce un gran desasosiego, una enorme preocupación. La excesiva politización que está adquiriendo todo lo que rodea al enjuiciamiento de Baltasar Garzón está abriendo a navaja heridas pasadas que ya sangraron en demasía. Y estas heridas radicalizan a unos y a otros, extremando, por el momento, sólo las opiniones y las libres expresiones. Hasta aquí, todo maravilloso; es el ejercicio de la libertad lo que convierte en seria a una democracia.
Lo que me asusta es la capacidad de odiar que tenemos los españoles; blanco o negro. No hay un tono intermedio, no conocemos la moderación. El que siente como uno mismo, amigo es hasta la muerte. Pero el que disiente se convierte en el enemigo al que hay que anular y, si se puede, exterminar.
La izquierda española está germinando un nuevo Frente Popular, armándose con razones contra la supuesta resurrección de Franco; todos juntos contra los fachas que pretenden aniquilar la democracia y volver a tiempos de oscuridad y represión. La derecha, al verse atacada, formará comunidad con los exaltados y nostálgicos con tal de no caer bajo el dominio marxista y comunista. Pactarán el gobierno y, aliándose con la banca, la oligarquía y el ejército, se alzarán con el control del Estado. Y, a la cabeza de los rebeldes fascistas, los ataúdes de Sanjurjo y Franco.
Estamos repitiendo errores del pasado. Que no se nos olvide que esto es un sistema democrático. Que nadie nos convenza de lo contrario. Que no empecemos a matarnos a palos por las calles, a quemar casas del pueblo y conventos. No pervirtamos a la juventud, no les entreguemos armas para que odie a su vecino. Enseñémosles a respetar, a valorar, a pensar y a elegir en libertad cada uno su opción. Que Johnny no coja su fusil. Ni Íker ni Álex ni Kevin ni Cyntia?ni...
No me lo imagino. Sólo pensarlo me produce un gran desasosiego, una enorme preocupación. La excesiva politización que está adquiriendo todo lo que rodea al enjuiciamiento de Baltasar Garzón está abriendo a navaja heridas pasadas que ya sangraron en demasía. Y estas heridas radicalizan a unos y a otros, extremando, por el momento, sólo las opiniones y las libres expresiones. Hasta aquí, todo maravilloso; es el ejercicio de la libertad lo que convierte en seria a una democracia.
Lo que me asusta es la capacidad de odiar que tenemos los españoles; blanco o negro. No hay un tono intermedio, no conocemos la moderación. El que siente como uno mismo, amigo es hasta la muerte. Pero el que disiente se convierte en el enemigo al que hay que anular y, si se puede, exterminar.
La izquierda española está germinando un nuevo Frente Popular, armándose con razones contra la supuesta resurrección de Franco; todos juntos contra los fachas que pretenden aniquilar la democracia y volver a tiempos de oscuridad y represión. La derecha, al verse atacada, formará comunidad con los exaltados y nostálgicos con tal de no caer bajo el dominio marxista y comunista. Pactarán el gobierno y, aliándose con la banca, la oligarquía y el ejército, se alzarán con el control del Estado. Y, a la cabeza de los rebeldes fascistas, los ataúdes de Sanjurjo y Franco.
Estamos repitiendo errores del pasado. Que no se nos olvide que esto es un sistema democrático. Que nadie nos convenza de lo contrario. Que no empecemos a matarnos a palos por las calles, a quemar casas del pueblo y conventos. No pervirtamos a la juventud, no les entreguemos armas para que odie a su vecino. Enseñémosles a respetar, a valorar, a pensar y a elegir en libertad cada uno su opción. Que Johnny no coja su fusil. Ni Íker ni Álex ni Kevin ni Cyntia?ni...
Eternos perdedores
Norte o Sur. Blanco o negro. Madridista o culé. Carne o pescado. Socialista o popular. Rojo o facha. Dos mitades enfrentadas, cables pelados que echan chispas cuando se acercan. O tú o yo. Los dos juntos no cabemos en el mismo sitio. Te odio porque no sé si tú también me aborreces; por si acaso, te golpeo yo primero, no sea que después tú me des con más fuerza. Ni agua te voy a dar; eres mi rival, y al enemigo no se le concede ninguna ventaja…Todo esto ¿por qué? O, mejor dicho, ¿a quién beneficia tensionar a los españoles, mantenerles en una confrontación continua, en un eterno estado de enfrentamiento?
Yo tengo muy claro quiénes ganan con esta exaltada situación. Los vencedores son los mismos que nos han conducido al desastre económico, social e institucional que impera en España; son la elite política, los profesionales del sistema que, viendo peligrar su estatus, necesitan la división del pueblo, el choque continuo y agresivo, la radicalización de las posturas, para seguir apareciendo como líderes imprescindibles, elementos insustituibles en el gobierno de una masa a la que consideran adocenada e inculta. “No te preocupes por nada, aquí estoy yo para defenderte. Déjame a mí, que tú no sabes cómo. Ya me encargo yo”
Los listillos, los espabilados, los canallas sinvergüenzas de siempre. Los que se limitan a esperar a que la cosa reviente para ofrecer sus servicios. Los que hábilmente provocan el caos, destruyen lo estructurado y se convierten, por obra y gracia de embustes y manipulaciones, en arquitectos del futuro del país. Esos son los que siempre ganan. Ellos, sempiternos triunfadores; nosotros, los eternos derrotados. Y seguimos sin escarmentar. Nos engañaron, nos engañan y nos seguirán engañando. La culpa es nuestra…
Yo tengo muy claro quiénes ganan con esta exaltada situación. Los vencedores son los mismos que nos han conducido al desastre económico, social e institucional que impera en España; son la elite política, los profesionales del sistema que, viendo peligrar su estatus, necesitan la división del pueblo, el choque continuo y agresivo, la radicalización de las posturas, para seguir apareciendo como líderes imprescindibles, elementos insustituibles en el gobierno de una masa a la que consideran adocenada e inculta. “No te preocupes por nada, aquí estoy yo para defenderte. Déjame a mí, que tú no sabes cómo. Ya me encargo yo”
Los listillos, los espabilados, los canallas sinvergüenzas de siempre. Los que se limitan a esperar a que la cosa reviente para ofrecer sus servicios. Los que hábilmente provocan el caos, destruyen lo estructurado y se convierten, por obra y gracia de embustes y manipulaciones, en arquitectos del futuro del país. Esos son los que siempre ganan. Ellos, sempiternos triunfadores; nosotros, los eternos derrotados. Y seguimos sin escarmentar. Nos engañaron, nos engañan y nos seguirán engañando. La culpa es nuestra…
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