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martes, 24 de abril de 2012

Espléndida casta política


Tres puntadas para suturar heridas. Al hilo de no gastar lo que no se tiene, un ejemplo de honestidad y una excelsa aplicación del principio de austeridad. Según recoje el diario Información, los gestores del Ayuntamiento de Torrevieja se bajan el sueldo. Pero como en el chiste. Antes lo cobraban en la planta segunda y ahora les entregan la nómina en recepción. Tras anunciar una rebaja de un 5% en sus salarios, deben de haber hecho cuentas y va a ser que no. Que con 12 euros al año ya han cumplido. Incluso hay un edil que va a sufrir un durísimo recorte de 43 céntimos mensuales. Desde aquí y desde ahora propongo una recolecta entre todos los agradecidos ciudadanos para con los fondos recogidos levantar un monumento colosal con el que dejar constancia a las generaciones futuras del encomiable esfuerzo y el sacrificio sin parangón de estos ilustres políticos. Y si no alcanza para estatua, una placa. Y si tampoco llega para una placa, pues para un contenedor donde meterlos a todos y conducirles bajo palio a la escombrera.


Al hilo de la transparencia y la verdad. Nuestros inolvidables amigos del PSOE rindieron el castillo y cedieron las llaves al PP. Y al hacer inventario de lo que entregaban se apostaron la vida a que el déficit patrio era del 6%. Luego, los nuevos inquilinos sacudieron someramente la alfombra y descubrieron la basura camuflada debajo de ella. El déficit era de un 8,5%. Las hordas desalojadas acusaron de mentir a las tropas de Rajoy, de inflar las cifras para parecer más guapos. Sin embargo, desde donde controlan nuestra vida, aseguran sin dejar resquicio para la duda que los voceros del PSOE eran en realidad los embusteros, que el PP no engañó con los números. Es ahora cuando nos toca a todos pagar los casi ocho años de mentiras, de brotes verdes, de Champions económica, de líder interplanetario, de inútiles e incompetentes al mando del cotarro, de fuleros y farsantes gestores de lo público, de nepotismo y corruptelas, casi ocho años de un socialismo devastador. Y también es ahora cuando yo, desde estas líneas, me permito el placer de mandarles a todos y cada uno de estos desgraciados a la parte más alta del mástil de la nave de mi vida. Vamos, que se vayan al carajo.



Al hilo de la honradez. Fabra, presidente de la técnica y prácticamente intervenida Comunidad Valenciana, va a solicitar a los diputados del PPCV que se comprometan por escrito a ser honrados. Mandan huevos. Ya no sois piratas, sois corsarios, así que jurar por Snoopy que vais a ser buenos y que no os vais a forrar guindando al personal. Pero, ¿qué clase de broma es ésta? A un cirujano se le exige que sepa operar, a un alicatador que sepa colocar azulejos, a un maestro que conozca la materia y la transmita en condiciones, a un juez que haga cumplir la ley…A cada uno se le pide lo que le corresponde, y no es necesario jurar sobre la Biblia.¿Al político hay que pedirle que no robe? ¿Cómo se come esto? ¿Será, quizás, que nos enfrentamos con asaltantes de caminos? Porque lo que aflora tras la declaración es un reconocimiento claro y explícito de la catadura moral de nuestros gestores…No sé yo quién le escribe los discursos a Fabra, pero colaboradores como éste ni para portar el ataúd.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Hambre

De todas las frases que uno ha escuchado esta semana hasta la fecha me voy a quedar con dos pronunciadas por el presidente de la Asociación Mensajeros de la Paz, el padre Ángel García, y que rezan tal que así: “…el día que salga la gente a la calle con pancartas diciendo que quieren comer, preparémonos…”, y “En este país sobra mobiliario de oficina y falta sitio para comer”. Tanto monta, monta tanto. La una y la otra van juntas, son indivisibles.
El exceso de muebles de oficina y sus ocupantes eventuales con salarios aberrantes es la causa primera y principal de que falten el continente y el contenido en eso de llevarse algo a la boca. Ni comedores ni comida. Para llenar la barriga hace falta proveerse de las vituallas oportunas y a tal menester se hace imprescindible un ingreso con el que comprarlas, pero trabajo que lo proporcione no existe ni tiene visos de existir. Mientras desde Cáritas no dan abasto, la riqueza se concentra cada vez más en menos personas, de tal forma que la clase media se está despeñando hacia la escombrera donde escarban entre la basura los que ya han sucumbido a la miseria impuesta por la torpeza, la ineptitud y la corrupción política en santa alianza con los especuladores y la banca.
Dice el Padre Ángel que hay que prepararse para cuando la gente reclame pan. Siempre se ha dicho con razón que el español no se mueve hasta que no le falta el sustento. Y éste empieza a escasear sobremanera, hasta el punto de que, junto a privilegiados que retozan entre hamburguesas hechas con solomillo de Kobe (traído directamente de Japón), trufas negras y setas silvestres, conviven otros que racionan las rodajas de mortadela que han encontrado en un contenedor, tras agrias disputas con otros masacrados por el sistema y la casta gobernante.
Hables con quien hables, todos dicen lo mismo y piensan igual. Esto va a estallar en cualquier momento. Esta sensación tan generalizada, es ya para muchos un deseo, la única solución a su desesperada situación. Bien harían los que gestionan nuestra vida en procurarnos la supervivencia y despojarse de los excesos que rodean su proceder. Se están fusionando cabreo y necesidad y quizás la paz social sea una ficción que tiende a diluirse en algaradas. Estos tiempos negros impuestos y/o heredados nos conducen, salvo milagro económico, al enfrentamiento. Así es como, por desgracia, lo veo y lo temo. Optimista que es uno.