En todo este cenagal en el que se ha convertido la política patria, un patético ejercicio de interesadas actuaciones, si aparece la cordura con nombre y apellidos hay que señalarla, dejándose de tonterías.
El panorama es desalentador. Diputados tirándose los trastos a la cabeza, salpicándose con las basuras propias y ajenas; senadores afincados en una Torre de Babel ridiculizando su función, si es que ésta existe, con pinganillos y traductores; un ejecutivo que deambula ebrio arrastrando la economía entre desechos y podredumbre; un Presidente de Gobierno del que ya ni se espera ni se desea nada, salvo su desaparición; unos sindicatos de la risa, camaradas de fiestas que han vendido sus principios. En definitiva, un país empequeñecido y empobrecido por la nefasta gestión de aquéllos que deberían protegerle, pero que le están destruyendo. Aires de descomposición política y sindical que apestan y repelen. El fétido perfume de la muerte del sistema y del Estado de Bienestar.
Sin embargo, hete aquí que, como caído del cielo, irrumpe en Alicante, concretamente en una Administración pública, y más exactamente en la Diputación Provincial, un sindicato que decide asentarse en la realidad y en la lógica, el CSIF-Diputación. Llevando como bandera la racionalización de las horas sindicales, buscando la efectividad de las mismas y abogando por la productividad, acabando con el uso indebido de estos derechos, se ha plantado delante del resto de sindicatos y, en mes y medio de existencia, ha logrado remover patio y conciencias. Esta actitud, incomprendida por las demás agrupaciones sindicales, corresponde con la necesidad de recuperar los valores perdidos en el acomodo, con la obligación de ajustarse a la situación actual y con el imperativo mandato del compromiso que se adquiere al representar a un colectivo de trabajadores. Aire fresco, gente nueva que sabe que hay que cambiar las cosas si se desea que funcionen.
Lo malo es que no les dejarán trabajar, no les permitirán demostrar que desde el puesto y desempeñando las labores diarias es como mejor se pueden conocer los problemas y las necesidades, proteger los derechos y luchar por progresar. Muchos hay a los que no interesa el cambio, muchos son los que quieren las cosas como están.
La contienda promete, CSIF no se acobardará. Será interesante seguir los pasos de esta iniciativa, ver quiénes muestran sus miserias delante de sus compañeros y quiénes se unen a la razón. Por sus actos se darán a conocer.
Un sitio donde reflejar lo que piensas. Te invito a que compartas conmigo tu libertad.
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viernes, 18 de febrero de 2011
jueves, 10 de febrero de 2011
Recorte en las horas sindicales
Un sindicato en Alicante ha decidido solicitar la racionalización de las horas sindicales por considerarlas excesivas y poco productivas. Se trata del CSIF de la Diputación Provincial, que concurre a las elecciones para representantes de los trabajadores en la Administración con esta idea como parte importante de su campaña. Ni que decir tiene cómo le ha sentado esta iniciativa al resto de los sindicatos. Menos guapos, de todo se ha oído. Que si son contradictorios, que si destruyen los derechos de los trabajadores, que si traicionan a los compañeros, que si son un sindicato político manipulado por la empresa y demás lindezas. Total, sólo por decir una verdad como un templo.
Si uno no produce en su trabajo, deja de ser positiva su aportación y se le corrige, cuando no se le pone de patitas en la calle. 2868 mensuales de liberados para 1400 empleados son una cantidad insostenible para cualquier empresa, pública o privada, máxime si estas horas no se traducen en beneficio del colectivo, no ofrecen resultados tangibles, no se gestionan correctamente. Los sindicatos son imprescindibles, necesarios, y basan su existencia en la defensa, formación y protección del trabajador. Pero cuando se acomodan, cuando se acostumbran y profesionalizan, cuando consideran hereditaria la representación, cuando yerran por pasividad y cuando permiten acciones que transforman el uso en abuso, prostituyendo los derechos, dejan de pertenecer a la lógica y caen en el peligro de convertirse en castas privilegiadas.
Pretender que el sindicalismo recupere su esencia, luchar por dignificar con trabajo la imagen destruida del representante sindical, no es contradictorio, no. Es un intento de volver al origen, retomar la esencia y enterrar vicios y errores que han colaborado, y de qué manera, a que este país caiga en el pozo en el que se encuentra. Traicionar a los trabajadores no es exigir que se cumpla la ley; la felonía real consiste en manipular en el propio interés derechos otorgados con libertad.
CSIF ha dado un paso adelante buscando la racionalización y la productividad. Un paso que de ser imitado demostraría a la sociedad que sindicatos y sindicalistas son elementos básicos para la misma. Lo contrario es una rémora, un lastre para el desarrollo. Estamos en el siglo XXI.
Si uno no produce en su trabajo, deja de ser positiva su aportación y se le corrige, cuando no se le pone de patitas en la calle. 2868 mensuales de liberados para 1400 empleados son una cantidad insostenible para cualquier empresa, pública o privada, máxime si estas horas no se traducen en beneficio del colectivo, no ofrecen resultados tangibles, no se gestionan correctamente. Los sindicatos son imprescindibles, necesarios, y basan su existencia en la defensa, formación y protección del trabajador. Pero cuando se acomodan, cuando se acostumbran y profesionalizan, cuando consideran hereditaria la representación, cuando yerran por pasividad y cuando permiten acciones que transforman el uso en abuso, prostituyendo los derechos, dejan de pertenecer a la lógica y caen en el peligro de convertirse en castas privilegiadas.
Pretender que el sindicalismo recupere su esencia, luchar por dignificar con trabajo la imagen destruida del representante sindical, no es contradictorio, no. Es un intento de volver al origen, retomar la esencia y enterrar vicios y errores que han colaborado, y de qué manera, a que este país caiga en el pozo en el que se encuentra. Traicionar a los trabajadores no es exigir que se cumpla la ley; la felonía real consiste en manipular en el propio interés derechos otorgados con libertad.
CSIF ha dado un paso adelante buscando la racionalización y la productividad. Un paso que de ser imitado demostraría a la sociedad que sindicatos y sindicalistas son elementos básicos para la misma. Lo contrario es una rémora, un lastre para el desarrollo. Estamos en el siglo XXI.
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