Mostrando entradas con la etiqueta rescate españa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta rescate españa. Mostrar todas las entradas

martes, 14 de agosto de 2012

La infanta, el rescate y el papel higiénico


Vamos mejorando, qué sí, que os digo yo qué sí. El devenir de los acontecimientos indica que hay luz al final del túnel. Sólo hay que leer entre líneas, y enseguida un halo de esperanza asoma brillante sobre las sombras que nos dominan. El rumbo de nuestra nave es prometedor. Basta con analizar, con el ojo tonto y el conocimiento espeso, las últimas intenciones de los que tan sabiamente nos gobiernan y las no menos acertadas decisiones que se toman gota a gota cual suero salino por vena, para asegurar que se avecinan nuevos días de vino y rosas. De tetra brick, el primero, y de los chinos las segundas. Pero al fin y al cabo, alegría y esplendor en la hierba sin ser menester fumarse los dichosos brotes verdes.
Si no fuera o fuese porque hace un calor de narices, en Navidad diría que estamos merced a este increíble y maravilloso derrotero por el que camina gloriosa España y, por ende, los españoles de a pie, los de doma clásica y los que llevan años sin bajarse de la calesa. Voy a descorchar un Lanjarón de reserva y a brindar ufano y feliz ya que por fin la cordura impera en el país. Y como no está bien emborracharse de alegría en la intimidad, aprovecho esta tribuna para compartir mi gozo.
Tres noticias han abierto de sopetón el cajón de las ilusiones. La monarquía salva el trasero, España salva el trasero y, lo más trascendental, la sanidad catalana salva el trasero a la vez que marca el camino a tomar por el resto de Autonosuyas. Pero voy por partes, que si no me lío.
Sobre la realeza. El fiscal anticorrupción de Baleares descarta la imputación de la infanta Cristina en el caso Nóos  porque "no hay elementos incriminatorios" contra ella. Fiesta en Mallorca, sobrasada para todos. De momento. Que igual desde Andorra, Suiza o Luxemburgo van, y por hacer la puñeta más que nada, dicen que algunos dineritos aparecen a nombre de la hija del rey. Hasta que se produzca o no tal acontecimiento, Miravent está de enhorabuena. Y los elefantes descansan.
Sobre el Gobierno. Rajoy no descarta pedir el rescate. El Gitanic se hunde y el buque del BCE llegaría con sus billetes como un poseso a comprarnos deuda. Lo malo de este salvamento es que me da que en nuestro trasatlántico de latón no hay botes salvavidas para todos. Los de business class y los de primera escaparían en fueraborda. El resto, algunos huirían en patera y la inmensa mayoría se ahogaría en aguas gélidas. Pero no pasa nada, España está antes que la vida de esos cuarenta millones de desgraciados que sólo piensan en comer y gastar. Vividores.
Y sobre Cataluña y su sanidad. Todo apunta a que van a exportar la medida ya tomada el invierno pasado de limitar el consumo de papel higiénico en las escuelas, 25 metros por niño, trasladándola mejorada a los pacientes de los hospitales. En la misma línea que las fiambreras para los escolares, barruntan los magos financieros catalanes el cobrar el rollo de tan necesario papel a los enfermos. La jugada es maestra y seguramente será secundada por las otras Comunidades Autónomas cuyos gobernantes se han fundido los euros sanitarios en otras cosas. Ingresan a uno, le cuecen a pastillas sin darle el protector estomacal, laxante en el yogur de prepago y le sacan un pastón. Ingenio supremo y celestial. Ahora bien. ¿Qué ocurriría si el usuario del váter se trae el papel de casa? ¿Le cobrarían sólo una parte por venir con el recipiente (el culo) incorporado? ¿Y si va el insolidario cagón y se aguanta las ganas hasta que le revienten los intestinos? ¿O si, simplemente, no se limpia o lo hace con la bata del médico, las sábanas o contra la pared?... Señor Mas, Artur, hay que pulir un poco la medida que no la veo yo, no…
Desde luego, la llevamos clara. Para habernos matado.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Grecia abre el camino.

El Gobierno griego ha anunciado las nuevas medidas de ajuste que le reclama la troika (Comisión Europea, FMI y BCE) para asegurarse la reducción de su déficit. Un nuevo paquete de recortes que se cierra en torno al cuello de los funcionarios públicos y los pensionistas. El Ejecutivo de Papandreu ha aprobado una especie de ERE a 30.000 empleados públicos consistente en reducir un 40% el salario actual y concederles 12 meses para encontrar un nuevo trabajo en el sector público si quieren conservar sus empleos. Y con las pensiones aplicará una reducción del 20 %a las que sean superiores a 1.200 euros. Aparte de esto, prorrogará el impuesto sobre bienes inmuebles hasta el 2014, quedando libres de pagar sólo los que cobren menos de 5.000 euros al año. Con estas medidas Atenas pretende, además de hundir su país, comunicar a los mercados y a los otros miembros de la Unión que Grecia cumplirá con sus obligaciones y que permanecerá en el euro.
Los griegos ya se esperaban estos recortes adicionales, movimientos ya pactados con la UE o el FMI pero cuya entrada en vigor se va a acelerar, y se temen que sea el principio de lo que viene detrás, una reducción de 200.000 empleos públicos de aquí a 2015. La troika manda y hay que obedecer si quieren recibir el sexto tramo de la ayuda del primer plan de rescate, 8.000 millones del ala con los que pagar a sus funcionarios y pensionistas. O esto, o la quiebra. En resumen. Papandreu, presidente de Grecia a la par que de la Internacional Socialista, ha destruido a su pueblo y va a desmantelar el sector público con tal de que no le ahorquen, condenando a su país a una larga agonía de desconocido desenlace.
Ahora pongámonos trágicos. Traslademos la situación a España e imaginemos que nuestros políticos nos están conduciendo por el mismo camino por el que se arrastran los griegos, un sendero en el que ya hemos entrado y en el que retroceder es casi imposible. Los españoles hemos empezado a recorrerlo guiados por la ineptitud de un gobierno que nos ha ido desnudando a cada paso, debilitándonos con su torpe gestión y exponiéndonos a la voracidad de unos mercados rendidos a la especulación. A medida que avanzamos tras el rastro de migas que deja Grecia el retorno se hace notoriamente más difícil, hasta el punto que incluso en el campanario de Ferraz los frailes socialistas tañen sus campanas avisando que el muerto ya está amortajado y listo para enterrar.
El 20 N nos toca votar. Tenemos que elegir quiénes son los más apropiados para detener nuestra destrucción como Estado. Decidir si confiamos en uno de los que nos ha empujado hacia el abismo, o le damos una oportunidad a otro, al que sea, que peor no lo hará. Yo, como el rollo maso no me va y no me apetece más de lo mismo, no tengo duda. El señor Pérez llegó a las Cortes antes que los leones de la puerta y ya me he cansado de él. Ha estado en el sitio adecuado y no ha sabido gestionar. Entonces, y ante su evidente incompetencia, opino, desde la seguridad que me otorga mi experiencia en sobrevivir, que hay que quitárselo de encima, urnas mediante. Porque si continúa cortando el bacalao saldremos de la miseria ad calendas graecas. O lo que es lo mismo, cuando algunos y las ranas críen pelo.

martes, 13 de septiembre de 2011

Nos hacen un griego.

Elena Salgado ha asegurado que las palabras de Barack Obama sobre la crisis en la UE no son distintas de las de los dirigentes europeos y vienen a decir, libre pensadora que es nuestra ministra, que "es necesario evitar el contagio" de Grecia a economías más fuertes, que "lo estamos diciendo todos" y que el presidente de Estados Unidos "no ha dicho nada específico sobre España". Es decir, cuando Obama manifiesta que "el mayor problema es lo que pase en España e Italia si los mercados siguen arremetiendo contra esos países muy grandes" no dice nada en particular sobre éste nuestro país, no. Qué va. El líder USA se refiere a Raticulín, planeta imaginario donde Carlos Jesús, aquel fenómeno que pasaba de encarnar a Jesucristo a embajador de las estrellas con un par de palmadas, guarda trono y gobierno a Zapatero y su equipo de gobierno, presidenciable incluido.
Si es que o te lo tomas a coña o te incineras a lo bonzo. Grecia se hunde, detrás irá Irlanda, continuará Portugal y, ni por el efecto dominó ni por leches en vinagre, que se debe a la torpeza e ineptitud de los que están hasta el 20N, España, con Italia de la mano, de cabeza por el acantilado. Por mucho que la vicepresidenta para asuntos económicos crea que Atenas va a adoptar todas las medidas a las que se ha comprometido, por mucho que los políticos helenos pasen por la quilla a todo su pueblo para que el resto de países pueda seguir socorriéndoles, por mucha troika que supervise el cumplimiento de los planes de ajuste, me fío más de lo que piensa y dice Obama. ¿Que por qué?
Muy sencillo. Mientras la vieja Europa, pusilánime y cobarde, saca las tijeras, recorta, empobrece a sus ciudadanos, se rinde a la especulación de los mercados y esconde la cabeza bajo tierra exponiendo el culo, los EE UU atacan a la crisis de frente, invirtiendo, garantizando prestaciones, creando empleo. En definitiva, con valentía y confianza, creciendo.
Aquí, como debemos hasta de callar, que el negocio está en un tú me das, yo te doy y por el camino algo se queda, funcionamos al revés. La casta sangra al pueblo, que sufra y pague, que para eso está. La zona euro es un saco de basura roto, una arrogante locura administrativa controlada por incompetentes. Y para salir de ésta, o nos la jugamos o retornamos al Medievo. Por eso, cuando doña Elena Salgado abre la boca, sube el pan y se me abren las carnes. Manías que tiene uno, empeñado en sobrevivir.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Ahora sí que nos la metemos

El banco UBS ha llegado a la conclusión de que el euro no funciona (son listos éstos) añadiendo que tiene difícil, sino imposible, reparación, y concluyen indicando que ya no hay marcha atrás porque casi con total seguridad abandonar la unión monetaria supondría un coste brutal para todos los miembros. Vamos, lo que todos, merced al máster en economía que se obtiene con la supervivencia diaria, hemos pensado en muchas ocasiones; es, tal y como está concebido, el mayor error de la historia de Europa. Ahora bien, no todos los expertos están de acuerdo.
Algunos creen que a la agonizante Grecia no le queda otra solución que suspender el pago de su deuda, salirse del euro y decretar una salvaje devaluación de la moneda propia para salvarse de una condena eterna en forma de recesión. La debacle absoluta de la economía helena se antoja inminente y el riesgo de contagio es real. Una enfermedad que se cebaría, en un primer momento, con Irlanda y Portugal, para después afectar a España e Italia, salvados en agosto gracias a la intervención del BCE, un pan para hoy y hambre para mañana que sólo ha frenado el deterioro. Y ya que todo apunta a que a Atenas le quedan pocos días para rendirse y entrar en suspensión de pagos, el que manda, Alemania, ha activado un plan de emergencia para apoyar al sector financiero de su país con medidas encaminadas a compensar a bancos y aseguradoras, que se enfrentan a unas pérdidas del 50% de sus activos en deuda helena. Un plan de capitalización de la banca para no quedarse con el culo al aire, tal como se ha dicho desde el FMI (Lagarde) y tal como se ha criticado desde la Comisión Europea (Durão Barroso).
Y es que, a la vista de los acontecimientos, ese plan es necesario pues no gestionar con rapidez podría suponer la quiebra del sistema financiero, antojándose imprescindible la cesión de soberanía para intensificar la coordinación de la política económica. En resumen, que ahora va en serio. Lo que antes era una posibilidad remota nos aguarda a la vuelta de la esquina. Tras un verano para olvidar, la sombra de la intervención de España es muy alargada por mucho que se descarte la misma una vez tras otra (cuentan las lenguas viperinas que el interplanetario Zapatero le dijo a Fernández Toxo en agosto que el país estaba al borde del rescate). Sacando números, la quiebra griega supondría un agujero en las entidades españolas de 800 millones. Lo malo vendría después con la presumible caída de Portugal, que nos arrastraría al precipicio; hablamos de 75.000 millones. Por no decir Italia cuya deuda pública supera ya el 120% del PIB, frente al 63% español, y los vencimientos a los que tiene que hacer frente en los próximos meses, que casi triplican los del Tesoro español.
Voy a finalizar, que el terror empieza a apoderarse del teclado. Son muchos e importantes los expertos que señalan como un mecanismo necesario la limitación de la capacidad de maniobra del Gobierno, lo que es una muestra de la torpeza e inutilidad de los administradores actuales. Nos esperan años de decisiones muy duras, de situaciones límite para casi todos. Y el único clavo al que aferrarnos es Alemania, uno de los principales beneficiarios de la moneda común, que presuntamente no va a permitir que se rompa el euro. Y digo presuntamente porque puede que llegue el día en el que se harten de mantener a toda la casta política inepta que ha arrasado España. Como se profetiza en un drama televisivo producido por la cadena HBO, “Too big to fail”, un día quiebra Grecia, después los grandes bancos "y en pocos días no hay leche en los estantes del supermercado".
Ante esto y ante lo que viene, uno no puede nada más que agradecerle a nuestros gobernantes su aplicación y dedicación. Afortunados que somos todos de pertenecer al coro de desgraciados mortales que, bajo la sagaz batuta de los incompetentes maestros de la política patria, vamos a meternos una de órdago, una de la que tardaremos décadas en levantarnos. Gracias, gracias y gracias. Que idéntica fortuna gocen como miseria dejan, los muy zoquetes.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Ni recesión ni rescate.

Yo no sé ustedes, pero a mí me está entrando el pánico. Entre el dialogante Rubalcaba diciendo que el otoño se presenta muy complicado y la vicepresidenta para Asuntos Económicos, Elena Salgado, descartando que España vaya a entrar en recesión o que precise un rescate financiero, me temo que vamos a tener que emigrar a hacer las Américas emergentes o marcharnos a Alemania siguiendo los pasos del Pepe aquel que se largó a Merkel Land buscando las habichuelas. O lo que sería peor aún, una travesía en pateras, vía islote Perejil, al Sahara, a currar en alguna de las minas de fosfatos del sobrinísimo Mohamed VI. Y no es que sea pesimista, no. Es que estoy realmente acojonado.
Verán. Aún me acuerdo de las palabras de la ministra de Economía negando que se fueran a tocar pensiones y sueldos de funcionarios, que parecía San Pedro jurándole fidelidad a Jesucristo. Total, un par de meses más tarde, palo que te crió y el acostumbrado donde dije digo, digo Diego. Y si esta buena mujer asegura una cosa, ocurre lo contrario, con total seguridad. Además, quien le entienda que la compre. Reconoce que existe una "desaceleración" del crecimiento para luego apuntar que, al contrario de la previsión del Gobierno, "en estos momentos no se ve" que el segundo trimestre de 2011 será mejor que el primero (otra vez fumándose los brotes verdes). Ni recesión ni rescate. Fiesta mayor.
Pero lo que realmente me asusta son las declaraciones del presidenciable A. Pérez, que en su nuevo papel de vigía de occidente reconoce que las cosas se van a poner muy crudas, y que a lo mejor no nos libramos de la masacre económica que se nos derrumba encima. Un personaje que negó la crisis hasta que ésta le mordió en el culo, manifestando que nos podemos ir a hacer puñetas con una mano delante y la otra detrás. Y todo con esa voz de curilla de confesionario que se le ha puesto, cual Juan XXIII, que sólo le falta levitar. ¿No es suficiente para echarse a temblar?
Lo dicho. La casta política gobernante y sus cómplices traen el hambre. Acopiemos lentejas y garbanzos, que de legumbres viudas nos vamos a hartar. Y cuando se acaben éstas, piedras. Y cuando ya no queden piedras, pues igual nos cabreamos de veras y la liamos parda. Igual. Bien es sabido y lo dicen los mayores, que el español no se rebela hasta que faltan el pan y el agua. Y ahora mismo ya son 1, 4 millones los hogares en los que no entra un euro.