martes, 24 de abril de 2012

Espléndida casta política


Tres puntadas para suturar heridas. Al hilo de no gastar lo que no se tiene, un ejemplo de honestidad y una excelsa aplicación del principio de austeridad. Según recoje el diario Información, los gestores del Ayuntamiento de Torrevieja se bajan el sueldo. Pero como en el chiste. Antes lo cobraban en la planta segunda y ahora les entregan la nómina en recepción. Tras anunciar una rebaja de un 5% en sus salarios, deben de haber hecho cuentas y va a ser que no. Que con 12 euros al año ya han cumplido. Incluso hay un edil que va a sufrir un durísimo recorte de 43 céntimos mensuales. Desde aquí y desde ahora propongo una recolecta entre todos los agradecidos ciudadanos para con los fondos recogidos levantar un monumento colosal con el que dejar constancia a las generaciones futuras del encomiable esfuerzo y el sacrificio sin parangón de estos ilustres políticos. Y si no alcanza para estatua, una placa. Y si tampoco llega para una placa, pues para un contenedor donde meterlos a todos y conducirles bajo palio a la escombrera.


Al hilo de la transparencia y la verdad. Nuestros inolvidables amigos del PSOE rindieron el castillo y cedieron las llaves al PP. Y al hacer inventario de lo que entregaban se apostaron la vida a que el déficit patrio era del 6%. Luego, los nuevos inquilinos sacudieron someramente la alfombra y descubrieron la basura camuflada debajo de ella. El déficit era de un 8,5%. Las hordas desalojadas acusaron de mentir a las tropas de Rajoy, de inflar las cifras para parecer más guapos. Sin embargo, desde donde controlan nuestra vida, aseguran sin dejar resquicio para la duda que los voceros del PSOE eran en realidad los embusteros, que el PP no engañó con los números. Es ahora cuando nos toca a todos pagar los casi ocho años de mentiras, de brotes verdes, de Champions económica, de líder interplanetario, de inútiles e incompetentes al mando del cotarro, de fuleros y farsantes gestores de lo público, de nepotismo y corruptelas, casi ocho años de un socialismo devastador. Y también es ahora cuando yo, desde estas líneas, me permito el placer de mandarles a todos y cada uno de estos desgraciados a la parte más alta del mástil de la nave de mi vida. Vamos, que se vayan al carajo.



Al hilo de la honradez. Fabra, presidente de la técnica y prácticamente intervenida Comunidad Valenciana, va a solicitar a los diputados del PPCV que se comprometan por escrito a ser honrados. Mandan huevos. Ya no sois piratas, sois corsarios, así que jurar por Snoopy que vais a ser buenos y que no os vais a forrar guindando al personal. Pero, ¿qué clase de broma es ésta? A un cirujano se le exige que sepa operar, a un alicatador que sepa colocar azulejos, a un maestro que conozca la materia y la transmita en condiciones, a un juez que haga cumplir la ley…A cada uno se le pide lo que le corresponde, y no es necesario jurar sobre la Biblia.¿Al político hay que pedirle que no robe? ¿Cómo se come esto? ¿Será, quizás, que nos enfrentamos con asaltantes de caminos? Porque lo que aflora tras la declaración es un reconocimiento claro y explícito de la catadura moral de nuestros gestores…No sé yo quién le escribe los discursos a Fabra, pero colaboradores como éste ni para portar el ataúd.

lunes, 23 de abril de 2012

Hollande, la esperanza de Rubalcaba


Hollande la lleva clara. Como se filtre el apoyo explícito y la alegría del PSOE por su inicial victoria en la carrera hacia la presidencia de Francia (cosa de la que ya se encargarán bien los del equipo de Nicolás), se va a meter un leñazo de órdago. “Hollande devolverá la esperanza a los europeos que están deseosos de que otras políticas, distintas de la de la derecha, sirvan para salir de la crisis y afrontar el futuro con esperanza". Así habló Rubalcaba, convencido de que Hollande vencerá y comenzará  una etapa nueva y progresista para toda la Unión Europea. Y para ello su partido va a pedir a todos los franceses que viven en España que apoyen a Hollande. Vamos, que pretende que los 63.523 residentes en nuestro país que han sufrido y sufren lo que acarrea un socialismo torpón e inepto voten a idéntica calaña. Ahí es nada. Puerta a puerta ofreciendo un producto que no tiene salida.


Y eso que a nuestros vecinos les sobra con abrir los ojos y ver lo bien que han ido las cosas bajo la batuta “progresista” del PSOE, comparar y decidir. Sinceramente, no lo tienen muy difícil. Si ponen en un platillo de una balanza a Sarkozy y la situación actual de Francia (que no digo yo que sea buena, pero aún respiran), y en el otro a Zapatero y la agonía actual de España (no estamos muertos, sólo mal enterrados), yo creo que los franceses se seccionan la carótida antes que permitir que un político avalado por el PSOE dirija el destino de su país.


Es decir. Que con poco que Sarkozy le ofrezca a Marine Le Pen y un par de aleluyas más de Rubalcaba, Hollande lo tiene crudo. Que Alfredo ya ha puesto en órbita la nave del misterio echando su bendición al francés. Ni la bruja Lola y sus velas negras pueden ayudar tanto al marido de la Bruni. Tela marinera.

domingo, 22 de abril de 2012

El timo de OZ

A continuación os dejo el correo que una amiga me ha enviado. Es ameno y asaz divertido. “Hola. Me llamo Dorothy y no sé qué puñetas pinto yo aquí. Veréis. Hasta hace bien poco vivía en una granja y las cosas pues funcionaban, mejor o peor, pero funcionaban. Trabajábamos y para comer alcanzaba. Incluso, ya que la situación prometía, decidimos ampliar el negocio y comprarnos un carro nuevo, todo gracias a unos señores muy simpáticos que nos dejaron la pasta que necesitábamos y un poco más. ¡Qué alegría! Todo iba de cine, días de vino y rosas. 
 Una mañana cualquiera, Totó, mi perro, y yo estábamos jugando con la Play cuando apareció un tornado devastador. No es que surgiera de la nada, no. Se le esperaba, aunque no se le deseaba. Se sabía que, tarde o temprano, un fenómeno inevitable destruiría lo que habíamos construido, sin dejar piedra sobre piedra. Pero, aun así, nadie había tomado las medidas oportunas para protegerse, para protegernos del desastre que se avecinaba. Y ocurrió.
El viento era tan fuerte que todo lo succionaba. Busqué refugio pero ese perro tonto quería terminar la partida y no me dejó otra que ir a buscarlo. Decisión fatal. El vendaval era tan poderoso que arrancó la casa y un torbellino la engulló durante no sé cuánto tiempo, golpeándola de tal forma que es incomprensible cómo, al aterrizar, todavía se mantenía en pie, con la estructura hecha añicos y el interior desmantelado, pero en pie. 
Sigo con el relato. Cuestión de casualidad o puntería. Al caer con tanta violencia sobre el suelo mi casa aplastó a un personaje al que sus esclavos, los munchkins (españolitos todos, del mundo os libre Dios, que una de las dos Españas os helará el corazón y limpiará el bolsillo), llamaban Bruja mala del Este (o líder interplanetario, que va en gustos). Sólo asomaban unos zapatitos rojos por debajo. Sus gobernados se sintieron felices y aliviados de librarse de semejante monstruo, un ser malvado que, junto a otros de igual ralea, había planeado y ejecutado la aniquilación del sistema mientras cocinaba el tornado que me había conducido hasta allí. 
Yo estaba contenta, pues creía que la tormenta ya había pasado, pero triste, tristísima, ya que no sabía cómo salir de donde carajo estuviera y regresar a mi casa, recuperar lo que tenía antes. En esas se debatía mi espíritu cuando apareció la Bruja mala del Oeste para relevar en el cargo a su espachurrada colega del Este. “¡Has matado a mi hermana, y te voy a amargar la vida, me vengaré, dejaré caer sobre ti toda mi furia y mi venganza, te atacaré con mi ejército de monos voladores, te montaré unos pollos generales, no te permitiré encontrar la salida! ¡Ja, ja, y ja! (risas acompañadas por palmeros sindicalistas y demás amiguetes del heredero del Zapatero).” 
Asustada, no sabía qué hacer. Apareció entonces Ángela, la Bruja buena del Norte, que me dio unos zapatos de plata (en forma de préstamo a precio de usura) y un beso (aviesas intenciones quizás de la maga teutona), y se piró, no sin dejarme bien claro que, o le devolvía lo prestado, o me quitaba hasta las bragas.
Allí me planté yo, con unos zapatos muy bonitos que no sabía cómo usar. Menos mal que Nicolasa, una nueva Bruja buena, la del Sur, me explicó, con acento francés, cómo usarlos y me indicó el camino que habían diseñado entre ella, su socia del Norte y los mercados. Un camino por el que deambular obediente y que no debería abandonar si quería huir de la miseria. Un camino de baldosas amarillas que parecía el itinerario de una carrera de obstáculos, con fosos de tiburones de chaqueta y corbata, y fieras salvajes especulando por allí y por allá. Un lujo. Y todo con el único y último objetivo de llegar hasta la Ciudad Esmeralda donde, según me habían contado, vivía un poderoso mago que resolvería mis problemas y me indicaría cómo recobrar lo que, tornado, brujas nefastas, monos voladores, especuladores y la madre que los parió me habían arrebatado. 
Comencé el recorrido, sin agua ni alimentos. Una travesía del desierto, bajo el inclemente azote de los intereses de la deuda. Y, para colmo, se me unieron en la aventura tres elementos dignos de análisis. Primero, un espantapájaros al que los cuervos estaban vaciando y al que tuve que rescatar del palo donde estaba anclado. Éste quería cerebro para pensar, pues no daba ni una. Después, un hombre de hojalata, anclado en la misma posición durante muchos años, con las articulaciones oxidadas. Un trasto insensible que buscaba un corazón de verdad, el mismo que tenía cuando era de carne y hueso, antes de que las brujas y compañía le transformaran en un trebejo inútil. Y, por último, un león cobarde, un ente timorato y pusilánime al que el miedo guiaba, una fiera de chiste acojonada. 
Anduvimos y anduvimos penosamente, resistimos a los ataques de los monos voladores y demás cuadrilla de sicarios de la Bruja mala del Oeste, capeamos los golpes de los mercados, sorteamos las trampas tendidas por los creadores del maldito camino de las narices amarillas y al final, ¡premio! Estábamos por fin en la Ciudad Esmeralda. Allí el fabuloso mago de Oz solucionaría nuestros males. Eso fue ayer. 
Hoy me encuentro con que el tal hechicero es un timador, un tramposo que, al igual que yo, no tiene ni la más remota idea de cómo largarse de este mundo fantástico. Así que, visto el panorama, me huelo que las cosas se van a quedar, salvo milagro, como siguen. El espantapájaros continuará haciendo el ridículo. Eso es lo que trae el carecer de cerebro. El hombre de hojalata volverá a anclarse inamovible, recreándose en épocas pasadas. Consecuencias del famoso “como a mí no me afecta, qué más me da”. Y el león seguirá siendo un caniche pelón y asustado. Faltan arrestos. Muchos arrestos. Porque, que nadie se llame a engaño, no hay fórmula mágica que arregle el desaguisado que, entre unos y otros, se ha montado. 
Entonces, y dadas las circunstancias, después de mandar al guano al mago, he agarrado del pescuezo a Totó, le he volado la cabeza con la escopeta de Froilán (o la de su abuelo, qué más da), lo he despellejado y a la brasa me lo voy a comer. Al fin y al cabo ha sido él, Totó, mi envenenada conciencia, quien ha permitido y provocado todo esto.” 
 Sin palabras.

viernes, 20 de abril de 2012

Me lo hago en el copago

Espero que no se os haga muy espesa la lectura. Veamos en qué otras lindezas se van los dineros de la Sanidad. Muy primarios los conceptos, pero fáciles de entender. Todo basado en el hecho tangible de que el político legisla para la ciudadanía (en teoría), pero se reserva una porción para justificar legalmente su mangoneo (en la práctica).
Seré breve. Un análisis cronológico-festivo, paso a paso. Se elabora la Constitución y se establece el café para todos. Desayuno democrático con tostadas y bollitos. Y uno de los pasteles más sabrosos son las transferencias en materia de Sanidad. Las Comunidades Autónomas desarrollan sus respectivos estatutos y apoyándose en la Ley 14/1986 General de Sanidad, disponen a gusto y disfrute sobre los órganos de gestión y control de sus respectivos servicios de salud (artículo 52 de la citada Ley). Aquí está la puerta para el sarao posterior. En los artículos 57 y 58 se definen los principios que habilitarán al político a organizar su patio como le venga y le convenga; cada área de salud contará, como mínimo, con un Consejo de salud de área, con un Consejo de dirección de área y un Gerente. El Consejo de Salud estará constituido por un número indeterminado de miembros que representen a los ciudadanos, a través de las Corporaciones Locales (un 50%), los sindicatos (un 25%) y la Administración sanitaria del área de salud. El Consejo de dirección estará formado por la representación de la Comunidad Autónoma (el 60%) y los representantes de las Corporaciones Locales. Y el gerente, pues eso, un gerente. Hasta aquí lo que el Estado dictó.
Me detengo, ya que es donde sufro el desbarajuste, en lo que en la Comunidad Valenciana se inventaron con la Ley 3/2003 de Ordenación Sanitaria, aunque no diferirá mucho de lo parido por el resto de Comunidades Autónomas, ya que a la hora de legislar, el copia-pega funciona de vicio. Empiezo por el Consejo de Salud, un órgano consultivo (ojo al dato) formado por nueve vocales en representación de la Generalitat, designados por el Conseller de Sanidad; seis en representación de los ayuntamientos de la Comunidad Valenciana, a propuesta de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias; un vocal por cada una de las organizaciones sindicales con representación en la Mesa Sectorial de Sanidad; seis vocales a propuesta de las organizaciones empresariales más representativas de la Comunidad Valenciana; cuatro vocales en representación de las organizaciones de consumidores, usuarios y vecinos, más representativas de la Comunidad Valenciana; y tres vocales en representación de los colegios profesionales sanitarios de la Comunidad Valenciana. A ver que sume…Si suponemos que hay cuatro sindicatos…Me salen mínimo treinta y dos a cobrar de nuestros impuestos. Sigo, sigo, que la cosa promete.
De acuerdo con ésta Ley (lo de ordenación tiene bemoles), la Generalitat “subcontrata” la gestión sanitaria a la Agencia Valenciana de Salud, un órgano adscrito a la Conselleria de Sanidad, pero autónomo de la leche. En el artículo 25 se determina su estructura. Por un lado, los órganos centrales, es decir el Consejo de Administración, el Director gerente, el Consejo de Salud, que será el de la Comunidad Valenciana y los órganos u organismos, servicios y unidades que reglamentariamente y a discreción quieran establecerse. Y por el otro, los órganos periféricos, que son el Consejo de dirección, el Gerente y el Consejo de Salud del departamento de salud (uno por provincia).
Vamos allá. Artículo 26. El Consejo de Administración estará formado por el Conseller de Sanidad (presidente); el Director gerente de la Agencia Valenciana (vicepresidente primero); el Secretario Autonómico de Sanidad o, en su caso, el Subsecretario de la Consellería de Sanidad (vicepresidente segundo) y once colegas, digo, vocales. A saber. Uno en representación de la Consellería de Economía, Hacienda y Empleo, dos en representación de la Consellería de Sanidad, tres en representación de los Ayuntamientos de la Comunidad Valenciana, a propuestas de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, tres en representación de los departamentos de salud, uno en representación de las organizaciones sindicales más representativas de la Comunidad Valenciana y uno en representación de las organizaciones empresariales más representativas de la Comunidad Valenciana. Otra pila de adheridos a los que acoquinarles pasta.
En su artículo 31 aparece el Consejo de Dirección del Departamento de Salud. El Gerente del Departamento de Salud, tres representantes de la Consellería de Sanidad y dos representantes de los ayuntamientos del departamento de salud, a propuesta de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias Y en el artículo 33, para no ser menos, tenemos el Consejo de Salud del Departamento de Salud. Órgano consultivo (de nuevo la coña) formado por cinco vocales, tres en representación de la Consellería de Sanidad y dos en representación de la Agencia; tres representantes de los ayuntamientos del departamento de salud, a propuesta de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias; dos vocales en representación de las organizaciones empresariales más representativas en el ámbito del departamento de salud; dos representantes de las organizaciones sindicales más representativas en el sector sanitario en el ámbito del departamento de salud; dos vocales en representación de las organizaciones de consumidores, usuarios y vecinos más representativas en el ámbito del Departamento de Salud y un representante de los colegios de profesionales sanitarios. Quince invitados más a la teta pública.
Bueno, antes de que me entren las arcadas, le meto mano al Decreto 74/2007 del Consell, que también reglamenta la mojada. Artículos 27, 29 y 30. Escalones jerárquicos. Consejo de Dirección del departamento y gerente del mismo. A continuación, y dependiendo de éste, un director Médico de hospital, un director Médico de Atención Primaria del Departamento y un director de Enfermería de Departamento que tendrá a sus órdenes un director de Enfermería de Atención Primaria… Más, quiero más. En los Departamentos de Salud con consideración de universitarios, un director de Docencia y un director de Investigación. También, cómo no, un director Económico de departamento y, dependiendo de cada Dirección, tantas Subdirecciones médicas, de enfermería y económicas como se consideren necesarias sin olvidar al Subdirector de Docencia y al Subdirector de Investigación. Y a continuación, como quien no quiere la cosa, tenemos la Junta de Departamento, órgano asesor. El pleno de la misma estará compuesto por el gerente del departamento, el resto del equipo directivo del departamento, seis representantes de los directores de las áreas clínicas, jefes de servicio y jefes de zona básica, seis representantes de los Coordinadores de Enfermería y supervisores de enfermería, dos facultativos del departamento elegidos mediante votación por y de entre todos los facultativos que no ejerzan jefatura, dos facultativos en período de formación elegidos por y de entre el personal que se encuentre en su misma situación, el Coordinador del Servicio de Atención e Información al Paciente, dos diplomados en enfermería o ayudantes técnicos sanitarios del departamento, elegidos por y de entre el personal con esta titulación y funciones, dos auxiliares de enfermería, elegidos por y de entre el personal con esta titulación y funciones, dos técnicos especialistas, elegidos por y de entre el personal con esta titulación y funciones, dos representantes del personal no sanitario y un representante de los centros de salud pública. Buf.
Aún queda, pero ya me he cansado. Y como de lo que se trata es de opinar, los argumentos ya los he sentado en su silla. Ahora, la conclusión. ¿Para qué sirve tanto vocal, tanto consejo, tanto director, tanto subdirector y tanta mierda? Vistos los resultados de la gestión, a efectos prácticos, para llevárselo por el morro. Porque si la Sanidad no funciona es porque los que la dirigen ni saben ni valen. Entonces, dado que son efectivamente prescindibles los puestos y los que los ocupan, que empiecen el copago por aquí, eliminando “burrocracia” cara e inútil.
Y ya puestos a despotricar, si éstos son okupas legales, cuántos amiguetes del poder no habrán limpiándonos eventualmente los bolsillos. Que tengamos que correr con los gastos mientras ellos continúan robándonos en la cara me sienta como un tiro en las rodillas. ¿Qué quieren recortar? Pues que empiecen afeitándose las barbas, que uno ya está hasta las gónadas de hacer el tonto. Digo.

miércoles, 18 de abril de 2012

Ego te absolvo, majestad

El Rey ha pedido disculpas. “Me he equivocado y no volverá a ocurrir”. Como el niño malo al que han pillado perpetrando la trastada, la salida real es digna y obligatoria. Ya que me habéis trincado, no me queda otra que demandaros el perdón. Y en esas estoy, tragando quina y volteando la Historia: un monarca se rebaja ante su pueblo y solicita benevolencia. No se puede pedir más, ¿no?
O quizás sí. Los españoles sabemos perdonar pero no olvidamos. Si S.M. no se hubiera roto la cadera, de la jugada no nos hubiéramos enterado. Pero el destino jugó con el tramposo y le tendió la zancadilla. ¿Cuántas maldades habrán que en el secreto reposan? ¿Cuántas como ésta nos hemos tragado en su nombre y por su nombre?
Don Juan Carlos ha agachado la cabeza y ha reconocido que traicionó su propio mensaje. “Las conductas censurables deben ser sancionadas. Me preocupa enormemente la desconfianza que parece extenderse en algunos sectores de la opinión pública respecto a la credibilidad y prestigio de algunas de nuestras instituciones. Necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos. Todos, sobre todo las personas con responsabilidades públicas, tenemos el deber de observar un comportamiento adecuado, un comportamiento ejemplar”.
Aplicando su doctrina, ¿cuál será la sanción que asumirá? Desconfianza, descrédito y desprestigio hay para parar un tren. Y rigor, seriedad y ejemplaridad están depositados por la mano regia en el cubo de la basura. Entonces, ¿cuál sería ahora el comportamiento adecuado, la actitud ejemplar?
La institución que él encabeza está herida de muerte, dañada por éste y por otros motivos de sobras conocidos. Hechos lamentables que, en vez de diluirse, engordan con el tiempo. Los últimos correos en manos ya de la justicia dicen muy poco a favor de su persona y menos aún sobre su entorno. ¿Qué salidas le quedan? Perpetuarse hasta la destrucción o subirse al único bote salvavidas que puede rescatar la eterna fe española en la monarquía. La abdicación.
¿Qué decirle desde el vasallaje constitucional? Que usted sabrá, majestad. El perdón lo tiene, pero tengo la sensación de que con eso sólo no va a bastar. Su penitencia va a ser dura y no creo, y es opinión, que usted posea la fuerza y el valor para cumplirla. Lave su imagen y allane el camino para la sucesión. Se lo dice un plebeyo dispuesto a perdonar pero no a cegar su memoria.
Volviendo al génesis del artículo, tenga a bien considerar que lo acontecido no es una travesura, ni tan siquiera una gamberrada. No es un suceso puntual, es una declaración de actitudes, un error sin retorno.

No hay caso con Froilán

La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Soria ha ordenado el archivo del proceso que se abrió a Jaime de Marichalar por el accidente de su hijo, y nieto del rey, Felipe Juan Froilán de todos los Santos, cuando la criatura en cuestión se disparó en un pie con una escopeta mientras hacía prácticas de tiro junto a su padre. La juez no aprecia imprudencia grave en los hechos, aunque manifiesta que podrían ser constitutivos de una falta cometida por imprudencia. Pero, para meterle mano al ex de la infanta Elena, el afectado, o su representante legal o, en su caso, el Ministerio Fiscal, al tratarse de un menor de edad, deberían presentar denuncia. Y como ni el chiquillo ni nadie lo han hecho y no tiene pinta de que ni tan siquiera se lo planteen y, encima, estamos ante una “falta privada”, lo que procede es archivar el caso. Para morirse. Vamos, que todo se quedará como máximo en una multa de cuantía entre 300 y 6.000 euros (me juego el meñique del pie izquierdo, se lo cedo a Froilán para que termine las prácticas, a que de diez mil duros no pasa el palo).
Resulta que si un hijo se vuela un pie mientras pega unos tiros con su papá, no pasa nada, es un asunto privado, cosas de familia en las que no hay que entrar de oficio. Resumiendo, que la Supernanny y el Hermano Mayor se van a forrar vendiéndoles escopetas a los padres que no pueden controlar a sus vástagos. Me imagino la lección; “Mirad lo que os digo. Un sopapo no les tenéis que pegar porque acabáis en el trullo. Castigarles, tampoco, porque el final es el mismo. Pero si os metéis dos aceitunas de gordal en la boca, imitáis la voz de “El Padrino” y, a la vez que le habláis al niño rebelde del respeto a la familia, le reventáis medio pie con una recortada, no pasa nada. Eso sí, mientras se retuerce de dolor, no olvidaros de advertirle de que si se le ocurre largar, le pondréis unos zapatos de hormigón y a bucear a pulmón en el pantano más próximo”
Ahora, mi pregunta. Si el presupuesto no alcanza para armas de fuego, ¿podría utilizarse para la amputación preventiva un hacha comprada en los chinos? Veréis, no a todo el mundo les gusta cazar. Alguno habrá que practique el lanzamiento de cuchillos o la poda de leña. Y un golpe se le escapa a cualquiera de forma privada…
Yo cada vez entiendo menos las cosas. Aunque he decir que tengo muy claro que, dependiendo de quien seas o hayas sido, o de cómo te llames, la medida de la justicia varía, y mucho. Peste de país.

martes, 17 de abril de 2012

Repsol-YPF, la Kirchner y el Kicillof

Uno no sabe qué pensar, qué cable se le ha cruzado a CFK para montar el lío que ha formado. Con el bolivariano Chávez a tres telediarios de dejar este cruel mundo y un Evo Morales al que los jerséis le han encogido de mal lavarlos, es posible que la Kirchner, asesorada desde el más acá, viste, por el fantasma de su marido y un pepito grillo con apellido de vodka, haya decidido, allá ella y su pueblo, erigirse en la libertadora del continente, la reencarnación de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco. Emancipar la América latina del Imperio español, librarse de la colonización de Repsol y Telefónica, mayormente, y, ya de paso, pasar a la Historia como la que consiguió aislar Argentina del resto del mundo, condenándola a penar el desprecio y el rechazo de todas las naciones. Es seguro que el tal Kicillof que le susurra al oído tiene mucho que ver en el torpe empellón, que este viceministro de Economía sea el kamikaze que ha arrastrado a una enloquecida mujer a enfrentarse contra todo y todos, un visionario suicida que tiene revolucionado el botox de la presidenta de Argentina y que, no lo dude nadie, ha hincado con marro una estaca en el futuro de su país.
Por otro lado, quizás el amasador de dinero Brufau acierte al indicar que la expropiación responde a la crisis social y económica que se está cebando con Argentina, que sea una forma de desviar las miradas que ya se centraban en la nefasta gestión política de Cristina Fernández y su equipo de desbaratados hacia un blanco populista, un mundial del 78 con el que contentar al pueblo, una guerra de Las Malvinas con la que entretenerlo y desangrarlo. Algo de veracidad puede tener este argumento del millonario de Repsol, una dosis de certezas que justifiquen esta ruptura de las reglas internacionales, esta meada salvaje fuera del tiesto.
Tampoco le podemos quitar fuerza a las circunstancias que esgrimen desde Argentina en defensa del atraco que han perpetrado a YPF. Seguro que desde la Compañía no se han hecho las cosas como se debían haber hecho, seguro que se ha especulado para ganar más con menos, seguro que no se ha invertido lo comprometido. Al fin y al cabo, un negocio es un negocio, y se concibe para que unos pocos se inflen a billetes a costa del sacrificio de otros muchos. Y eso no está bien, no señor. En esto entiendo a los argentinos. El petróleo es suyo y de fuera vendrán que se lo llevarán. Aunque no piensan, listos ellos, que antes ya lo tenían y ni sabían ni podían aprovecharlo. Es decir, que les vino de muerte que les montaran el chiringuito.
El caso es que Argentina o, mejor dicho, la Kirchner y el pollo que le aconseja han expropiado YPF. Bueno, pues vale, pues de acuerdo. Que se lo queden. Pero que paguen lo que vale, porque de no hacerlo perderán cualquier razón que pudieran tener y se convertirán en lo que muchos consideran que son ya, en unos ladrones. Y eso de robar está muy feo.
Mirad. Siento el más profundo respeto y un inmenso cariño hacia Argentina, familia y amigos me unen a ella. Como con los españoles, a algunos argentinos no les daría la espalda ni para huir, pero conozco muchos a los que aprecio y quiero de verdad. Algunos de ellos me cuentan que esto no es más que una huida hacia delante de una presidenta que ha perdido los papeles y que necesita salvar su culo ofreciendo carnaza a su gente. Otros hay que me dicen que nos pongamos los españoles en su lugar, que qué haríamos nosotros si lo propio lo explotaran y se lo agenciaran los de fuera y tuviéramos que pagarlo a precio de oro. Yo no sé qué contestarles, pues esta razón pesa mucho con la que está cayendo. Como tampoco falta el que me pregunta que si yo tengo acciones de Repsol, que me cabree. Pero que si no es ése el caso, que no lo es, que pase del tema y me entretenga en buscarme el futuro. Una finca donde criar elefantes con destino a aristocráticas cacerías.
Fuera de coñas. Haríamos mal en juzgarles a todos por las locuras de su Presidenta y esa verruga política que revolotea a su lado y que se cree que es Churchill. No seríamos justos, no. Así lo creo y así os lo cuento, a ver qué os parece.