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domingo, 17 de junio de 2012

De la CAM a la cárcel


Tras varios días desconectado de prensa y noticias, me pongo a leer y me llevo una alegrón del ocho. Prisión para uno de la CAM que ha levantado medio millón de euros. No me lo puedo creer. Ya ha empezado la ciega de la balanza a actuar según se espera de ella. Un mangante de esos de chaqueta y pensión vitalicia que ingresa en el talego. La cosa cambia, España abandona el bananerismo y la justicia comienza a aplicar el castigo a los perversos. Aleluya…
Joder. Pero si al que han enchironado es al currante de la sucursal de Yecla, ése que el 20 de abril, presuntamente, se agenció 500.000 euros y salió cortando. Lo han trincado en Badajoz…Mi gozo en un pozo. Yo que creía que se había abierto la veda para cazar gorrinos salvajes, y resulta que no, que un miserable choricillo ingresa en la cárcel mientras la ristra de morcillas y morcillones que se han pulido los millones sigue en la calle, luciendo chalet y buga y partiéndose el pecho a reírse de todos... Nada, no hay nada que hacer. Encima, a éste le han encontrado 100.000 euros y se los han quitado tal que ya. A los otros, que saben dónde tienen la pasta, no les han tocado ni un céntimo de lo esquilmado y, a este paso, ni se lo tocarán. Por lo visto, para desviar cuartos y vivir como Dios sin temor ni vergüenza, lo suyo es disfrutar de un buen cargo directivo.
Menos mal que todo indica que vamos a ser campeones de la Euro. Qué sí, qué ya está claro, qué nadie nos va a ganar. Al fin y al cabo es un torneo familiar, entre países amigos, y en esto nosotros, aunque no sea la más gorda, tenemos la prima que más promete, con mayores posibilidades de hincharse e hincharse hasta reventar…¿Alemania?...¡Quita, quita!...En cuanto alcancemos los 1.500 puntos, fijo que ni se presenta al partido. ¡Ah!...Que no va de eso, que es fútbol. Lástima. Yo que creía que era algo serio. Me ha pasado lo mismo que con lo del de la CAM. El que tiene hambre sueña con rollos…Tengo que ponerme al día…

domingo, 22 de abril de 2012

El timo de OZ

A continuación os dejo el correo que una amiga me ha enviado. Es ameno y asaz divertido. “Hola. Me llamo Dorothy y no sé qué puñetas pinto yo aquí. Veréis. Hasta hace bien poco vivía en una granja y las cosas pues funcionaban, mejor o peor, pero funcionaban. Trabajábamos y para comer alcanzaba. Incluso, ya que la situación prometía, decidimos ampliar el negocio y comprarnos un carro nuevo, todo gracias a unos señores muy simpáticos que nos dejaron la pasta que necesitábamos y un poco más. ¡Qué alegría! Todo iba de cine, días de vino y rosas. 
 Una mañana cualquiera, Totó, mi perro, y yo estábamos jugando con la Play cuando apareció un tornado devastador. No es que surgiera de la nada, no. Se le esperaba, aunque no se le deseaba. Se sabía que, tarde o temprano, un fenómeno inevitable destruiría lo que habíamos construido, sin dejar piedra sobre piedra. Pero, aun así, nadie había tomado las medidas oportunas para protegerse, para protegernos del desastre que se avecinaba. Y ocurrió.
El viento era tan fuerte que todo lo succionaba. Busqué refugio pero ese perro tonto quería terminar la partida y no me dejó otra que ir a buscarlo. Decisión fatal. El vendaval era tan poderoso que arrancó la casa y un torbellino la engulló durante no sé cuánto tiempo, golpeándola de tal forma que es incomprensible cómo, al aterrizar, todavía se mantenía en pie, con la estructura hecha añicos y el interior desmantelado, pero en pie. 
Sigo con el relato. Cuestión de casualidad o puntería. Al caer con tanta violencia sobre el suelo mi casa aplastó a un personaje al que sus esclavos, los munchkins (españolitos todos, del mundo os libre Dios, que una de las dos Españas os helará el corazón y limpiará el bolsillo), llamaban Bruja mala del Este (o líder interplanetario, que va en gustos). Sólo asomaban unos zapatitos rojos por debajo. Sus gobernados se sintieron felices y aliviados de librarse de semejante monstruo, un ser malvado que, junto a otros de igual ralea, había planeado y ejecutado la aniquilación del sistema mientras cocinaba el tornado que me había conducido hasta allí. 
Yo estaba contenta, pues creía que la tormenta ya había pasado, pero triste, tristísima, ya que no sabía cómo salir de donde carajo estuviera y regresar a mi casa, recuperar lo que tenía antes. En esas se debatía mi espíritu cuando apareció la Bruja mala del Oeste para relevar en el cargo a su espachurrada colega del Este. “¡Has matado a mi hermana, y te voy a amargar la vida, me vengaré, dejaré caer sobre ti toda mi furia y mi venganza, te atacaré con mi ejército de monos voladores, te montaré unos pollos generales, no te permitiré encontrar la salida! ¡Ja, ja, y ja! (risas acompañadas por palmeros sindicalistas y demás amiguetes del heredero del Zapatero).” 
Asustada, no sabía qué hacer. Apareció entonces Ángela, la Bruja buena del Norte, que me dio unos zapatos de plata (en forma de préstamo a precio de usura) y un beso (aviesas intenciones quizás de la maga teutona), y se piró, no sin dejarme bien claro que, o le devolvía lo prestado, o me quitaba hasta las bragas.
Allí me planté yo, con unos zapatos muy bonitos que no sabía cómo usar. Menos mal que Nicolasa, una nueva Bruja buena, la del Sur, me explicó, con acento francés, cómo usarlos y me indicó el camino que habían diseñado entre ella, su socia del Norte y los mercados. Un camino por el que deambular obediente y que no debería abandonar si quería huir de la miseria. Un camino de baldosas amarillas que parecía el itinerario de una carrera de obstáculos, con fosos de tiburones de chaqueta y corbata, y fieras salvajes especulando por allí y por allá. Un lujo. Y todo con el único y último objetivo de llegar hasta la Ciudad Esmeralda donde, según me habían contado, vivía un poderoso mago que resolvería mis problemas y me indicaría cómo recobrar lo que, tornado, brujas nefastas, monos voladores, especuladores y la madre que los parió me habían arrebatado. 
Comencé el recorrido, sin agua ni alimentos. Una travesía del desierto, bajo el inclemente azote de los intereses de la deuda. Y, para colmo, se me unieron en la aventura tres elementos dignos de análisis. Primero, un espantapájaros al que los cuervos estaban vaciando y al que tuve que rescatar del palo donde estaba anclado. Éste quería cerebro para pensar, pues no daba ni una. Después, un hombre de hojalata, anclado en la misma posición durante muchos años, con las articulaciones oxidadas. Un trasto insensible que buscaba un corazón de verdad, el mismo que tenía cuando era de carne y hueso, antes de que las brujas y compañía le transformaran en un trebejo inútil. Y, por último, un león cobarde, un ente timorato y pusilánime al que el miedo guiaba, una fiera de chiste acojonada. 
Anduvimos y anduvimos penosamente, resistimos a los ataques de los monos voladores y demás cuadrilla de sicarios de la Bruja mala del Oeste, capeamos los golpes de los mercados, sorteamos las trampas tendidas por los creadores del maldito camino de las narices amarillas y al final, ¡premio! Estábamos por fin en la Ciudad Esmeralda. Allí el fabuloso mago de Oz solucionaría nuestros males. Eso fue ayer. 
Hoy me encuentro con que el tal hechicero es un timador, un tramposo que, al igual que yo, no tiene ni la más remota idea de cómo largarse de este mundo fantástico. Así que, visto el panorama, me huelo que las cosas se van a quedar, salvo milagro, como siguen. El espantapájaros continuará haciendo el ridículo. Eso es lo que trae el carecer de cerebro. El hombre de hojalata volverá a anclarse inamovible, recreándose en épocas pasadas. Consecuencias del famoso “como a mí no me afecta, qué más me da”. Y el león seguirá siendo un caniche pelón y asustado. Faltan arrestos. Muchos arrestos. Porque, que nadie se llame a engaño, no hay fórmula mágica que arregle el desaguisado que, entre unos y otros, se ha montado. 
Entonces, y dadas las circunstancias, después de mandar al guano al mago, he agarrado del pescuezo a Totó, le he volado la cabeza con la escopeta de Froilán (o la de su abuelo, qué más da), lo he despellejado y a la brasa me lo voy a comer. Al fin y al cabo ha sido él, Totó, mi envenenada conciencia, quien ha permitido y provocado todo esto.” 
 Sin palabras.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Y no vuelvas.

A ver si alguien me lo puede decir, qué no hay manera de averiguarlo. Y eso que llevo tiempo demandándolo, casi suplicándolo. Necesito saber qué medicación toma nuestro líder interplanetario. En concreto, cuáles son esas pastillitas de colores que traga a docenas, o qué brote verde consume el hombre. Y digo que lo necesito porque, en este momento, las diez y media de la noche del jueves noche 17 de noviembre de este puñetero año, me vendría de vicio un pelotazo de ese mágico bálsamo de Fierabrás para ver la vida de un color distinto al negro, que con un gris marengo me conformo. Esa pócima en botella, los comprimidos o la hierba liada que le permite abrir de par en par esos ojitos de ciervo asesino que Dios le ha dado y obsequiar al respetable una monodosis desmedida de ese mixto de soberbia y torpeza que le acompañará, supongo, hasta el horno crematorio.
Mientras la prima nos funde a leches y nos tumba en el suelo, mientras Salgado estira el cuello y tranquiliza lo mismo que bañarse con un cocodrilo, mientras un buen cacho de España piensa que, aunque sea más triste robar que pedir, le va a tocar juntarse con el vecino, cascarse unos pantis en las respectivas cabezas y atracar por parejas una entidad bancaria con tal de meter comida en casa (cualquiera menos la CAM, que ahí peligran hasta los profesionales del hurto), el ilustre José Luis desenvaina su enmohecida espada, infla su pecho tuberculoso y, Santiago y cierra España, “ande” vais Consejo Europeo y Banco Central Europeo, que tropezáis con hidalgos españoles dispuestos a defender honra y patria ante los desmanes. Ay torito, mi torito bravo.
Orgullo nacional. Igual que el típico vacileta que presume de hombría y reta a distancia mientras corre acojonado huyendo del que es más valiente que él y ya le ha crujido las costillas. A buenas horas plantas cara, Rodríguez. Cuando ya, entre lo que has regalado y lo que nos han limpiado gracias a ti, queda lo justo en la caja para pagarte, gustosos, un billete sólo de ida que te lleve a un destino sin retorno.
Y es que, Rodríguez, y perdón por el tuteo, que yo aguanto tu puteo, antes, cuando podías y tenías para protegernos no lo hiciste. Y ahora, a minuto y medio de que te perdamos de vista hablas de la soberanía que tú nos has arrebatado, de que aquí mande Europa y no esos dos o tres gobiernos que nos están salvando el culo. Te muestras enérgico, firme el ademán y prietas las nalgas, que cualquiera te confundiría con Felipe II. Temblando están, Rodríguez. Temblando. Pero no de miedo, sino por la pérdida de sales al deshidratarse de tanto mearse de la risa.
Y es que es menino el colocón. España resiste y resistirá. Tu cara me suena. Maquillaje, peluca, y a arrancarse por Gloria Gaynor con un I will survive castizo y molón. Tienes delito, Rodríguez. Nos vas a dejar en ridículo hasta el último minuto. Me imagino a la astuta Merkel, máscara de hockey y humeante motosierra en mano, acercándose al coche que intentas arrancar y golpeando con suavidad el cristal a la vez que te pregunta, la muy puñetera, “¿dónde vas, criaturica, con ese trasto?” Me lo imagino y me echo a llorar de pena. No es “pa” menos.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Mi prima alemana me tiene desquiciado

Llevo todo el día escuchando y leyendo sobre la prima que últimamente se nos arrima, la de riesgo, y cada vez me siento más controlado y menos soberano. Quizás tendré que acabar admitiendo que vivo en un protectorado y que mi única misión en este cruel mundo es la de producir y producir para que el amo alemán, la plaga política y una nube de especuladores vivan como el Maharajá de Kapurtala mientras yo, esclavo idiota y con sangre de horchata, me las trago dobladas. Todo apunta a que ese será mi destino. Bueno, el mío, el tuyo, el de tu vecino y el de la gran mayoría de españoles que nos dedicamos a sustentar el sistema.
Y el caso es que, debe ser que me hago viejo y ya me derrapan las neuronas, estoy llegando a ver lo que ocurre como normal. Me he acostumbrado a pasarlas canutas, asisto de continuo a la destrucción despiadada de las vidas de muchos amigos y conocidos, y veo cómo la mía tiene encima una losa sostenida por hilos de seda. Cada día me acerco más a un agujero sin fondo en el que caen tantos de los míos como estrellas hay en el firmamento teutón, mientras otros, miembros todos del mismo club, se hacen indecentemente ricos. Y, repito, se me antoja hasta lógico. Y mira que hay que ser imbécil para permitir que estos corsarios compren barata nuestra desesperación apropiándose del mundo a precio de saldo, y no reaccionar.
Yo, por mi parte y en lo que me concierne, complejo de tonto no tengo. Así que, sin morderme la lengua y con el debido respeto que a mi entender merezca el que me está tomando el pelo por hábito, procedo y procederé a defenderme ante esta casta de impresentables. Por hoy, y para empezar con algunos políticos de mercadillo, un sentido recuerdo para Leire Pajín y el “Gracias ZP” con el que entretiene los mítines. Rastrero estómago agradecido que homenajea al sujeto que hace bien poco asumió para sí mismo y en exclusiva, de un trago y sin respirar, la hazaña de alcanzar 5 millones de parados.
A continuación, seré lerdo, me repatea la inteligencia que Blanco no dimita, lo reconozco. Un personaje que (todo presunto) cierra negocios en gasolineras y se vale del cargo para ayudar a los amiguetes no puede ser ministro de nada. Claro que la vergüenza o la conoces o no hay dios que te la enseñe. Y lo cachondo es que este circo sobre hielo cuenta con el respaldo de Ramón Jáuregui, para el que no hay nada que objetar al comportamiento del colega, y de Rubalcaba, monje benedictino en mangas de camisa que se manifiesta ansioso de disfrutar de la compañía de Pepiño diez años más. Envuelto en celofán y con un lacito rosa en la cabeza se lo enviaba yo a casa.
Sigo un poco. El cándido Cándido y su maniobra electoral de apoyo al candidato del PSOE intentando manipular las Juntas de Personal y los Comités de Empresa le ha propinado una nueva patada en las gónadas al sindicalismo. De Fernández Toxo, nada que decir, como casi siempre, que parece el mono Amedio, siempre a la chepa de su dueño. La pena es que no se largarán los dos a los Andes a buscar lo que sea que busquen.
Uno más y termino, que ya me he desahogado bastante por hoy. Lo de Felipe González, con sus pelos de loca y la lengua desatada es un final muy triste para un ex del poder en España. Alguien que le aprecie debería decirle que se retirase a alguna de sus fincas y practicase encaje de bolillos, que le pega más. Alguien que le aprecie. Por mí como si monta un lupanar donde exhibir carne y pescado. No me afecta lo más mínimo. Incluso, en ocasiones, además de ver muertos, me divierto con su representación.
Antes de finalizar, una pregunta, por curiosidad. ¿Llegaremos al domingo o tendremos que echar el cartel de cierre por quiebra antes? Que la prima viene empujando fuerte… Bueno, lo dicho. Mañana más, santo Tomás. ¡Ah! Qué no se me olvide. Admito sugerencias. Probad, probad, que ya veréis como le cogéis enseguida el gustillo a esto de pensar en voz alta y con libertad. Relaja un huevo (nunca tendré claro si se puede decir huevo).

miércoles, 3 de agosto de 2011

No llegamos a noviembre

Antes de nada, perdón por la confianza. Ya sé que lo correcto al escribir es el tratamiento de usted, pero dado que viajamos todos en el mismo barco y tú y yo tendremos a buen seguro que compartir salvavidas, si nos tuteamos (con t, que del puteo ya se encargan otros desde Doñana y Madrid) la comunicación será bien fluida y el entendimiento seguro. Una vez roto el hielo, y siempre que no te importe, comienzo yo la conversación. Verás, te cuento.
Esta mañana, por ayer, me ha llamado al móvil Paco (un día te lo presento, es un buen tipo, te caerá bien). Después de los saludos de rigor y como si estuviera soportando una carga brutal, empieza a narrarme lo que le ha sucedido. Dice que le han avisado desde el partido en el que milita para que no se comprometa en octubre, que le necesitan para la campaña, y que cuando él ha preguntado que para qué tan pronto si las elecciones son el 20 de noviembre, le han dicho que no, que como muy tarde el último domingo de ese mes tiene que estar de interventor. Sin darme tiempo para contestarle, ha proseguido con su perorata, dándole vueltas a lo mismo y acordándose muy mucho de su jefe político. Tras un par de blasfemias y algún que otro exabrupto, el bueno de Paco ha detenido su exposición y, con su silencio, me ha dado paso a mí.
Yo, que tengo muy claro lo que pienso, le he dicho que no me extrañaría nada que el rey del donde dije digo, digo Diego no tuviera más remedio que volver a rectificarse tal y como es costumbre en él y adelantar aún más la convocatoria de las generales. Vamos cuesta abajo, cogiendo velocidad, del conductor no se fía nadie pues está y es ciego, nos apedrean por todos lados y no funcionan los frenos ni “pa” dios, con lo que la leche que nos vamos a meter nos va a dejar inútiles para el resto de nuestra vida, hipotecando varias generaciones. Visto que Paco seguía mudo, no me he podido callar y le he dicho que por qué va a seguir haciendo el primo y dándose la paliza por su partido, el PSOE, cuando sabe bien que no se lo van a agradecer y que les importan un huevo de pato él y todos los que como él se sienten socialistas.
Entonces Paco me ha contestado, con una tristeza terrible, que ya, que lo sabe, que está hasta las narices y que, a lo mejor, esta vez les dan por saco y ni tan siquiera les vota. Pero yo sé que lo dice con la boca pequeña, pues él pertenece a los seis millones de españoles que, aunque pase lo que está pasando, y abominen de sus líderes, votarán siempre PSOE. Y aquí poco o nada le puedo objetar, porque a mí, de igual forma, me ocurre algo parecido pues también estoy dentro, muy dentro de un grupo que jamás, ni con la muerte encima, votaría socialista.
Aquí es donde yo quiero preguntarte a ver si se te ocurre cómo explicarle a Paco que no es que se equivoque él confiando en esa banda, no, es que con su equivocación está colaborando en el naufragio del país, que esto se va a pique. Y, no sé tú lo que piensas, pero yo creo que en España estamos como en el Titanic, que sólo hay botes para algunos privilegiados, y que la clase de tropa palmamos fijo. Échame un cable y ya me cuentas, que cambiar sentimientos es muy complicado (eso, el corazón, es de lo que se sirve la casta política gobernante para seguir mangoneando). Un saludo.

martes, 2 de agosto de 2011

Razones para no votar más de lo mismo

A ver si alguien piensa lo mismo que yo, cosa que se me antoja más que posible. España ha caído otra vez más, y ya van unas cuantas, en manos de los especuladores. ¿Por qué nosotros? Para mí es fácil de entender. El pirata se ceba en el débil y le exprime el jugo para quedarse con todo de la forma más barata y con los mayores beneficios. Lo estamos viendo con Grecia, con Irlanda y con Portugal. Y está muy claro que los siguientes en necesitar auxilio e hipotecar nuestro futuro hasta el infinito y más allá somos nosotros.
Un Gobierno torpe e incapaz, presidido por la mediocridad y la megalomanía, ha facilitado la exposición ante los carroñeros de las finanzas. La gestión cerril de los factores productivos por parte de unos políticos incompetentes, la destrucción masiva de empleo y el empobrecimiento constante de la economía doméstica nos han puesto desnudos e indefensos a merced de los depredadores.
La crisis es mundial, de acuerdo. Pero aquí no se ha sabido encarar con la prontitud y la eficacia necesarias. A Zapatero, Rubalcaba y el resto del ejecutivo el traje les ha venido grande, muy grande, enorme, con la sisa tirando por todos los lados y la costura introducida en el culo como si se tratase de un aspirador. Llevamos así, enseñando las vergüenzas, demasiado tiempo. No creo que los que continúan dirigiendo el país sean tan tontos como para no conocer con seguridad el final de esta espiral económica.
Es entonces cuando yo, pobre ignorante, me pregunto por qué estos que dicen desvivirse por los españoles no aprovecharon el 22 de mayo para, junto a las municipales y autonómicas, convocar las generales, otorgándonos a los gobernados una oportunidad para respirar. Si tanto confían en Rubalcaba y sus mágicas soluciones, bien podrían haber tirado de su Mesías en las pasadas elecciones, porque don Alfredo imagínome que no habrá tenido una revelación divina durante los últimos dos meses que le haya proporcionado el secreto de la piedra filosofal.
Deseo equivocarme, pero tengo la sensación de que los pistoleros van a abandonar la ciudad demasiado tarde. Creo que hemos sobrepasado el límite en el que el retorno es de difícil, imposible. Y todo ello debido a la patanería política de unos cuantos salvapatrias.
Verán, en esto de las redes sociales, concretamente en Facebook, hay un grupo que crece día a día que se denomina “Hay millones de razones para no votar al PSOE”. En este artículo expongo yo unas cuantas que se podían sintetizar diciendo que desde el Gobierno socialista nos han humillado, golpeado, arrojado al suelo y entregado como carnaza a los buitres. Y, para colmo, ahora quieren quedarse con los restos para seguir destruyéndonos. Quedan casi cuatro meses para ejercer la soberanía, pero yo no los necesito para comunicar al que quiera escuchar que votar por más de lo mismo supondría la total aniquilación. Para todos, un saludo y cordura, que es ahora cuando más falta nos hace.

martes, 11 de enero de 2011

¡Temblad malditos, que el final se acerca!

No hay que negarle al hombre el arte que aún le queda para enfrentarse a un micrófono y narrar su particular visión de la realidad. Se planta, hincha su ego y comienza su espectacular oratoria. En su penúltimo oráculo Zapatero establece como seguro el cumplimiento del objetivo de déficit del 9,3% marcado para el 2010, del mismo modo que su reducción hasta el 2011 la califica en un alarde de optimismo como incuestionable. Son palabras del profeta mayor del reino de las nuevas dos Españas (la que fuma y la que no), augurios mágicos que, por nuestro bien, esperemos no pasen a engrosar la colosal lista de predicciones erróneas y mentiras burdas con los que el excelso nigromante acostumbra a inundar nuestras vidas. Y en su línea, luciendo el rostro de las buenas ocasiones, avisa Merlín que el Gobierno que él encabeza con sabiduría corregirá cualquier desviación que se produzca en la consolidación fiscal en cuanto sea mínimamente detectada. Para echarse a temblar. Debe ser que el hecho de que la prima de riesgo española, que se mide con el diferencial del bono a diez años y el alemán del mismo plazo, permanezca estable en 270 puntos básicos es la señal de que vamos por el camino correcto, por el de las baldosas amarillas.

Es nuestro presidente hasta que desde los socios del exterior le tiren a la calle ya que desde dentro no podemos (gracias, PNV), y como tal deberíamos confiar en él. Pero experiencias pasadas aconsejan cubrirse bien dado el nivel de acierto y la fiabilidad mostrada. Uno, pesimista quizás, realista seguro, piensa que ahora sí que se va a desplomar el cielo sobre nuestras cabezas, nos va a tragar la tierra y sólo la cuerda del rescate europeo nos sacará de la fosa. Después del fado (dos semanitas les quedan a los vecinos) vendrán las sevillanas. Entonces, el delfín Rubalcaba asumirá el control todavía más si cabe, será la alternativa al cadáver político. Eso sí, siempre y cuando el ex Felipe González no decidiese su vuelta al ruedo, ya que se piensa mejor valorado que todos los demás y “la memoria caprichosa” de los españoles olvidaría las “barbaridades” cometidas (esto es tal y como lo cuento, así se lo ha dicho y tan ancho se ha quedado).

Cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo que pasa confirma que el juego de estos políticos consiste exclusivamente en garantizarse el sueldo, actuando con la patente de corso que otorga el poder a sabiendas que nada les puede ocurrir. Intocables malhechores parecen, a la altura de la mafia y la FIFA (esto tampoco es mío, es de Antonio Asunción, exministro defenestrado del PSOE por no comulgar con las democráticas directrices internas del partido). El asunto es que, tal y como se dice por mi tierra, Zapatero está listo de papeles, mal enterrado, pero lo que viene detrás, entre nosotros, acongoja. Vamos, que es acojonante pero de malo.