No tiene fin. Es como el invitado estrella de una cena de idiotas; si alguien vio la película o la obra de teatro, sabe de qué personaje hablo. Debe ser el único en el país que no se percata de la realidad; no creo que actúe con maldad, que esconda los acontecimientos con el fin de perpetuarse en el cargo (tiene menos futuro que la Falange). Considero que está convencido de lo que dice, lo cual le convierte en peligroso y temerario. En su mundo de fantasía, sitúa España como el paraíso perdido, la tierra de la bonanza y las oportunidades, un vergel de ilusiones y posibilidades. Pero los datos cantan.
Uno de cada cinco está en el paro. Para él es positivo. Significa que la cosa va bien; hay que seguir confiando en la gestión. Con su bola de cristal augura, por enésima vez, creación de empleo, trabajo para todos. Y no se le cae la cara de vergüenza cuando lo dice.
El gasto en las administraciones públicas sube un 6,8%. Aquí es donde, pobre inculto de mí, se me escapan los números. Porque si al funcionario de base se le ha incrementado el salario en un teórico 0,3%, que en realidad es una reducción de ingresos, el resto se lo deben estar repartiendo entre cuatro amigos, y los amigos de éstos. Con el chollo de la libre designación, van colocando aquí y allá a sus colegas, pagándoles bárbaros complementos por opacos cometidos. Un ejemplo, en el BOE 290 del 2/12/2009.
Sigue demandando ahorro y sacrificio. Vale, yo ahorro en electricidad; después vienen las compañías y piden una subida en el recibo del 20%. Es de locos. ¿Y el sacrificio? Sólo me queda vender la sangre y las entrañas. Si el resultado fuese el deseado, estaría dispuesto. Pero para que se lo pulan ellos, que se sacrifiquen él y sus compinches. Sonsoles, haznos un favor; convéncele de que se retire, que le viene grande el traje, que está haciendo mucho, muchísimo daño.
Un sitio donde reflejar lo que piensas. Te invito a que compartas conmigo tu libertad.
miércoles, 28 de abril de 2010
lunes, 26 de abril de 2010
¿Quién manda aquï?
Estamos controlados por desalmados que te sacan las entrañas, juegan con tu dinero e ilusiones y hacen y deshacen con total impunidad. Es tal su devastador poder que todo, absolutamente todo lo que acontece en este deprimido mundo tiene su origen en sus decisiones; destruir la economía de una nación, hundir en la miseria a millones de personas constituyen meros pasatiempos. Son tan insustituibles, tan imprescindibles para la supervivencia, que se saben inmunes a los errores. Ya pueden provocar una crisis mundial, ya pueden propagar penurias y hambrunas; siempre saldrán indemnes. Incluso, cuanto mayor es la desgracia que promueven, mayor es el beneficio que obtienen.
No hablo de los políticos. Éstos no son más que monigotes, dibujos de cera de los que únicamente quedan manchas cuando desaparecen de la vida pública. Cierto es que son cómplices activos y que participan con avaricia en el reparto de las riquezas ajenas, pero no pasan de burdos peones en un tablero en el que reyes y reinas son intocables. Recogen las migajas que, voluntariamente, desprecian sus amos y señores, garantizándose futuros personales de opulencia y bienestar. Son ladrones de medio pelo. Su cobardía y comportamiento traidor deberían castigar su existencia hasta su descomposición. Pero por encima hay alguien más.
Me refiero a los altos, altísimos ejecutivos de banca mundial, grandes genios de las finanzas, expertos manipuladores de lo tangible y lo intangible. No tienen miedo a nada ni a nadie; si ellos tosen, la estabilidad del mundo se va al garete. Esto está estructurado así, y contra ello sólo queda el pataleo. Tenemos que ver cómo se ríen de nosotros, cómo se vanaglorian de habernos sumido en la desesperación económica, y tragarnos el odio y la ira sin poder reaccionar. Además de cornudos, apaleados.
No hablo de los políticos. Éstos no son más que monigotes, dibujos de cera de los que únicamente quedan manchas cuando desaparecen de la vida pública. Cierto es que son cómplices activos y que participan con avaricia en el reparto de las riquezas ajenas, pero no pasan de burdos peones en un tablero en el que reyes y reinas son intocables. Recogen las migajas que, voluntariamente, desprecian sus amos y señores, garantizándose futuros personales de opulencia y bienestar. Son ladrones de medio pelo. Su cobardía y comportamiento traidor deberían castigar su existencia hasta su descomposición. Pero por encima hay alguien más.
Me refiero a los altos, altísimos ejecutivos de banca mundial, grandes genios de las finanzas, expertos manipuladores de lo tangible y lo intangible. No tienen miedo a nada ni a nadie; si ellos tosen, la estabilidad del mundo se va al garete. Esto está estructurado así, y contra ello sólo queda el pataleo. Tenemos que ver cómo se ríen de nosotros, cómo se vanaglorian de habernos sumido en la desesperación económica, y tragarnos el odio y la ira sin poder reaccionar. Además de cornudos, apaleados.
domingo, 25 de abril de 2010
El nuevo líder de la izquierda española
Independientemente del resultado de las actuaciones judiciales dirigidas contra él, sea sometido a juicio o no, Baltasar Garzón ha dado un paso de gigante en su trayectoria personal. Su figura se muestra como nexo de unión de una izquierda española desengañada y hastiada hasta el extremo por el gobierno socialista de Zapatero. En un punto de la historia en el que se están descarnando carencias e ineptitudes, en el que el liderato necesario se ha debilitado por la inoperancia del presidente, surge un hombre capaz de reunir en su persona las inquietudes ideológicas, las tendencias progresistas y ciertos afanes revanchistas de una gran parte de la población española.
El juez está en el lugar adecuado en el instante oportuno; bien aconsejado, lo veremos aparecer como estandarte futuro de la mitad de España. Dentro de las filas del PSOE deben de tener muy claro a estas alturas quién será, salvo intrigas interinas de difícil digestión, el sucesor del hombre del talante sin talento. Quizás es por eso que no existe un pronunciamiento claro y oficial por parte del partido en el gobierno respecto al tema. Llega alguien de fuera a levantarle el sitio a alguno que ya estaba sacando lustre a la placa, y eso no es plato gustoso.
También parece haberse dado cuenta Mariano Rajoy. Sabe que tendrá que bregar en batallas electorales con Garzón, y aprieta con fuerza. Ha elegido posicionarse al frente de la otra mitad del país, aprovechar el follón para fortalecer su débil imagen. Quiere, y es probable que consiga, aunar a la derecha bajo su bastón de mando.
Pero la que sufre es la justicia, como institución y como concepto. Y si ésta llora, España gime. Se vuelve a partir en dos mitades que acabarán, si el sentido común no lo remedia, radicalizándose. Un frente popular y una coalición de derechas de nuevo a palos por la calle…
El juez está en el lugar adecuado en el instante oportuno; bien aconsejado, lo veremos aparecer como estandarte futuro de la mitad de España. Dentro de las filas del PSOE deben de tener muy claro a estas alturas quién será, salvo intrigas interinas de difícil digestión, el sucesor del hombre del talante sin talento. Quizás es por eso que no existe un pronunciamiento claro y oficial por parte del partido en el gobierno respecto al tema. Llega alguien de fuera a levantarle el sitio a alguno que ya estaba sacando lustre a la placa, y eso no es plato gustoso.
También parece haberse dado cuenta Mariano Rajoy. Sabe que tendrá que bregar en batallas electorales con Garzón, y aprieta con fuerza. Ha elegido posicionarse al frente de la otra mitad del país, aprovechar el follón para fortalecer su débil imagen. Quiere, y es probable que consiga, aunar a la derecha bajo su bastón de mando.
Pero la que sufre es la justicia, como institución y como concepto. Y si ésta llora, España gime. Se vuelve a partir en dos mitades que acabarán, si el sentido común no lo remedia, radicalizándose. Un frente popular y una coalición de derechas de nuevo a palos por la calle…
miércoles, 21 de abril de 2010
¿Dónde está la bolita?
Tal y cómo está el mercado político, la desconfianza y la duda se han convertido en los productos estrella. Toda maniobra, toda negociación política desprende desde su inicio un aroma fétido, en ocasiones obsceno, que invita a la sospecha. Resulta inevitable recelar de acuerdos y desacuerdos entre formaciones políticas en temas de financiación propia.
Visto lo visto, y lo que queda por ver, y oído lo oído, y lo que aún vamos a escuchar, sería de rigor que los partidos asumieran como premisa fundamental la transparencia, la claridad absoluta en lo concerniente a los dineros que reciben de fuentes privadas. Otro comportamiento que manifestase cierta opacidad, que cubriese este asunto con un velo, por muy tenue que fuera, llevaría cosido con hilo de acero la pestilente etiqueta del engaño y la manipulación.
No se pueden tolerar excusas al respecto; no vale decir que ahora no es el momento oportuno o que la coyuntura no es la adecuada. Y, por supuesto, tampoco argumentar que no es necesaria luz en este túnel de oscuros favores y compromisos. Cualquier cosa que no se encuentre dentro de un marco legal coherente, acompañado de una clara información pública, invita a la ciudadanía, ya mosqueada, a presagiar nuevos, sucios y repulsivos sucesos como los que salpican a la casi totalidad de la clase política.
De igual forma que nos exigimos y se nos exige tener nuestras cuentas claras, poseemos el derecho de demandar que los partidos, formaciones y sus fundaciones satélites dejen de actuar como trileros, escondiendo la bolita, y muestren sin máscaras ni filtros quiénes y cómo les proporcionan los euros. Y, ya de paso, a cambio de qué…
Visto lo visto, y lo que queda por ver, y oído lo oído, y lo que aún vamos a escuchar, sería de rigor que los partidos asumieran como premisa fundamental la transparencia, la claridad absoluta en lo concerniente a los dineros que reciben de fuentes privadas. Otro comportamiento que manifestase cierta opacidad, que cubriese este asunto con un velo, por muy tenue que fuera, llevaría cosido con hilo de acero la pestilente etiqueta del engaño y la manipulación.
No se pueden tolerar excusas al respecto; no vale decir que ahora no es el momento oportuno o que la coyuntura no es la adecuada. Y, por supuesto, tampoco argumentar que no es necesaria luz en este túnel de oscuros favores y compromisos. Cualquier cosa que no se encuentre dentro de un marco legal coherente, acompañado de una clara información pública, invita a la ciudadanía, ya mosqueada, a presagiar nuevos, sucios y repulsivos sucesos como los que salpican a la casi totalidad de la clase política.
De igual forma que nos exigimos y se nos exige tener nuestras cuentas claras, poseemos el derecho de demandar que los partidos, formaciones y sus fundaciones satélites dejen de actuar como trileros, escondiendo la bolita, y muestren sin máscaras ni filtros quiénes y cómo les proporcionan los euros. Y, ya de paso, a cambio de qué…
lunes, 19 de abril de 2010
¿Johnny cogerá su fusil?
Informacion 19 de abril 2010
No me lo imagino. Sólo pensarlo me produce un gran desasosiego, una enorme preocupación. La excesiva politización que está adquiriendo todo lo que rodea al enjuiciamiento de Baltasar Garzón está abriendo a navaja heridas pasadas que ya sangraron en demasía. Y estas heridas radicalizan a unos y a otros, extremando, por el momento, sólo las opiniones y las libres expresiones. Hasta aquí, todo maravilloso; es el ejercicio de la libertad lo que convierte en seria a una democracia.
Lo que me asusta es la capacidad de odiar que tenemos los españoles; blanco o negro. No hay un tono intermedio, no conocemos la moderación. El que siente como uno mismo, amigo es hasta la muerte. Pero el que disiente se convierte en el enemigo al que hay que anular y, si se puede, exterminar.
La izquierda española está germinando un nuevo Frente Popular, armándose con razones contra la supuesta resurrección de Franco; todos juntos contra los fachas que pretenden aniquilar la democracia y volver a tiempos de oscuridad y represión. La derecha, al verse atacada, formará comunidad con los exaltados y nostálgicos con tal de no caer bajo el dominio marxista y comunista. Pactarán el gobierno y, aliándose con la banca, la oligarquía y el ejército, se alzarán con el control del Estado. Y, a la cabeza de los rebeldes fascistas, los ataúdes de Sanjurjo y Franco.
Estamos repitiendo errores del pasado. Que no se nos olvide que esto es un sistema democrático. Que nadie nos convenza de lo contrario. Que no empecemos a matarnos a palos por las calles, a quemar casas del pueblo y conventos. No pervirtamos a la juventud, no les entreguemos armas para que odie a su vecino. Enseñémosles a respetar, a valorar, a pensar y a elegir en libertad cada uno su opción. Que Johnny no coja su fusil. Ni Íker ni Álex ni Kevin ni Cyntia?ni...
No me lo imagino. Sólo pensarlo me produce un gran desasosiego, una enorme preocupación. La excesiva politización que está adquiriendo todo lo que rodea al enjuiciamiento de Baltasar Garzón está abriendo a navaja heridas pasadas que ya sangraron en demasía. Y estas heridas radicalizan a unos y a otros, extremando, por el momento, sólo las opiniones y las libres expresiones. Hasta aquí, todo maravilloso; es el ejercicio de la libertad lo que convierte en seria a una democracia.
Lo que me asusta es la capacidad de odiar que tenemos los españoles; blanco o negro. No hay un tono intermedio, no conocemos la moderación. El que siente como uno mismo, amigo es hasta la muerte. Pero el que disiente se convierte en el enemigo al que hay que anular y, si se puede, exterminar.
La izquierda española está germinando un nuevo Frente Popular, armándose con razones contra la supuesta resurrección de Franco; todos juntos contra los fachas que pretenden aniquilar la democracia y volver a tiempos de oscuridad y represión. La derecha, al verse atacada, formará comunidad con los exaltados y nostálgicos con tal de no caer bajo el dominio marxista y comunista. Pactarán el gobierno y, aliándose con la banca, la oligarquía y el ejército, se alzarán con el control del Estado. Y, a la cabeza de los rebeldes fascistas, los ataúdes de Sanjurjo y Franco.
Estamos repitiendo errores del pasado. Que no se nos olvide que esto es un sistema democrático. Que nadie nos convenza de lo contrario. Que no empecemos a matarnos a palos por las calles, a quemar casas del pueblo y conventos. No pervirtamos a la juventud, no les entreguemos armas para que odie a su vecino. Enseñémosles a respetar, a valorar, a pensar y a elegir en libertad cada uno su opción. Que Johnny no coja su fusil. Ni Íker ni Álex ni Kevin ni Cyntia?ni...
Eternos perdedores
Norte o Sur. Blanco o negro. Madridista o culé. Carne o pescado. Socialista o popular. Rojo o facha. Dos mitades enfrentadas, cables pelados que echan chispas cuando se acercan. O tú o yo. Los dos juntos no cabemos en el mismo sitio. Te odio porque no sé si tú también me aborreces; por si acaso, te golpeo yo primero, no sea que después tú me des con más fuerza. Ni agua te voy a dar; eres mi rival, y al enemigo no se le concede ninguna ventaja…Todo esto ¿por qué? O, mejor dicho, ¿a quién beneficia tensionar a los españoles, mantenerles en una confrontación continua, en un eterno estado de enfrentamiento?
Yo tengo muy claro quiénes ganan con esta exaltada situación. Los vencedores son los mismos que nos han conducido al desastre económico, social e institucional que impera en España; son la elite política, los profesionales del sistema que, viendo peligrar su estatus, necesitan la división del pueblo, el choque continuo y agresivo, la radicalización de las posturas, para seguir apareciendo como líderes imprescindibles, elementos insustituibles en el gobierno de una masa a la que consideran adocenada e inculta. “No te preocupes por nada, aquí estoy yo para defenderte. Déjame a mí, que tú no sabes cómo. Ya me encargo yo”
Los listillos, los espabilados, los canallas sinvergüenzas de siempre. Los que se limitan a esperar a que la cosa reviente para ofrecer sus servicios. Los que hábilmente provocan el caos, destruyen lo estructurado y se convierten, por obra y gracia de embustes y manipulaciones, en arquitectos del futuro del país. Esos son los que siempre ganan. Ellos, sempiternos triunfadores; nosotros, los eternos derrotados. Y seguimos sin escarmentar. Nos engañaron, nos engañan y nos seguirán engañando. La culpa es nuestra…
Yo tengo muy claro quiénes ganan con esta exaltada situación. Los vencedores son los mismos que nos han conducido al desastre económico, social e institucional que impera en España; son la elite política, los profesionales del sistema que, viendo peligrar su estatus, necesitan la división del pueblo, el choque continuo y agresivo, la radicalización de las posturas, para seguir apareciendo como líderes imprescindibles, elementos insustituibles en el gobierno de una masa a la que consideran adocenada e inculta. “No te preocupes por nada, aquí estoy yo para defenderte. Déjame a mí, que tú no sabes cómo. Ya me encargo yo”
Los listillos, los espabilados, los canallas sinvergüenzas de siempre. Los que se limitan a esperar a que la cosa reviente para ofrecer sus servicios. Los que hábilmente provocan el caos, destruyen lo estructurado y se convierten, por obra y gracia de embustes y manipulaciones, en arquitectos del futuro del país. Esos son los que siempre ganan. Ellos, sempiternos triunfadores; nosotros, los eternos derrotados. Y seguimos sin escarmentar. Nos engañaron, nos engañan y nos seguirán engañando. La culpa es nuestra…
domingo, 18 de abril de 2010
Nuestra Santa Faz
INFORMACION.es
Domingo
18 de abril de 2010
Tomás Salinas García.
Nuestra Santa Faz
Somos un pueblo digno, fiel a nuestra tradición. Nos gusta la fiesta, cualquier momento es bueno para una celebración. Y lo sabemos hacer sin que nadie nos diga cómo. Tenemos una forma de ser en conjunto única en España; nos sabemos entregar todos a aquello que pueda dignificar el nombre de nuestra ciudad, a todo lo que respira alicantinismo, a todo lo que puede en buena ley hacer más grande y hermosa, si cabe, a Alicante.
Nuestra Santa Faz. ¡Qué nadie nos la toque! Vive en nosotros, es un diamante encastrado de un valor incalculable. Y no lo digo por lo histórico, que me importa bien poco. Lo digo por lo sentimental, por lo que no se puede explicar con palabras. Cuando la visitamos estamos a solas con ella, aunque seamos 250.000. Y notamos cómo nos escucha, cómo recoge nuestros pensamientos y se los anota para tenerlos en cuenta.
¡Qué más nos da si está Camps, Zaplana, Perico el de los palotes o el rey de Bulgaria! Blusón, caña, un sombrero, ganas de andar, unas buenas viandas y bebida que acompañe convenientemente constituyen los únicos requisitos que hacen falta para sentirse alicantino. Nos sobran los figurantes, los politicastros y otros similares personajes que sólo desean salir en la foto. De nuevo, y ya es costumbre, están de más. Alicante, para expresarse, no los necesita.
Domingo
18 de abril de 2010
Tomás Salinas García.
Nuestra Santa Faz
Somos un pueblo digno, fiel a nuestra tradición. Nos gusta la fiesta, cualquier momento es bueno para una celebración. Y lo sabemos hacer sin que nadie nos diga cómo. Tenemos una forma de ser en conjunto única en España; nos sabemos entregar todos a aquello que pueda dignificar el nombre de nuestra ciudad, a todo lo que respira alicantinismo, a todo lo que puede en buena ley hacer más grande y hermosa, si cabe, a Alicante.
Nuestra Santa Faz. ¡Qué nadie nos la toque! Vive en nosotros, es un diamante encastrado de un valor incalculable. Y no lo digo por lo histórico, que me importa bien poco. Lo digo por lo sentimental, por lo que no se puede explicar con palabras. Cuando la visitamos estamos a solas con ella, aunque seamos 250.000. Y notamos cómo nos escucha, cómo recoge nuestros pensamientos y se los anota para tenerlos en cuenta.
¡Qué más nos da si está Camps, Zaplana, Perico el de los palotes o el rey de Bulgaria! Blusón, caña, un sombrero, ganas de andar, unas buenas viandas y bebida que acompañe convenientemente constituyen los únicos requisitos que hacen falta para sentirse alicantino. Nos sobran los figurantes, los politicastros y otros similares personajes que sólo desean salir en la foto. De nuevo, y ya es costumbre, están de más. Alicante, para expresarse, no los necesita.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)