miércoles, 11 de mayo de 2011

¿Nos toma por tontos?

Zapatero dice que “miente quien diga que se han hecho recortes” y no se le cae la lengua a trozos. El martes, en Santander, el presidente del Gobierno ofrece una nueva muestra de cómo se puede vivir en un mundo imaginario sin que le encierren por loco. En el universo paralelo creado en su mente, y sólo en su mente, la política social desarrollada por el ejecutivo que dirige no ha realizado ningún recorte social ni económico. Todo lo contrario. Es tal el Estado de Bienestar en el que vivimos los españoles, son tantos los avances y mejoras de las que disfrutamos que jamás de los jamases podríamos haber soñado con semejantes bonanza y derroche. Él, líder interplanetario sin igual, generalísimo de las tropas del bien, ha proporcionado a los habitantes de este país arrasado posición económica y equilibrio social. Lujo para todos…

Dios bendito, cómo está el patrón. Un amigo me asegura que flipa, que lo que tiene que hacer es cambiar de camello. Otro, más moderado, quiere saber qué medicación toma, que él también quiere ver lucecitas de colores. Lo que dice mi madre, pensionista ella, mejor no reproducirlo, que es muy mayor para acabar en la cárcel. Mi mujer siente lástima, argumenta que se le ha ido la pinza del todo, que deberían tratarle ya mismo porque puede que aún exista una remota posibilidad de recuperarle, por lo menos para el día a día. Y yo pienso, creo, y estoy convencido de que toda esta sarta de mentiras, todos los embustes que lanza como puñales su boca son premeditados, forman parte de un guión y son la esencia del negocio de su casta política. Porque, partiendo de la base de que tonto no es, sabe que si dijese la verdad, no habría sima en el mundo donde esconderse con su banda.

Particularmente, estoy harto de que insulte la poca o mucha inteligencia que tengo. El día 22 tengo una estupenda oportunidad de mandarle a donde merece estar y la voy a aprovechar. No tolero que me tomen por imbécil.

domingo, 8 de mayo de 2011

Se va para Barranquilla

La verdad es que voy a echar de menos al presidente cuando por fin se pegue el dos y se retire en León. Llegó al poder y se hizo querer, con su simpatía, su talante y su aguda inteligencia. Era divertido verle actuar como el oso Yogui, zampándose todo sin importarle un pimiento, arrasando con la caja, repartiendo a diestro y siniestro lo que hubiera, sin medir las consecuencias. Siempre con la sonrisa encima, aunque se pillara las vergüenzas con la tapa de un piano. Mientras la talega de los dineros sonara, eso significaba que algo había dentro para pulírselo. ¡Qué tiempos! Todo alegría, derroche y frenesí, ¡fiesta!, que aún queda birra en la nevera. Qué no falte de ná, qué no, qué no.
Ahora la cosa ha cambiado. Se le ve triste, cansado. Son tantas las mentiras que ha dicho y tantas las tonterías que ha hecho que ya nadie se cree nada de lo que dice ni confía en nada de lo que hace. Los suyos no le quieren ver ni en pintura, y los que no somos suyos, pues menos. Hasta JR era más popular, hasta Calimero tenía más amigos. Así que ha decidido que lo mejor es marcharse al retiro, abandonar esta vida tan ingrata a la que tanto ha dado y de la que tan poco ha recibido. Este gran pastor de hombres, este caudillo, adalid de las causas sociales, se despide de la vida pública. Lágrimas de cocodrilo derramadas por toda la geografía española, los chinos agotan los pañuelos de papel.
Pero magnánimo y generoso como es, para seguir dando, qué digo dando, regalando su grandeza y sabiduría, Zapatero entretiene al respetable de mitin en mitin, luciendo orgulloso su saber y exhibiendo soberano su presencia. ¡Qué gusto da oírle! ¡Qué placer para los sentidos deleitarse con sus aventuras! ¡Qué colosales son sus chascarrillos! Desde que fallecieron Eugenio y Gila ninguno había alcanzado tan altas cotas en el complicado arte de la comedia y el descojone.
Va a animar la campaña, sin duda. Donde le dejen hablar (que en Cataluña y Valencia, por decir algo, va a ser que no, que resta votos) extenderá el manto del humor más lejos de lo que la simple mente del hombre pueda entender. Este fin de semana, por ejemplo. Después de traicionar el acuerdo contra el terrorismo que tenía con el PP, después de la manipulación ladina del Tribunal Constitucional para conseguir su propósito y aparecer limpio, se descuelga con lo de que el partido popular usa el terrorismo como argumento en el combate político, que no respeta las instituciones, y lo ubica lejos, muy lejos, más a la derecha de la derecha europea, allá por Mongolia, digo yo. Continúa, cachondo y ameno, culpando a Rajoy del paro, de la situación económica, de los recortes sociales, de todas las burbujas que existan y hasta de la muerte del Torete.
Pero eso no es todo, qué va. Ha estado increíble cuando ha narrado su afición a correr de madrugada allá por donde va de visita. Parques maravillosos, con gente practicando tai-chi. Clavadito a esta España segura que ha creado en los últimos años, que como salgas a hacer deporte de noche, correr correrás, pero para salvar el culo. Y lo más grande ha sido su defensa del Estado del Bienestar, advirtiendo que si gobernase el PP lo desmantelaría, haciéndolo pasto de la inversión privada. Sembrado, el patrón del país al manifestar que las políticas sociales irían para atrás. Como si eso fuera posible todavía. Además, ¿De qué estado de Bienestar habla? ¿Del suyo y del de su banda? Porque el otro, el de todos, mejor que ni lo mentase ya que pasó hace tiempo a mejor vida asesinado por él.
Lo que yo diga. Se le va a echar en falta. Porque, seamos sinceros, no tenemos más remedio que partirnos de risa con él. O eso, o nos lo cargamos. Y esto último no estaría bien visto.

viernes, 6 de mayo de 2011

La estrategia del PSOE y Bildu

No dudo de que ha sido una estrategia diseñada por Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. Por un lado la Abogacía y la Fiscalía impugnan las listas de Bildu ante el Supremo, escenificando una postura que respeta el acuerdo con el PP en materia de terrorismo, aunque supone una amenaza de ruptura con el PNV. Pero está todo previsto.

No dudo de que ha sido una estrategia diseñada por Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. Por un lado la Abogacía y la Fiscalía impugnan las listas de Bildu ante el Supremo, escenificando una postura que respeta el acuerdo con el PP en materia de terrorismo, aunque supone una amenaza de ruptura con el PNV. Pero está todo previsto.

Los tribunales ilegalizan la marca de la izquierda radical y el PSOE se cubre las espaldas en su compromiso con la formación conservadora. Después, sabedores de que Bildu va a recurrir ante el Constitucional la decisión del Supremo, es ahí donde, gracias al control que tienen, pueden deshacer el entuerto creado con los socios de legislatura. ¿Cómo? Muestran públicamente su compromiso de respetar las decisiones judiciales, la del Supremo y la del Constitucional, reclamando serenidad para que los tribunales decidan sin presiones. Mientras, Zapatero le hace un guiño a Urkullu, con aquello de que “dé un margen de confianza a la decisión del TC”, pues sabe cuál va a ser el resultado. Con todo atado y bien atado, el visto bueno a las listas de Bildu se produce y permite al gobierno socialista recuperar el apoyo necesario para terminar la legislatura, a la vez que se la mete doblada al partido popular.

Dos poderes y medio, una justicia politizada, cuya independencia respecto a los que gobiernan es nula, la misma que tiene un recién nacido con su madre. Pero esta justicia es la que hay y así la tenemos que aceptar, aunque nos pese y no podamos algunos comprender cómo se autoriza que los que atentan contra la vida, la libertad y la democracia participen en el juego que precisamente quieren destruir. No debemos olvidar que, al margen de concepciones morales, tan criminal es el que ejecuta un delito como aquél que lo defiende, justifica y protege

jueves, 5 de mayo de 2011

Presos liberados

El preso etarra, Jon Agirre Agiriano, Elurtxuri, ha abandonado la prisión vizcaína de Basauri tras pasar 30 años en la cárcel. A la salida le esperaban medio centenar de personas, entre los que se encontraba Tasio Erkizia, histórico dirigente de la izquierda abertzale, y Niko Moreno, de ANV, alcalde de Elorrio. El ahora liberado fue condenado por tres asesinatos, uno de ellos el de José María Piris, un chiquillo de trece años que, el 29 de abril de 1.980, jugando con dos amigos en una calle de Azpeitia, cometió el error de darle una patada a una bolsa que contenía un artefacto explosivo. Sesenta y nueve años tiene el exterminador, aquél que no permitió que ese niño alcanzara ahora los cuarenta y tres.

Sale en libertad, la sociedad reintegra a un asesino que nunca se ha arrepentido de sus crímenes, a uno de los duros de la banda criminal. El sistema acoge a alguien que sólo tiene en su voluntad la destrucción del mismo a través de la violencia. Uno de los que, sin duda, apoyan a Bildu como vehículo legal. A Bildu o a cualquier formación que tenga en su esencia el terrorismo y la muerte.

Espero que lo politización de la justicia no consume una nueva traición y mantenga firme la posición del Tribunal Supremo. Espero que el chantaje del PNV no encuentre una respuesta cobarde en el PSOE. No deben estar en las instituciones aquellos que usan sangre y terror como argumentos, no hay que permitir que invadan nuestra democracia aquéllos que sólo pretenden desintegrarla. Su único destino es y debe seguir siendo pagar por los delitos cometidos, aunque en muchos casos, como el de Agirre Agiriano, el precio sea irrisorio, salga barato matar. Consiguen la libertad aun cuando la reinserción es una mentira, cuando no hay arrepentimiento, cuando sólo existe odio. Estos personajes no tendrían que ver la luz jamás.

De pegada de carteles

Con trece o catorce años acompañé a un amigo, que a su vez acompañaba a su hermano, a una pegada de carteles. La cosa prometía, uno se sentía mayor, casi un adulto. Era el comienzo de los 80 y todo rezumaba política, debate y controversia. Recuerdo aquella noche minuto a minuto. Llegamos al sitio de encuentro los tres con los cubos, el engrudo, la escoba y una ilusión de narices. Ya había un grupo de gente, ocho democráticos muchachos, metidos en faena, cartel en mano y pega que te pega. “Serán los nuestros”, pensé. Y para allí que nos dirigimos. Me cago en mi vida, como diría aquél. Nada más decir buenas noches nos cayó encima una pasada de palos de campeonato mundial. Mi amigo y su hermano, tirados en el suelo hechos un ovillo mientras cinco animales les cosían a patadas. Los restantes se entretenían con mi cara, como en una película de las del Bud Spencer y Terence Hill, sopapo por aquí, sopapo por allá. Cuando se aburrieron de golpearnos, con los tres en el suelo, continuaron con su fiesta. Uno, el más bruto de ellos, cogió un cubo lleno de mezcla y nos homenajeó con un pegajoso baño a la par que los demás se descojonaban convenientemente mientras nos escupían (mira que es difícil reírse y esputar a la vez, pero juro que así lo hacían aquellos hijos de mil padres). Ya terminado el aliño, nos limpiaron las doscientas y pico pesetas que llevábamos, el tabaco y los mecheros (así no tenían que ponerlo todo ellos) y se perdieron entre las calles.
Cada convocatoria de elecciones, cada inicio de campaña me trae a la memoria aquel formidable momento en el que saboreé la dulzura de la democracia. Una semana sin poder moverme fue el precio que pagué por mi participación en una pegada de carteles. Un hermoso episodio de mi vida que no olvidaré jamás. Aquello sí que era participar en libertad, y no lo de ahora, tanto internet y tanta tontería…
Bien. Hablando en serio. Nos dieron una soberana paliza ocho elementos que ni nos conocían y a los que, por suerte para ellos (o para mí, que sabían atizar) no me he vuelto a tropezar por la calle. Así que, si alguno lee esto, que haga el favor de ponerse en contacto conmigo, que quiero agradecerle el detallazo, además de preguntarle por qué carajo nos dieron hasta en el carné de identidad. Porque lo más grande de todo es que nosotros no llevábamos ni carteles, ni pegatinas ni distintivo alguno que les pudiera indicar cuál era nuestro partido político, y hablar, ni mú nos dejaron decir. Sería que ya que estaban de pegada, pues eso, a pegarle a tres chavales, que divierte más. Lo dicho, ardo de ganas de darles las gracias.

lunes, 2 de mayo de 2011

Harto de clásicos

A ver si termina el martes, el Barcelona se cepilla al Madrid o el Madrid se carga al equipo catalán, que me importa un bledo, de verdad. Tengo ganas de que pase esta cruz, esta guerra que sólo sirve para atentar contra los sentidos (agilipollarnos). Y es que tengo a mi hijo de cinco años entre cabreado y triste. Fácil de explicar. Merengón como es, por un lado se indigna ante la lamentable y exagerada representación de dolor que exhiben algunos jugadores del Barcelona, que parece que les disparan francotiradores desde las torres de iluminación. Porque tiros deben ser, tal y como se retuercen de dolor. Y por otro lado, hay que verle la cara a Tomasete cuando se habla de lo torpe y mal que está jugando su equipo del alma. Sin consuelo está el pobre, lo bueno que es Messi y lo que falla Cristiano en las ocasiones importantes.
Yo, encima, le aumento su pesar al no esconder el asco total que me están produciendo ambos equipos, que para mí como si desaparecen los dos. Que no se me enfade nadie, pero esto de los sentimientos en el fútbol es muy particular, y yo el corazón lo entregué desde que recuerdo al Hércules. Y, verán, este fin de semana, los de la capital y los catalanes me han hecho una jodienda de marca mundial. Así que estoy de estrellitas de Belén, actores sin vergüenza, chulos malcarados, filósofos insoportables, soberbios impresentables y demás componentes de esta farándula hasta las narices. Ya le he dicho a mi hijo que se olvide de clásicos en casa, que ya me dan arcadas.
Para postre, lo que es la casualidad de las cosas, que no se nos escape lo bien que le ha venido a algunos que yo me sé la retahíla de enfrentamientos futbolísticos. Mira por dónde se han encontrado con unos días en los que nadie habla ni del paro, ni de la debacle política, social y económica, ni de lo inútiles que son. De muerte, no hay mal que por bien no venga. Como lo de Bin Laden. Los americanos se lo cargan en el momento más oportuno posible, cuando peor cantan las cosas en los USA para Obama. Premio para los dueños del mundo libre, que por fin han eliminado al hijo de mil padres éste. Lo que no alcanzo a comprender, tonto que debo ser, es por qué han tirado el cuerpo al mar, por qué se han deshecho del cadáver, con lo que les va a ellos el espectáculo…

domingo, 1 de mayo de 2011

¿El Hércules a segunda?

Y, bueno, parece que nos la metemos ya, que no queda remedio, que nos vamos de cabeza a segunda división. Aunque yo soy de los que piensan que aún estamos vivos, que el Hércules es muy capaz de ganar los cuatro últimos partidos y salvarse, hay que reconocer que la situación actual invita a pensar en el desastre.
En este punto es donde se tercia el turno de agradecimientos y felicitaciones. A saber, el primero al que hay que premiar es al gran, gran, gran Esteban Vigo, espléndido entrenador y glorioso vividor que ha hundido al equipo en la miseria (no sé dónde esconde la vergüenza este hombre). A continuación, cómo no, unos maravillosos jugadores, ejemplo de honestidad y profesionalidad, que se han esforzado por hacer el ridículo. Y, para finalizar con las cercanías, una directiva y una secretaría técnica que no han podido, no han querido o no han sabido estar a la altura.
En fin, en esta competición adulterada a capricho por los grandes (que se lo digan a Zaragoza y Real Sociedad), el Hércules ha naufragado y se aproxima al abismo arrastrado por comportamientos, actitudes y aptitudes. Digno remate sería poner en la puñetera calle a Drenthe (hay que ser golfo)y a Trezeguet ( poca dignidad le queda al veterano), y llevar al Boquerón transformado en chanquete a los tribunales, a ver cuándo selló y con quién el compromiso que tiene para entrenar el año que viene. A los aficionados sólo nos queda rezar para que los mismos que nos han conducido a donde estamos nos saquen del atolladero ganando lo que resta. Quizás sea mucho pedir, ¿no?