Se acercan las elecciones autonómicas y, como hay que rascar un cinco por ciento para participar en el reparto, algunas formaciones políticas llevarán como panacea para la crisis la eliminación de las diputaciones provinciales. Alguna estupidez hay que decir para engañar al respetable. Y lo más fácil es vender que las diputaciones sólo generan gastos y no sirven para nada más que para colocar a los que no tienen otro sitio donde descansar sus vergüenzas, ¿verdad? Mejor entregar el control absoluto a los organismos autonómicos, que ellos gestionen los recursos con su maestría habitual. Y, ya que estamos, de un plumazo cepillarse a esa banda de funcionarios y contratados ociosos y vagos que no dan un palo al agua. La recuperación económica del país con un visto y no visto.
No hay nada más nocivo para el equilibrio de un sistema democrático que la ignorancia y el oportunismo, sobre todo cuando ambos defectos adornan y caracterizan al político o política de turno. Aquellos que desean la destrucción de las diputaciones, además de realizar un discurso demagógico y burdo, desconocen el trabajo y la labor que desarrollan las mismas. Yo sí lo conozco, y por eso lo describo y lo escribo.
Cuando se habla de fusionar pequeños municipios para dotarles de mayor consistencia y operatividad, para defenderles ante períodos de crisis, para que consigan sobrevivir con dignidad, para que sus gastos se reduzcan, estamos hablando de unas figuras unificadoras que ya existen, y que no son otras que las diputaciones. En ellas estas pequeñas poblaciones encuentran el foro donde expresar sus necesidades y deseos, en ellas las comarcas tienen el instrumento imprescindible para revitalizar extensas zonas que mantienen intereses comunes, en ellas las voces de municipios olvidados se escuchan y se atienden. Gracias a las diputaciones se levantan centros deportivos y sociales, se crean, acondicionan y mejoran vías de comunicación, se solucionan problemas de abastecimiento de agua potable o de canalización de residuales, se fomenta el deporte local y provincial, defendiendo y promocionando los autóctonos que, sin este apoyo, habrían desaparecido olvidados en la memoria de los mayores, se protege e incentiva la cultura propia, se realiza una impresionante labor en el cuidado de ancianos y niños y enfermos, y se gestionan centros de tratamiento especial. Todo esto y mucho más se tramita, se resuelve y se ejecuta a través de las diputaciones con la mayor inmediatez que permite el sistema: cualquier sugerencia, queja o protesta es atendida por profesionales cualificados sin el maldito vuelva usted mañana. Si alguien conoce alguna otra administración que ofrezca algo parecido, que lo diga y yo callaré.
En nuestro mal parido sistema, otorgar el poder absoluto a las distintas capitales autonómicas, centralizando gestión, decisión y actuación, supondría la desolación y muerte de pueblos y zonas enteras que sólo existirían, y a lo mejor ni eso, en vísperas de elecciones. Las provincias perderían su identidad con la desaparición de las diputaciones, más cercanas, más eficientes y útiles que las autonomías.
Además, la evidencia demuestra que la calidad en la administración no se encuentra en el Senado (retiro dorado de políticos sobrantes) ni en los entes autonómicos, los auténticos agujeros negros por donde el sistema se desangra. La calidad está en las diputaciones, la sirven en bandeja de plata sus trabajadores.
La Diputación de Alicante es un ejemplo claro de lo que afirmo. Hogar Provincial, Centro Doctor Esquerdo y Salud Mental, las Agencias Comarcales, las Brigadas de Carreteras, el Archivo General, Formación, El Instituto Juan Gil Albert, Juventud y Mujer, El Museo Arqueológico, el Mubag, la Oficina Técnica, el Palacio Provincial, el Servicio de Prevención, Tucumán 8, Tucumán 10 y la Oficina de Proyectos. Centros de Diputación donde el trabajo es real y efectivo, donde administración es sinónimo de producción. Pero esto, por lo que se ve, no es importante.
Los políticos de mercadillo buscan en la desaparición de las diputaciones un argumento fácil con el que arrastrar votos y así obtener su cuota de poder, su propio beneficio. Políticos sin ideas ni proyectos que destruirían su casa y su familia si ello les proporcionase escaños. Políticos que se rigen por el Todo por la pasta. Políticos. Punto
Un sitio donde reflejar lo que piensas. Te invito a que compartas conmigo tu libertad.
martes, 29 de marzo de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
Bono, Rubalcaba, Zapatero y Suárez
José Bono se posiciona. Elige a Rubalcaba como sucesor y le promete amor incondicional cuando le dice: "Alfredo, siempre que lo hemos necesitado nos has apoyado. En esta tierra y en quien te habla vas a tener siempre el respaldo que necesites. Es de justicia". El príncipe está dispuesto a acceder al trono, ya que su rey agoniza. Pero como el muerto aún está vivo y coleando, que no es plan de enterrarle todavía, Bono le pega un capotazo cariñoso al que es hoy en día su jefe y presidente del Gobierno. Habla de él con cariño, como si ya no estuviese, como si el adiós deseado por todos menos por Botín y los grandes empresarios, se hubiese producido. Pronuncia su epitafio y le compara con Adolfo Suárez. Osada comparación, pues equipar lo dulce con lo amargo, mezclar chocolate con ricino sólo está al alcance de gente sin paladar, o con las papilas tan destruidas que no distinguen entre caviar y estiércol.
Dice Bono que “un hombre no es culpable de lo que le ocurre a un pueblo". Mentira es cuando el hombre en cuestión ha hecho y deshecho a su caprichoso antojo, y ha liquidado el progreso de un Estado con sus indecisiones y errores. Aunque hay que otorgar certeza (y torpeza) a la afirmación pues en la exculpación se reconoce que la destrucción no es sólo cosa de uno, que para acabar con todo se ha necesitado la inestimable colaboración de otros. Un grupo salvaje encabezado por aquél al que encumbra, su amigo Alfredo, y en el que, por qué no, tiene cabida su propia persona.
Termina su adulación insinuando que, José Luis Rodríguez Zapatero tal vez logre, al igual que Suárez, ser colocado "entre los grandes hombres". No cabe duda que el líder socialista pasará a la Historia; es más, ha entrado en ella como un elefante en una cacharrería. No cabe duda que tendrá su hueco, que ocupará un lugar destacado en ella. Y no cabe duda que méritos presenta para que se escriban páginas sobre él. Lo que si que es del todo improbable es que acompañe a los grandes estadistas. Más bien, todo lo contrario. Nunca ha habido y es difícil que lo haya un personaje tan nefasto para el país. Lo pinten como lo pinten. Nunca. Ahora, eso sí. Algo tendrá cuando los grandes capitales están con él; en toda ruina existen los que salen beneficiados, los que de la desgracia ajena hacen su negocio.
Vivimos gobernados por el absurdo; socialistas, sindicatos e intelectuales de la ceja confunden el bando y comparten mesa con bancos y grandes empresas. El parado, el trabajador, el mediano y pequeño empresario, el funcionario y el jubilado, a verlas venir y a apechugar con todo. Socialismo de bote o el mundo al revés.
Dice Bono que “un hombre no es culpable de lo que le ocurre a un pueblo". Mentira es cuando el hombre en cuestión ha hecho y deshecho a su caprichoso antojo, y ha liquidado el progreso de un Estado con sus indecisiones y errores. Aunque hay que otorgar certeza (y torpeza) a la afirmación pues en la exculpación se reconoce que la destrucción no es sólo cosa de uno, que para acabar con todo se ha necesitado la inestimable colaboración de otros. Un grupo salvaje encabezado por aquél al que encumbra, su amigo Alfredo, y en el que, por qué no, tiene cabida su propia persona.
Termina su adulación insinuando que, José Luis Rodríguez Zapatero tal vez logre, al igual que Suárez, ser colocado "entre los grandes hombres". No cabe duda que el líder socialista pasará a la Historia; es más, ha entrado en ella como un elefante en una cacharrería. No cabe duda que tendrá su hueco, que ocupará un lugar destacado en ella. Y no cabe duda que méritos presenta para que se escriban páginas sobre él. Lo que si que es del todo improbable es que acompañe a los grandes estadistas. Más bien, todo lo contrario. Nunca ha habido y es difícil que lo haya un personaje tan nefasto para el país. Lo pinten como lo pinten. Nunca. Ahora, eso sí. Algo tendrá cuando los grandes capitales están con él; en toda ruina existen los que salen beneficiados, los que de la desgracia ajena hacen su negocio.
Vivimos gobernados por el absurdo; socialistas, sindicatos e intelectuales de la ceja confunden el bando y comparten mesa con bancos y grandes empresas. El parado, el trabajador, el mediano y pequeño empresario, el funcionario y el jubilado, a verlas venir y a apechugar con todo. Socialismo de bote o el mundo al revés.
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domingo, 27 de marzo de 2011
La cuentas de la Iglesia católica
Éstas son las cuentas de la iglesia católica española. Datos reales y concretos que invitan a la interpretación libre. Para empezar, hablamos de 5.141 centros de enseñanza que acogen a un total de 990.774 alumnos. Sumando y restando, el ahorro para el Estado es de 3 millones de euros por centro al año. Seguimos con los hospitales y contamos hasta 107, a una media de 50 millones de euros de ahorro anual por hospital. A éstos se añaden 1.004 centros más entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de sida. En total, 51.312 camas, al año 4 millones de euros por centro que se ahorra el Estado.
Cambiando de tercio, pero en la misma lidia, Cáritas gestiona 155 millones que salen del bolsillo solidario de muchos españoles, Manos Unidas anda por los 43 millones y el Domund, 21 más. A la lista hay que adicionar 365 centros de reeducación para marginados sociales, ex prostitutas, ex toxicómanos y ex presidiarios. 53.140 personas, para un ahorro al Estado de medio millón de euros al año por centro. Y, cómo no, 10.835 niños abandonados acogidos en 937 orfanatos, que suponen un ahorro de 100.000 euros anuales por centro.
A todo esto, que no parece poco, se añaden aproximadamente 35.000 millones anuales de ahorro en concepto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico (aproximadamente el 80% del total). Y también hay que valorar, si se puede, el trabajo que realizan los voluntarios que se entregan a los demás sin recibir nada a cambio, por extraño que parezca.
Todos estos datos justificarían sobradamente la ayuda económica del Estado, ¿no? Ahora convendría preguntarse cuántos comedores para indigentes mantiene CC OO o cuántos hospitales la UGT. Por no cuestionarse si para solicitar un bocadillo con el que sobrevivir un día hay que acudir a la sede del PP, a la del PSOE o a la de IU. Éstos últimos y otros más viven muy bien de los presupuestos del Estado, del dinero de todos. Pero la mala es la Iglesia católica; lo racional es avergonzarse por pertenecer a ella y, en consecuencia, esconder las creencias.
Verán, estos números los ha hecho un sacerdote salesiano, Rafael Colomer. Y qué va a decir el hombre. Como cura que es, mentiras, nada más que mentiras. Lo anterior, los hospitales, los colegios, los centros de acogida, Cáritas, Manos Unidas, etc., no existen, y su labor social, menos. Todo fruto de la imaginación. Está claro que el dinero donde mejor está es en manos de los de la ceja, de los sindicatos y de los partidos políticos: ellos sí que saben manejar bien los cuartos, sólo hay que ver los resultados. Las cuentas claras y el chocolate espeso.
¡Ah!, por si alguien quiere saberlo. Yo soy católico de nacimiento, mariano porque me da la gana y agnóstico de vocación. Llevo mi fe por el camino que creo conveniente y no comulgo con muchos postulados de la Iglesia. Por eso la piso de uvas a peras, casi nunca. Pero lo que es justo es justo. Para que se lo pulan los vividores que nos han conducido a la ruina y sus amigachos, yo prefiero darle mi dinero a personas a las que su creencia obliga a la humanidad y al buen uso. En los actos y en las obras, es dónde se ven los resultados. Y qué quieren que les diga, no es por comparar, pero no hay color.
Cambiando de tercio, pero en la misma lidia, Cáritas gestiona 155 millones que salen del bolsillo solidario de muchos españoles, Manos Unidas anda por los 43 millones y el Domund, 21 más. A la lista hay que adicionar 365 centros de reeducación para marginados sociales, ex prostitutas, ex toxicómanos y ex presidiarios. 53.140 personas, para un ahorro al Estado de medio millón de euros al año por centro. Y, cómo no, 10.835 niños abandonados acogidos en 937 orfanatos, que suponen un ahorro de 100.000 euros anuales por centro.
A todo esto, que no parece poco, se añaden aproximadamente 35.000 millones anuales de ahorro en concepto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico (aproximadamente el 80% del total). Y también hay que valorar, si se puede, el trabajo que realizan los voluntarios que se entregan a los demás sin recibir nada a cambio, por extraño que parezca.
Todos estos datos justificarían sobradamente la ayuda económica del Estado, ¿no? Ahora convendría preguntarse cuántos comedores para indigentes mantiene CC OO o cuántos hospitales la UGT. Por no cuestionarse si para solicitar un bocadillo con el que sobrevivir un día hay que acudir a la sede del PP, a la del PSOE o a la de IU. Éstos últimos y otros más viven muy bien de los presupuestos del Estado, del dinero de todos. Pero la mala es la Iglesia católica; lo racional es avergonzarse por pertenecer a ella y, en consecuencia, esconder las creencias.
Verán, estos números los ha hecho un sacerdote salesiano, Rafael Colomer. Y qué va a decir el hombre. Como cura que es, mentiras, nada más que mentiras. Lo anterior, los hospitales, los colegios, los centros de acogida, Cáritas, Manos Unidas, etc., no existen, y su labor social, menos. Todo fruto de la imaginación. Está claro que el dinero donde mejor está es en manos de los de la ceja, de los sindicatos y de los partidos políticos: ellos sí que saben manejar bien los cuartos, sólo hay que ver los resultados. Las cuentas claras y el chocolate espeso.
¡Ah!, por si alguien quiere saberlo. Yo soy católico de nacimiento, mariano porque me da la gana y agnóstico de vocación. Llevo mi fe por el camino que creo conveniente y no comulgo con muchos postulados de la Iglesia. Por eso la piso de uvas a peras, casi nunca. Pero lo que es justo es justo. Para que se lo pulan los vividores que nos han conducido a la ruina y sus amigachos, yo prefiero darle mi dinero a personas a las que su creencia obliga a la humanidad y al buen uso. En los actos y en las obras, es dónde se ven los resultados. Y qué quieren que les diga, no es por comparar, pero no hay color.
sábado, 26 de marzo de 2011
Juan, lo has clavado
Un buen amigo, Juan Moya, que sabe lo que es luchar en y por la vida, me ha remitido la siguiente historia. No tiene desperdicio.
“La economía española y una economía emergente decidieron competir en una carrera de canoas con nueve hombres cada una y en una distancia de tres kilómetros. Los dos equipos entrenaron duramente y el día de la carrera ambos se encontraban en plena forma. En un ambiente espléndido y con las aficiones entregadas se inició la disputa y, poco a poco pero sin pausa, la canoa emergente se fue alejando de tal forma de la española que al llegar a la meta la separación era de dos kilómetros. Una paliza en toda regla.
Tras la derrota, el desánimo se apoderó de selección y público. El responsable de la economía española, ante la desilusión generada, decidió enfrentar la situación; creó un grupo de trabajo que analizase el problema y retó de nuevo a sus rivales. Estos aceptaron y quedaron en verse al año siguiente.
Tras los primeros análisis de lo acontecido, el selecto grupo de analistas designado por la dirección española descubrió que los emergentes tenían ocho remeros y un capitán, mientras que en el equipo propio, ocho eran los capitanes y uno el remero.
Entonces, el presidente español tuvo la brillante idea de contratar una empresa que elaborase un plan de trabajo y reestructurase el equipo, dejándolo en condiciones de triunfar. Un tiempo y unos cuantos millones después, la consultora alcanzó su conclusión: los españoles tenían capitanes de más y remeros de menos. Lógico era, pues, perder en el enfrentamiento.
Basándose en el informe de los especialistas, los responsables españoles optaron por cambiar la estructura y formación del equipo que debía competir. Estaba claro. Ahora se acudiría a la regata con una selección compuesta por cuatro capitanes, tres supervisores, un jefe de supervisión y un remero. Eso sí, se le prestaría una especial atención a éste último. Él tendría que ser el más cualificado, el más motivado y el más consciente de la responsabilidad asumida.
La nueva carrera se disputó y, en esta ocasión, la economía emergente ganó por dos kilómetros y medio. Intolerable a todas luces. Ante la afrenta, los dirigentes de la economía española despidieron al remero por inútil. Él y sólo él era el culpable del vergonzoso resultado. A los restantes miembros del equipo se les premió generosamente con cargos, sueldos y prebendas por la gran motivación que intentaron infundir al torpe bogador.
En un espectacular acto, el presidente de la economía española expuso el informe de lo acontecido y declaró que a pesar de que la táctica escogida fue la idónea y la motivación insuperable, el operario había fallado incomprensiblemente. Ante las dudas generadas en la afición por lo absurdo de la explicación, los responsables decidieron ofrecer a la masa deprimida un nuevo y prometedor reto: volver a competir de nuevo, pero mejorando las condiciones. Cambiarían de remero y también de canoa, ya que el uno y la otra habían demostrado su incapacidad. El resto se mantendría tal y como estaba concebido.”
Creo que sobran los comentarios. Que cada uno interprete el relato como quiera. España es así.
“La economía española y una economía emergente decidieron competir en una carrera de canoas con nueve hombres cada una y en una distancia de tres kilómetros. Los dos equipos entrenaron duramente y el día de la carrera ambos se encontraban en plena forma. En un ambiente espléndido y con las aficiones entregadas se inició la disputa y, poco a poco pero sin pausa, la canoa emergente se fue alejando de tal forma de la española que al llegar a la meta la separación era de dos kilómetros. Una paliza en toda regla.
Tras la derrota, el desánimo se apoderó de selección y público. El responsable de la economía española, ante la desilusión generada, decidió enfrentar la situación; creó un grupo de trabajo que analizase el problema y retó de nuevo a sus rivales. Estos aceptaron y quedaron en verse al año siguiente.
Tras los primeros análisis de lo acontecido, el selecto grupo de analistas designado por la dirección española descubrió que los emergentes tenían ocho remeros y un capitán, mientras que en el equipo propio, ocho eran los capitanes y uno el remero.
Entonces, el presidente español tuvo la brillante idea de contratar una empresa que elaborase un plan de trabajo y reestructurase el equipo, dejándolo en condiciones de triunfar. Un tiempo y unos cuantos millones después, la consultora alcanzó su conclusión: los españoles tenían capitanes de más y remeros de menos. Lógico era, pues, perder en el enfrentamiento.
Basándose en el informe de los especialistas, los responsables españoles optaron por cambiar la estructura y formación del equipo que debía competir. Estaba claro. Ahora se acudiría a la regata con una selección compuesta por cuatro capitanes, tres supervisores, un jefe de supervisión y un remero. Eso sí, se le prestaría una especial atención a éste último. Él tendría que ser el más cualificado, el más motivado y el más consciente de la responsabilidad asumida.
La nueva carrera se disputó y, en esta ocasión, la economía emergente ganó por dos kilómetros y medio. Intolerable a todas luces. Ante la afrenta, los dirigentes de la economía española despidieron al remero por inútil. Él y sólo él era el culpable del vergonzoso resultado. A los restantes miembros del equipo se les premió generosamente con cargos, sueldos y prebendas por la gran motivación que intentaron infundir al torpe bogador.
En un espectacular acto, el presidente de la economía española expuso el informe de lo acontecido y declaró que a pesar de que la táctica escogida fue la idónea y la motivación insuperable, el operario había fallado incomprensiblemente. Ante las dudas generadas en la afición por lo absurdo de la explicación, los responsables decidieron ofrecer a la masa deprimida un nuevo y prometedor reto: volver a competir de nuevo, pero mejorando las condiciones. Cambiarían de remero y también de canoa, ya que el uno y la otra habían demostrado su incapacidad. El resto se mantendría tal y como estaba concebido.”
Creo que sobran los comentarios. Que cada uno interprete el relato como quiera. España es así.
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jueves, 24 de marzo de 2011
Amaral y Rubalcaba, es sólo una canción
Ha estado simpático el heredero, el Dragón rojo con lo de Sin ti no soy nada. Se nota que no tiene Pájaros en la cabeza, que confía en que Volverá la suerte, en que la Resurrección socialista puede venir Deprisa si el Cabecita loca de su jefe anuncia El final de su mandato. Sabe que Zapatero es un Gato negro que No sabe dónde va, que sólo Habla para no decir Nada de nada. Ha colocado a España llamando a Las puertas del infierno actuando como un Kamikaze, ha conducido a muchos Más allá de la miseria y, comportándose como El artista del alambre que se la juega sin red, ha conseguido que Una pequeña parte del mundo, nuestro país, retroceda décadas en su desarrollo.
Bien. Convendría decirle Cara a cara al señor vicepresidente que quizás ya es Tarde para cambiar, que todos sabemos que en las andanzas de su jefe él ha participado muy activamente, que estamos Alerta y dispuestos para Salir corriendo hacia ellos si hace falta. No existen los milagros, De la noche a la mañana los lobos no se transforman en corderos. No sería racional Confiar en alguien que ha sido y es corresponsable de El mundo al revés en el que sobrevivimos como podemos. Y éste es usted, señor Rubalcaba, aunque vista Botas de terciopelo rojo, aunque esgrima una Rosa de la paz, más bien Rosita, y se ofrezca como un salvador De carne y hueso. En solo un segundo se adivinan sus intenciones, se distinguen las sombras que le acompañan.
Don Alfredo, perdóneme por la licencia, Perdóname por tutearte, pero no sé Cómo Hablar con alguien que representa la peor época de la Historia. Soy lo que soy, uno de tantos al que le Salta la razón sólo al pensar en que merced a Una tarde de domingo rara, os tuviera que seguir aguantando al mando de su futuro. Más desgobierno, más improvisación y caería El Universo sobre mí. No Te necesito, porque formas parte de un ejecutivo mentiroso que sólo sabe decirme “Voy a acabar contigo” y que insiste en que como No sé qué hacer con mi vida, que se la ceda para manipularla y destruirla.
Yo No soy como tú, no tengo Mi alma perdida, no he traicionado nunca ni a personas ni principios. Hay gente que Moriría por vos, al igual que hay gente que con tal de no verte ni Un día más iniciaría una Revolución. Yo me conformo con que me digas adiós, Lo quiero oír de tu boca, cuanto antes, Esta noche, Esta madrugada. No son Doce palabras, es una sola, una despedida. Vete con el mismo al que aconsejas y proteges, que aún estás a tiempo. Yo No te fallaré, no buscaré la venganza, pues Queda el silencio como pago para fracasados como tú y nuestro nefasto presidente. Espero que no te ofenda mi escrito, Es sólo una canción, o quizás un llanto. Si puedes, Dile a la Rabia que llevo dentro que se calle, que a mí ya no me obedece. Por último, pedirte un favor; a ver si a ti que sabes tanto se te ocurre cómo enlazo Toda la noche en la calle, Días de verano y El blues de la generación perdida en este artículo. Ya no me quedan ni imaginación ni ganas.
Bien. Convendría decirle Cara a cara al señor vicepresidente que quizás ya es Tarde para cambiar, que todos sabemos que en las andanzas de su jefe él ha participado muy activamente, que estamos Alerta y dispuestos para Salir corriendo hacia ellos si hace falta. No existen los milagros, De la noche a la mañana los lobos no se transforman en corderos. No sería racional Confiar en alguien que ha sido y es corresponsable de El mundo al revés en el que sobrevivimos como podemos. Y éste es usted, señor Rubalcaba, aunque vista Botas de terciopelo rojo, aunque esgrima una Rosa de la paz, más bien Rosita, y se ofrezca como un salvador De carne y hueso. En solo un segundo se adivinan sus intenciones, se distinguen las sombras que le acompañan.
Don Alfredo, perdóneme por la licencia, Perdóname por tutearte, pero no sé Cómo Hablar con alguien que representa la peor época de la Historia. Soy lo que soy, uno de tantos al que le Salta la razón sólo al pensar en que merced a Una tarde de domingo rara, os tuviera que seguir aguantando al mando de su futuro. Más desgobierno, más improvisación y caería El Universo sobre mí. No Te necesito, porque formas parte de un ejecutivo mentiroso que sólo sabe decirme “Voy a acabar contigo” y que insiste en que como No sé qué hacer con mi vida, que se la ceda para manipularla y destruirla.
Yo No soy como tú, no tengo Mi alma perdida, no he traicionado nunca ni a personas ni principios. Hay gente que Moriría por vos, al igual que hay gente que con tal de no verte ni Un día más iniciaría una Revolución. Yo me conformo con que me digas adiós, Lo quiero oír de tu boca, cuanto antes, Esta noche, Esta madrugada. No son Doce palabras, es una sola, una despedida. Vete con el mismo al que aconsejas y proteges, que aún estás a tiempo. Yo No te fallaré, no buscaré la venganza, pues Queda el silencio como pago para fracasados como tú y nuestro nefasto presidente. Espero que no te ofenda mi escrito, Es sólo una canción, o quizás un llanto. Si puedes, Dile a la Rabia que llevo dentro que se calle, que a mí ya no me obedece. Por último, pedirte un favor; a ver si a ti que sabes tanto se te ocurre cómo enlazo Toda la noche en la calle, Días de verano y El blues de la generación perdida en este artículo. Ya no me quedan ni imaginación ni ganas.
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martes, 22 de marzo de 2011
En tierra hostil
Estoy aterrorizado, de verdad. Me voy a ir a casa de mi cuñado en el campo y entre todos vamos a construir un bunker para que cuando las cosas se pongan negras y la alianza internacional decida intervenir el la Comunidad Valenciana, lo niños estén a salvo. Tras las declaraciones de Jáuregui y las posteriores aseveraciones de Ángel Luna, la ONU no tardará en tomar cartas en el asunto y, aparte de la zona de exclusión aérea, programar una ocupación militar terrestre. La dictadura, la falta de libertad, la opresión es insostenible, urge un levantamiento popular que defienda el socialismo (sólo el socialismo, qué lo demás no importa un carajo). Al fin y al cabo, los habitantes de la comunidad vivimos en una tierra difícil y hostil en la que los derechos fundamentales están anulados por el fascismo autoritario. Mandan huevos.
Entre Jáuregui y Luna, no sé cual dice la tontería más gorda, si el ministro de presidencia como ponente o el síndico socialista al seguirle el chiste. Del primero cabe esperar desconocimiento, dado el nivel del gobierno patrio, pero de Luna sorprende la impresión bananera que tiene de la comunidad un madrileño como él que llegó a alcalde de Alicante. Yo les recomendaría que se mirasen el ombligo porque así descubrirían las causas de esa supuesta hostilidad hacia ellos. Si quieren les doy una pista; tan mal lo hicieron cuando gobernaban, tan mal lo hacen desde Madrid y tan mal ejercen la oposición que complicado es que alguien como Alarte levante siquiera un poco de brisa. Es de cobardes echarle la culpa al empedrado cuando el problema está, con total seguridad, dentro, muy dentro. Pero la culpa es de Rajoy, no tienen nada que ver la torpeza y la incapacidad propias.
Desde luego, lo de algunos políticos en este país no tiene nombre. Bueno, sí lo tiene, pero mejor ser prudente y callar.
Entre Jáuregui y Luna, no sé cual dice la tontería más gorda, si el ministro de presidencia como ponente o el síndico socialista al seguirle el chiste. Del primero cabe esperar desconocimiento, dado el nivel del gobierno patrio, pero de Luna sorprende la impresión bananera que tiene de la comunidad un madrileño como él que llegó a alcalde de Alicante. Yo les recomendaría que se mirasen el ombligo porque así descubrirían las causas de esa supuesta hostilidad hacia ellos. Si quieren les doy una pista; tan mal lo hicieron cuando gobernaban, tan mal lo hacen desde Madrid y tan mal ejercen la oposición que complicado es que alguien como Alarte levante siquiera un poco de brisa. Es de cobardes echarle la culpa al empedrado cuando el problema está, con total seguridad, dentro, muy dentro. Pero la culpa es de Rajoy, no tienen nada que ver la torpeza y la incapacidad propias.
Desde luego, lo de algunos políticos en este país no tiene nombre. Bueno, sí lo tiene, pero mejor ser prudente y callar.
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lunes, 21 de marzo de 2011
Irak y Libia
Hoy me han preguntado, como si yo supiese algo de esto, cuál era la diferencia entre la guerra de Irak y su foto de las Azores, y ésta en la que nos hemos metido ahora y su foto de París. Yo, que repito que no tengo ni idea, he contestado que Gadafi es malo, muy malo, al contrario que Sadam, todo un arcángel, un alma caritativa y bondadosa. Supongo que por ahí deben andar los tiros, porque ahora no veo a los del “No a la guerra” de cruzada anti bélica. Imagino que los de la ceja conocen muy bien en qué difieren un dictador y otro, un opresor y el otro. No creo que matar libios sea más grave que asesinar iraquíes. Quizás se trate de un tema “subvencional”, no morder la mano del que te alimenta, y por eso no abre la boca ni dios. O, simplemente, que son así, una banda agradecida que no quiere complicarle la vida aún más al presidente.
Parto de la base de que Gadafi es un criminal, un exterminador, y que Sadam era un monstruo de igual especie y condición que el libio loco, y entiendo además como justa y necesaria la intervención en Libia. Es por ello que me cuesta distinguir la guerra de Irak de la situación actual. Debe ser que soy muy burro, muy torpe para estas cosas, sólo al alcance de intelectuales, artistas y gente de la cultura.
Porque vamos a ver, si a aquélla fuimos con una fragata sanitaria y en ésta nos hincharemos a disparar, igual resulta que una guerra es tal cuando se decide participar desde la izquierda, y cuando viene de la derecha es una atrocidad fascista. No sé quién determina la idoneidad en estos casos, aunque me gustaría saberlo. Así como también que alguien preparado me aclarase los puntos que singularizan al pueblo libio, los aspectos que le hacen merecer la conquista de una libertad que les pertenece y que no tenían, por lo visto, los ciudadanos iraquíes. Y cuando digo alguien preparado, no me refiero a José Blanco, por supuesto.
Parto de la base de que Gadafi es un criminal, un exterminador, y que Sadam era un monstruo de igual especie y condición que el libio loco, y entiendo además como justa y necesaria la intervención en Libia. Es por ello que me cuesta distinguir la guerra de Irak de la situación actual. Debe ser que soy muy burro, muy torpe para estas cosas, sólo al alcance de intelectuales, artistas y gente de la cultura.
Porque vamos a ver, si a aquélla fuimos con una fragata sanitaria y en ésta nos hincharemos a disparar, igual resulta que una guerra es tal cuando se decide participar desde la izquierda, y cuando viene de la derecha es una atrocidad fascista. No sé quién determina la idoneidad en estos casos, aunque me gustaría saberlo. Así como también que alguien preparado me aclarase los puntos que singularizan al pueblo libio, los aspectos que le hacen merecer la conquista de una libertad que les pertenece y que no tenían, por lo visto, los ciudadanos iraquíes. Y cuando digo alguien preparado, no me refiero a José Blanco, por supuesto.
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