José Bono se posiciona. Elige a Rubalcaba como sucesor y le promete amor incondicional cuando le dice: "Alfredo, siempre que lo hemos necesitado nos has apoyado. En esta tierra y en quien te habla vas a tener siempre el respaldo que necesites. Es de justicia". El príncipe está dispuesto a acceder al trono, ya que su rey agoniza. Pero como el muerto aún está vivo y coleando, que no es plan de enterrarle todavía, Bono le pega un capotazo cariñoso al que es hoy en día su jefe y presidente del Gobierno. Habla de él con cariño, como si ya no estuviese, como si el adiós deseado por todos menos por Botín y los grandes empresarios, se hubiese producido. Pronuncia su epitafio y le compara con Adolfo Suárez. Osada comparación, pues equipar lo dulce con lo amargo, mezclar chocolate con ricino sólo está al alcance de gente sin paladar, o con las papilas tan destruidas que no distinguen entre caviar y estiércol.
Dice Bono que “un hombre no es culpable de lo que le ocurre a un pueblo". Mentira es cuando el hombre en cuestión ha hecho y deshecho a su caprichoso antojo, y ha liquidado el progreso de un Estado con sus indecisiones y errores. Aunque hay que otorgar certeza (y torpeza) a la afirmación pues en la exculpación se reconoce que la destrucción no es sólo cosa de uno, que para acabar con todo se ha necesitado la inestimable colaboración de otros. Un grupo salvaje encabezado por aquél al que encumbra, su amigo Alfredo, y en el que, por qué no, tiene cabida su propia persona.
Termina su adulación insinuando que, José Luis Rodríguez Zapatero tal vez logre, al igual que Suárez, ser colocado "entre los grandes hombres". No cabe duda que el líder socialista pasará a la Historia; es más, ha entrado en ella como un elefante en una cacharrería. No cabe duda que tendrá su hueco, que ocupará un lugar destacado en ella. Y no cabe duda que méritos presenta para que se escriban páginas sobre él. Lo que si que es del todo improbable es que acompañe a los grandes estadistas. Más bien, todo lo contrario. Nunca ha habido y es difícil que lo haya un personaje tan nefasto para el país. Lo pinten como lo pinten. Nunca. Ahora, eso sí. Algo tendrá cuando los grandes capitales están con él; en toda ruina existen los que salen beneficiados, los que de la desgracia ajena hacen su negocio.
Vivimos gobernados por el absurdo; socialistas, sindicatos e intelectuales de la ceja confunden el bando y comparten mesa con bancos y grandes empresas. El parado, el trabajador, el mediano y pequeño empresario, el funcionario y el jubilado, a verlas venir y a apechugar con todo. Socialismo de bote o el mundo al revés.
Un sitio donde reflejar lo que piensas. Te invito a que compartas conmigo tu libertad.
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lunes, 28 de marzo de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
Amaral y Rubalcaba, es sólo una canción
Ha estado simpático el heredero, el Dragón rojo con lo de Sin ti no soy nada. Se nota que no tiene Pájaros en la cabeza, que confía en que Volverá la suerte, en que la Resurrección socialista puede venir Deprisa si el Cabecita loca de su jefe anuncia El final de su mandato. Sabe que Zapatero es un Gato negro que No sabe dónde va, que sólo Habla para no decir Nada de nada. Ha colocado a España llamando a Las puertas del infierno actuando como un Kamikaze, ha conducido a muchos Más allá de la miseria y, comportándose como El artista del alambre que se la juega sin red, ha conseguido que Una pequeña parte del mundo, nuestro país, retroceda décadas en su desarrollo.
Bien. Convendría decirle Cara a cara al señor vicepresidente que quizás ya es Tarde para cambiar, que todos sabemos que en las andanzas de su jefe él ha participado muy activamente, que estamos Alerta y dispuestos para Salir corriendo hacia ellos si hace falta. No existen los milagros, De la noche a la mañana los lobos no se transforman en corderos. No sería racional Confiar en alguien que ha sido y es corresponsable de El mundo al revés en el que sobrevivimos como podemos. Y éste es usted, señor Rubalcaba, aunque vista Botas de terciopelo rojo, aunque esgrima una Rosa de la paz, más bien Rosita, y se ofrezca como un salvador De carne y hueso. En solo un segundo se adivinan sus intenciones, se distinguen las sombras que le acompañan.
Don Alfredo, perdóneme por la licencia, Perdóname por tutearte, pero no sé Cómo Hablar con alguien que representa la peor época de la Historia. Soy lo que soy, uno de tantos al que le Salta la razón sólo al pensar en que merced a Una tarde de domingo rara, os tuviera que seguir aguantando al mando de su futuro. Más desgobierno, más improvisación y caería El Universo sobre mí. No Te necesito, porque formas parte de un ejecutivo mentiroso que sólo sabe decirme “Voy a acabar contigo” y que insiste en que como No sé qué hacer con mi vida, que se la ceda para manipularla y destruirla.
Yo No soy como tú, no tengo Mi alma perdida, no he traicionado nunca ni a personas ni principios. Hay gente que Moriría por vos, al igual que hay gente que con tal de no verte ni Un día más iniciaría una Revolución. Yo me conformo con que me digas adiós, Lo quiero oír de tu boca, cuanto antes, Esta noche, Esta madrugada. No son Doce palabras, es una sola, una despedida. Vete con el mismo al que aconsejas y proteges, que aún estás a tiempo. Yo No te fallaré, no buscaré la venganza, pues Queda el silencio como pago para fracasados como tú y nuestro nefasto presidente. Espero que no te ofenda mi escrito, Es sólo una canción, o quizás un llanto. Si puedes, Dile a la Rabia que llevo dentro que se calle, que a mí ya no me obedece. Por último, pedirte un favor; a ver si a ti que sabes tanto se te ocurre cómo enlazo Toda la noche en la calle, Días de verano y El blues de la generación perdida en este artículo. Ya no me quedan ni imaginación ni ganas.
Bien. Convendría decirle Cara a cara al señor vicepresidente que quizás ya es Tarde para cambiar, que todos sabemos que en las andanzas de su jefe él ha participado muy activamente, que estamos Alerta y dispuestos para Salir corriendo hacia ellos si hace falta. No existen los milagros, De la noche a la mañana los lobos no se transforman en corderos. No sería racional Confiar en alguien que ha sido y es corresponsable de El mundo al revés en el que sobrevivimos como podemos. Y éste es usted, señor Rubalcaba, aunque vista Botas de terciopelo rojo, aunque esgrima una Rosa de la paz, más bien Rosita, y se ofrezca como un salvador De carne y hueso. En solo un segundo se adivinan sus intenciones, se distinguen las sombras que le acompañan.
Don Alfredo, perdóneme por la licencia, Perdóname por tutearte, pero no sé Cómo Hablar con alguien que representa la peor época de la Historia. Soy lo que soy, uno de tantos al que le Salta la razón sólo al pensar en que merced a Una tarde de domingo rara, os tuviera que seguir aguantando al mando de su futuro. Más desgobierno, más improvisación y caería El Universo sobre mí. No Te necesito, porque formas parte de un ejecutivo mentiroso que sólo sabe decirme “Voy a acabar contigo” y que insiste en que como No sé qué hacer con mi vida, que se la ceda para manipularla y destruirla.
Yo No soy como tú, no tengo Mi alma perdida, no he traicionado nunca ni a personas ni principios. Hay gente que Moriría por vos, al igual que hay gente que con tal de no verte ni Un día más iniciaría una Revolución. Yo me conformo con que me digas adiós, Lo quiero oír de tu boca, cuanto antes, Esta noche, Esta madrugada. No son Doce palabras, es una sola, una despedida. Vete con el mismo al que aconsejas y proteges, que aún estás a tiempo. Yo No te fallaré, no buscaré la venganza, pues Queda el silencio como pago para fracasados como tú y nuestro nefasto presidente. Espero que no te ofenda mi escrito, Es sólo una canción, o quizás un llanto. Si puedes, Dile a la Rabia que llevo dentro que se calle, que a mí ya no me obedece. Por último, pedirte un favor; a ver si a ti que sabes tanto se te ocurre cómo enlazo Toda la noche en la calle, Días de verano y El blues de la generación perdida en este artículo. Ya no me quedan ni imaginación ni ganas.
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sin ti no soy nada
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Sea breve. Un haiku, por favor.
Me atraen esos poemas llamados haiku. Con pocas palabras, muchas cosas claras. Yo, propenso a enrollarme, he descubierto en ellos una forma de expresarme sin gastar en demasía el teclado. Reconozco que cuesta horrores redactar uno, porque cuando te lanzas y son tantas las cosas a decir, ser breve y exacto es muy difícil. Lo más habitual es que escribas una solemne tontería.
Los que saben del asunto comentan que el truco está en elegir bien el tema y ajustar con precisión lo que pretendes comunicar en tres versos de cinco, siete y cinco sílabas. Ahí es nada. Me he puesto a pensar, y de momento se me han ocurrido, antes de aburrirme, unos cuantos. Ejerciendo de aficionado, y de los malos, aquí dejo una muestra. Por ejemplo, respecto a la ausencia de los señores diputados en las sesiones parlamentarias en las que se debaten temas tan importantes como los presupuestos, quedaría bien “Si no trabajas/¿por qué tienes que cobrar?/No te lo ganas”. Sobre el tema pensiones, “No llego vivo,/con los sesenta y siete/ no me jubilo”. Referente al jefe del ejecutivo español, al real, a Zapatero, “En el presente,/no está ni se le espera/ al presidente”. Y con Rubalcaba, gobernante in pectore, “Miedo produce/ el que con su posición/ todo conduce”. Aquí me detengo, porque éste último haiku casi me sirve de comodín, ya que se le podría aplicar a infinidad de personas y personajes, como Pepe Blanco, Leire Pajín y demás responsables de la debacle nacional. Y ya puestos, y manteniendo las distancias con los anteriores, también a los Castro, Mohamed VI, Mahmud Ahmadineyad y la restante colección de dictadores que asolan sus respectivas naciones ante la mirada, pasiva y cómplice en ocasiones, del resto de los estados.
Mirándolo bien, esto del haiku puede llegar a ser divertido, parecen mensajes con los que encabezar una manifestación. Lo que no tengo claro es si la rima debe ser asonante, consonante o mal sonante, o simplemente no rimar. Me da a mí que esto no es lo mío.
Los que saben del asunto comentan que el truco está en elegir bien el tema y ajustar con precisión lo que pretendes comunicar en tres versos de cinco, siete y cinco sílabas. Ahí es nada. Me he puesto a pensar, y de momento se me han ocurrido, antes de aburrirme, unos cuantos. Ejerciendo de aficionado, y de los malos, aquí dejo una muestra. Por ejemplo, respecto a la ausencia de los señores diputados en las sesiones parlamentarias en las que se debaten temas tan importantes como los presupuestos, quedaría bien “Si no trabajas/¿por qué tienes que cobrar?/No te lo ganas”. Sobre el tema pensiones, “No llego vivo,/con los sesenta y siete/ no me jubilo”. Referente al jefe del ejecutivo español, al real, a Zapatero, “En el presente,/no está ni se le espera/ al presidente”. Y con Rubalcaba, gobernante in pectore, “Miedo produce/ el que con su posición/ todo conduce”. Aquí me detengo, porque éste último haiku casi me sirve de comodín, ya que se le podría aplicar a infinidad de personas y personajes, como Pepe Blanco, Leire Pajín y demás responsables de la debacle nacional. Y ya puestos, y manteniendo las distancias con los anteriores, también a los Castro, Mohamed VI, Mahmud Ahmadineyad y la restante colección de dictadores que asolan sus respectivas naciones ante la mirada, pasiva y cómplice en ocasiones, del resto de los estados.
Mirándolo bien, esto del haiku puede llegar a ser divertido, parecen mensajes con los que encabezar una manifestación. Lo que no tengo claro es si la rima debe ser asonante, consonante o mal sonante, o simplemente no rimar. Me da a mí que esto no es lo mío.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Queridos Reyes Magos
Queridos Reyes Magos:
Ya sé que con cuarenta y tres años soy algo mayor ya para andar escribiendo cartas de éstas. Pero, verán sus majestades. Habiendo perdido ya casi toda la fe en lo que mueve el mundo en el que navego en patera, mientras otros van en motoras a toda leche, he optado por recobrar fantasías enterradas en el tiempo. Lo de que los niños vienen de París, no hay forma de que me entre; la poca o mucha práctica ha apagado cualquier rescoldo que pudiera encender de nuevo la ilusión. Aun así, sería más fácil confiar en ello que en el sistema, pero me cuesta, me cuesta. Lo de Papá Noel me cogió ya con añitos; en mi infancia solo estaban los tres del camello y punto. El regordete bonachón de rojo vino con la apertura política, lo trajo la democracia. Digo yo que deberían haberlo regulado también en la Constitución, porque es una puñetera ruina cuando hay niños de por medio. Lo de quedarse embarazada en una piscina, la risa que me produce es suficiente para impedir que me acerque a la memez. Y el resto de cosas que nos contaban también se tornan en quimeras imposibles (si estudias mucho llegarás lejos, todos somos iguales, qué bien juegas al fútbol, etc.)
En consecuencia, dado que como ser humano necesito creer en algo, mantener una ficción, y visto el panorama por el que se mueve la política y la economía patria, los últimos que me quedan por ahí sois vosotros. Os recuerdo generosos, derrochadores, espléndidos abasteciendo mis deseos (menos los pijamas y los calcetines, que eso se me ha quedado grabado). Aunque también me asalta la imagen de una cabalgata en la que a un Baltasar con sobrepeso le caían chorretones negros por la cara. Un exceso de melanina, me dijeron.
Entonces, he pensado que qué mejor destino para mis demandas que vuestras ilustrísimas personas. Pido poco y he sido muy bueno este año, así que imagino que no tendréis problemas en satisfacerme. Ahí voy con la lista. Primero, curro para los míos y, ya que estáis, os estiráis una miaja y se lo traéis a todo el mundo. Segundo, salud para todo bicho viviente. Con el primer y segundo deseo, el dinero y la alegría vienen solos. El tercero, amor, mucho amor con el que compartir tanta dicha. Tres cosas pido, nada más. Y espero que os enrolléis y me las consigáis. Porque de no ser así, me tocará recurrir al genio de la lámpara, y con sinceridad no creo que Rubalcaba esté por la labor.
Y si veis que la cosa es muy complicada, con una convocatoria de elecciones anticipada, casi que me apaño. Lo demás caería como el maná surgiría espontáneo en rededor de los españoles. Como podréis observar, no es mucho lo que pido: cordura y lógica para salir del lío.
Postdata: Lo que no tengo claro es la dirección a la que remitir la carta. Me han dicho que en Moncloa han habilitado un servicio especial en previsión por avalanchas de misivas suplicatorias. Por si acaso, hago copias y las envío también a Zarzuela, Ferraz, Génova, La Casa Blanca, la sede de la ONU y los dieciséis palacios del sultán Mohamed VI. En algún sitio daré con vosotros, ¿no?
Ya sé que con cuarenta y tres años soy algo mayor ya para andar escribiendo cartas de éstas. Pero, verán sus majestades. Habiendo perdido ya casi toda la fe en lo que mueve el mundo en el que navego en patera, mientras otros van en motoras a toda leche, he optado por recobrar fantasías enterradas en el tiempo. Lo de que los niños vienen de París, no hay forma de que me entre; la poca o mucha práctica ha apagado cualquier rescoldo que pudiera encender de nuevo la ilusión. Aun así, sería más fácil confiar en ello que en el sistema, pero me cuesta, me cuesta. Lo de Papá Noel me cogió ya con añitos; en mi infancia solo estaban los tres del camello y punto. El regordete bonachón de rojo vino con la apertura política, lo trajo la democracia. Digo yo que deberían haberlo regulado también en la Constitución, porque es una puñetera ruina cuando hay niños de por medio. Lo de quedarse embarazada en una piscina, la risa que me produce es suficiente para impedir que me acerque a la memez. Y el resto de cosas que nos contaban también se tornan en quimeras imposibles (si estudias mucho llegarás lejos, todos somos iguales, qué bien juegas al fútbol, etc.)
En consecuencia, dado que como ser humano necesito creer en algo, mantener una ficción, y visto el panorama por el que se mueve la política y la economía patria, los últimos que me quedan por ahí sois vosotros. Os recuerdo generosos, derrochadores, espléndidos abasteciendo mis deseos (menos los pijamas y los calcetines, que eso se me ha quedado grabado). Aunque también me asalta la imagen de una cabalgata en la que a un Baltasar con sobrepeso le caían chorretones negros por la cara. Un exceso de melanina, me dijeron.
Entonces, he pensado que qué mejor destino para mis demandas que vuestras ilustrísimas personas. Pido poco y he sido muy bueno este año, así que imagino que no tendréis problemas en satisfacerme. Ahí voy con la lista. Primero, curro para los míos y, ya que estáis, os estiráis una miaja y se lo traéis a todo el mundo. Segundo, salud para todo bicho viviente. Con el primer y segundo deseo, el dinero y la alegría vienen solos. El tercero, amor, mucho amor con el que compartir tanta dicha. Tres cosas pido, nada más. Y espero que os enrolléis y me las consigáis. Porque de no ser así, me tocará recurrir al genio de la lámpara, y con sinceridad no creo que Rubalcaba esté por la labor.
Y si veis que la cosa es muy complicada, con una convocatoria de elecciones anticipada, casi que me apaño. Lo demás caería como el maná surgiría espontáneo en rededor de los españoles. Como podréis observar, no es mucho lo que pido: cordura y lógica para salir del lío.
Postdata: Lo que no tengo claro es la dirección a la que remitir la carta. Me han dicho que en Moncloa han habilitado un servicio especial en previsión por avalanchas de misivas suplicatorias. Por si acaso, hago copias y las envío también a Zarzuela, Ferraz, Génova, La Casa Blanca, la sede de la ONU y los dieciséis palacios del sultán Mohamed VI. En algún sitio daré con vosotros, ¿no?
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jueves, 18 de noviembre de 2010
Proteger a un asesino.
Hosni Benslimane. Produce algo de temor escribir sobre el personaje en cuestión, visto lo que ha sido capaz, supuestamente (¡ejem!), de realizar en el oscuro ejercicio de su labor a las órdenes de Hasan II y de su hijo Mohamed VI. Todo apunta a que nos encontramos delante de un ejecutor, de un asesino institucionalizado, de un sanguinario y cruel criminal siempre fiel a los dictámenes de la monarquía alauí. Benslimane está imputado por la Audiencia Nacional por genocidio en los acontecimientos del Sahara de 1976 y Francia le reclama, le coloca en busca y captura en el espacio Schengen a raíz de su participación en el secuestro, torturas y asesinato de Ben Barka, cuyo cuerpo jamás ha sido encontrado; para atraparle, para que pague por sus delitos, existe una euroorden solicitando su detención y puesta a disposición de la justicia.
Que se sepa, España pertenece al espacio Schengen. Y, que se sepa, el general Benslimane se paseó impune por el territorio nacional el otro día sin que nadie le pusiera la mano encima. El ministerio de Interior permitió su entrada en el país (primera ilegalidad). Rubalcaba y aquéllos que le secundaron le ocultaron a la justicia francesa dentro de las dependencias de Interior (segunda ilegalidad). Y se le consintió salir de España, argumentando que “no está en los ordenadores” (tercera ilegalidad). Que cada uno interprete los hechos como le apetezca. Lo único cierto e irrefutable es que, dentro de la línea oficial de nuestro gobierno de apoyo incondicional a Marruecos, un supuesto genocida, un torturador, ha lucido su miserable existencia con la complicidad de los que, según manda la ley, tendrían que haberle detenido para que rindiese cuentas. Una traición más del gobierno Zapatero, de su delfín Rubalcaba y de todos los que callan ante la represión marroquí. Imperdonable.
Que se sepa, España pertenece al espacio Schengen. Y, que se sepa, el general Benslimane se paseó impune por el territorio nacional el otro día sin que nadie le pusiera la mano encima. El ministerio de Interior permitió su entrada en el país (primera ilegalidad). Rubalcaba y aquéllos que le secundaron le ocultaron a la justicia francesa dentro de las dependencias de Interior (segunda ilegalidad). Y se le consintió salir de España, argumentando que “no está en los ordenadores” (tercera ilegalidad). Que cada uno interprete los hechos como le apetezca. Lo único cierto e irrefutable es que, dentro de la línea oficial de nuestro gobierno de apoyo incondicional a Marruecos, un supuesto genocida, un torturador, ha lucido su miserable existencia con la complicidad de los que, según manda la ley, tendrían que haberle detenido para que rindiese cuentas. Una traición más del gobierno Zapatero, de su delfín Rubalcaba y de todos los que callan ante la represión marroquí. Imperdonable.
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miércoles, 17 de noviembre de 2010
Traición del Gobierno.
“No tenemos responsabilidad sobre el Sahara”. Trinidad Jiménez lo dice y lo argumenta con datos, fechas y documentos variados. Expone el Acuerdo de Madrid y ejerce de Pilatos, se lava las manos. Incluso cita párrafos de resoluciones de la ONU de forma textual para fortalecer se exposición. Claro que, lista como se cree que es, se salta en un “despiste” aquéllos que no le interesan, en concreto los que dejan muy claro que España es potencia administradora del Sahara de iure, aunque no lo sea de facto. Todo un ejemplo de cómo manipular la verdad sin parecer tonta, dejando a los demás como tales y esquivando con mucho arte las preguntas de los periodistas, todo bajo un guión establecido que evita cualquier condena sobre la actuación pasada y presente de Marruecos.
“No se puede condenar sin pruebas, pues traería consecuencias” Eso parece claro. Pero no hacerlo por desidia, por intereses bastardos, también puede ser un gravísimo error y una cruel irresponsabilidad. Además, la situación es muy clara: las únicas pruebas aceptadas son las oficiales que vende el gobierno marroquí, ya que nadie puede aportar otras a causa del cerrojo que Rabat ha impuesto en la zona. Sólo existe una versión, interesada y patética, que vende a las fuerzas de seguridad como libertadores, almas cándidas y pacíficas que con las manos desnudas fueron a salvar a los saharauis del dominio de Al Qaeda. De los testimonios sobre violencia y torturas (hoy en El Mundo viene una entrevista a un español torturado que no tiene desperdicio), de los desaparecidos –mejor decir secuestrados-, de las pocas informaciones que consiguen atravesar el muro, no hay que fiarse. Todo es falso, todo elaborado por los racistas periodistas que sólo buscan generar un conflicto. Y de lo que a buen seguro conoce, proveniente de los servicios secretos, como si no existiera.
Mientras, Rubalcaba consuma la traición. Se traga entera la mentira de Marruecos, le da validez y así lo evidencia en una desagradable rueda de prensa en la que expone su cobardía, la cobardía del ejecutivo español. El Gobierno ha elegido el bando en el que va a militar, abandonando al pueblo saharaui a su desdichada suerte, les ha traicionado, les ha vendido a sus ejecutores.
Esto es lo que creo y así lo escribo. Me siento avergonzado, muy avergonzado. Estoy representado por políticos sin principios, sin ideas, sin humanidad, desleales, felones, indignos y renegados seres humanos que van a consentir un genocidio…
“No se puede condenar sin pruebas, pues traería consecuencias” Eso parece claro. Pero no hacerlo por desidia, por intereses bastardos, también puede ser un gravísimo error y una cruel irresponsabilidad. Además, la situación es muy clara: las únicas pruebas aceptadas son las oficiales que vende el gobierno marroquí, ya que nadie puede aportar otras a causa del cerrojo que Rabat ha impuesto en la zona. Sólo existe una versión, interesada y patética, que vende a las fuerzas de seguridad como libertadores, almas cándidas y pacíficas que con las manos desnudas fueron a salvar a los saharauis del dominio de Al Qaeda. De los testimonios sobre violencia y torturas (hoy en El Mundo viene una entrevista a un español torturado que no tiene desperdicio), de los desaparecidos –mejor decir secuestrados-, de las pocas informaciones que consiguen atravesar el muro, no hay que fiarse. Todo es falso, todo elaborado por los racistas periodistas que sólo buscan generar un conflicto. Y de lo que a buen seguro conoce, proveniente de los servicios secretos, como si no existiera.
Mientras, Rubalcaba consuma la traición. Se traga entera la mentira de Marruecos, le da validez y así lo evidencia en una desagradable rueda de prensa en la que expone su cobardía, la cobardía del ejecutivo español. El Gobierno ha elegido el bando en el que va a militar, abandonando al pueblo saharaui a su desdichada suerte, les ha traicionado, les ha vendido a sus ejecutores.
Esto es lo que creo y así lo escribo. Me siento avergonzado, muy avergonzado. Estoy representado por políticos sin principios, sin ideas, sin humanidad, desleales, felones, indignos y renegados seres humanos que van a consentir un genocidio…
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O se cambia o se desaparece.
Que España necesita un cambio urgente no se le escapa a nadie, excepto a los que imperiosamente deben ser sustituidos. Ya no se trata de buscar culpables sino de encontrar soluciones y los que gobiernan han agotado su crédito hace tiempo. Nadie confía en la capacidad económica española, nadie se la juega por nuestra recuperación. En Europa, en el mundo, nuestra diplomacia hace el ridículo constantemente, se muestra débil, temerosa, cobarde y asustada, sin empaque. Ha perdido el norte, eligiendo para defender el país unos argumentos que nos sitúan de rodillas, en actitud penitente allá donde vamos. Y dependemos, para la recuperación interior, que crean en nosotros porque en caso contrario nos hundimos irremediablemente. Somos un país vulnerable, o al menos esa es nuestra imagen en el exterior.
Rubalcaba no estuvo patético, no. Su actitud fue vergonzosa por no proteger el derecho de los periodistas españoles a informar, por no manifestar la condena clara del gobierno español hacia la violenta represión en el Sahara y por no exigir claridad en la exposición de los hechos, aceptando sólo la versión oficial, única posible por el apagón informativo. Se bajó los pantalones ante Cherkaui, aceptó sin condicionantes su exposición y consumó una traición ideológica que remueve los cimientos del sentir socialista. Cualquiera puede venir, invadir nuestra integridad y marcharse premiado con la razón. En el Sahara se están conculcando los Derechos Humanos por parte de Marruecos, que se pasa a la ONU por el forro y que se ríe de España cuándo y cómo quiere, humillándonos en cada ocasión. Y Rubalcaba lo consiente, lo permite, se amedrenta y enseña su lado cobarde, cobarde y cobarde. Premio para él.
Entretanto, jugándonos la supervivencia en Europa, Elena Salgado se queda en España a votar algo que tiene ganado en lugar de ir a batirse el cobre, a demostrar que las cosas se están haciendo como se deben. Debieron alucinar al constatar la ausencia de la responsable económica del Gobierno. ¿La interpretación? Miedo al tirón de orejas, seguro, porque no creo que fuera porque vamos sobrados, ojalá.
Son las dos últimas muestras que califican a los que nos gobiernan. No nos merecemos estos políticos de medio pelo, pusilánimes y medrosos, caguetas sin la preparación, la disposición y el valor que requiere el representar a España. Sin olvidarse, cómo no, del jefe de todos, del que mete la mano por el culo y maneja sus muñecos, de José Luis Rodríguez Zapatero, que se esconde gallina tras sus quince portavoces y continúa en su firme propósito de destruir el país.
Rubalcaba no estuvo patético, no. Su actitud fue vergonzosa por no proteger el derecho de los periodistas españoles a informar, por no manifestar la condena clara del gobierno español hacia la violenta represión en el Sahara y por no exigir claridad en la exposición de los hechos, aceptando sólo la versión oficial, única posible por el apagón informativo. Se bajó los pantalones ante Cherkaui, aceptó sin condicionantes su exposición y consumó una traición ideológica que remueve los cimientos del sentir socialista. Cualquiera puede venir, invadir nuestra integridad y marcharse premiado con la razón. En el Sahara se están conculcando los Derechos Humanos por parte de Marruecos, que se pasa a la ONU por el forro y que se ríe de España cuándo y cómo quiere, humillándonos en cada ocasión. Y Rubalcaba lo consiente, lo permite, se amedrenta y enseña su lado cobarde, cobarde y cobarde. Premio para él.
Entretanto, jugándonos la supervivencia en Europa, Elena Salgado se queda en España a votar algo que tiene ganado en lugar de ir a batirse el cobre, a demostrar que las cosas se están haciendo como se deben. Debieron alucinar al constatar la ausencia de la responsable económica del Gobierno. ¿La interpretación? Miedo al tirón de orejas, seguro, porque no creo que fuera porque vamos sobrados, ojalá.
Son las dos últimas muestras que califican a los que nos gobiernan. No nos merecemos estos políticos de medio pelo, pusilánimes y medrosos, caguetas sin la preparación, la disposición y el valor que requiere el representar a España. Sin olvidarse, cómo no, del jefe de todos, del que mete la mano por el culo y maneja sus muñecos, de José Luis Rodríguez Zapatero, que se esconde gallina tras sus quince portavoces y continúa en su firme propósito de destruir el país.
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martes, 26 de octubre de 2010
El insólito juego del PSOE
Yo no entiendo mucho de estrategias políticas. Como todos sólo soy capaz de ver las torpezas, quizás porque éstas destacan sobre los aciertos. Verán. Mi abuelo me decía que el que da no tiene para después, que hay que ser generoso siempre, pero empezando por guardar lo que tanto cuesta conseguir. El hombre, sabio por la edad y por la vida, también me aleccionaba cuando insistía en que sólo los tontos muy tontos se hacen daño a sí mismos, lastiman sus ideas y derrumban sus logros.
Hete aquí que uno intenta comprender el juego político del PSOE. Por un lado, el silencioso distanciamiento de Zapatero (ya veremos hasta dónde le aguanta la soberbia), que cede los galones a un Rubalcaba todopoderoso y omnipresente, al que nada escapa de su control y que parece destinado a suceder al Presidente, el principal problema que tiene la formación socialista en sus deseos electorales (de gobernar, mejor ni hablar, total, ¿para qué?). Hasta aquí, lógico: eliminado el escollo, relegado el del talante, muchas simpatías volverán al redil. A partir de este punto, el asunto se torna turbio, incomprensible.
Se ha optado por entregar Cataluña a los nacionalistas. Los mensajes de Montilla y compañía, tirándose piedras a su propio tejado, son como mínimo sorprendentes y están llenos de contradicciones y reproches hacia su propia gestión. Allá ellos, pero se van a meter una leche de campeonato de la que muy difícil será que consigan recuperarse.
Se le regala Euskadi al PNV. Aquí la traición es bíblica. Patxi López debe estar alucinando. Sus propios compañeros (lo de compañeros es un decir) le han apuñalado, menospreciándole y ninguneándole. Desde Madrid se pacta con los nacionalistas vascos dándoles un poder que las urnas no les otorgaron. Todo el trabajo duro realizado por el PSE se va al traste: en las próximas elecciones los votos se irán para el que más ha conseguido del Gobierno Central, así que ya se puede ir despidiendo del cargo. Es chocante ver cómo el lehendakari recibe más apoyo de los populares del terreno que de los socialistas nacionales. Esperemos, por el bien de toda la sociedad española, que en la negociación o no negociación con los asesinos de ETA que está llevando o no a cabo el gobierno se tengan en consideración los acuerdos entre PSE y PP. Esto último, además de todo un detalle, sería lo único que suavizaría la felonía realizada desde Ferraz.
En conclusión: regalan dos territorios, uno por ineptitud y otro por conveniencia, golpeándose a sí mismos. Mientras, sacan los mastines sin bozal para ejercer de oposición de la oposición, en lugar de trabajar en lo suyo, que no es otra cosa que crear empleo. Se enrocan en actitudes insoportables (la postura procastrista del gobierno es amoral y absurda) y dedican su energía al marketing, a lavar una imagen sucia y emponzoñada que tiene imposible solución de mejora. Pierden lo poco que les queda y se aferran a la disolución de la banda terrorista como único argumento. Ojalá sea así, ojalá los asesinos se rindan pero sin condiciones, sin cesiones. Les felicitaremos. Nos felicitaremos todos. Pero de lo demás, ¿qué?
Lo dicho. No sé a qué juega el Gobierno. Me gustaría decir que tampoco me importa, pero no es así, ya que por desgracia ellos son los que mandan. Y lo hacen muy mal, por cierto.
Hete aquí que uno intenta comprender el juego político del PSOE. Por un lado, el silencioso distanciamiento de Zapatero (ya veremos hasta dónde le aguanta la soberbia), que cede los galones a un Rubalcaba todopoderoso y omnipresente, al que nada escapa de su control y que parece destinado a suceder al Presidente, el principal problema que tiene la formación socialista en sus deseos electorales (de gobernar, mejor ni hablar, total, ¿para qué?). Hasta aquí, lógico: eliminado el escollo, relegado el del talante, muchas simpatías volverán al redil. A partir de este punto, el asunto se torna turbio, incomprensible.
Se ha optado por entregar Cataluña a los nacionalistas. Los mensajes de Montilla y compañía, tirándose piedras a su propio tejado, son como mínimo sorprendentes y están llenos de contradicciones y reproches hacia su propia gestión. Allá ellos, pero se van a meter una leche de campeonato de la que muy difícil será que consigan recuperarse.
Se le regala Euskadi al PNV. Aquí la traición es bíblica. Patxi López debe estar alucinando. Sus propios compañeros (lo de compañeros es un decir) le han apuñalado, menospreciándole y ninguneándole. Desde Madrid se pacta con los nacionalistas vascos dándoles un poder que las urnas no les otorgaron. Todo el trabajo duro realizado por el PSE se va al traste: en las próximas elecciones los votos se irán para el que más ha conseguido del Gobierno Central, así que ya se puede ir despidiendo del cargo. Es chocante ver cómo el lehendakari recibe más apoyo de los populares del terreno que de los socialistas nacionales. Esperemos, por el bien de toda la sociedad española, que en la negociación o no negociación con los asesinos de ETA que está llevando o no a cabo el gobierno se tengan en consideración los acuerdos entre PSE y PP. Esto último, además de todo un detalle, sería lo único que suavizaría la felonía realizada desde Ferraz.
En conclusión: regalan dos territorios, uno por ineptitud y otro por conveniencia, golpeándose a sí mismos. Mientras, sacan los mastines sin bozal para ejercer de oposición de la oposición, en lugar de trabajar en lo suyo, que no es otra cosa que crear empleo. Se enrocan en actitudes insoportables (la postura procastrista del gobierno es amoral y absurda) y dedican su energía al marketing, a lavar una imagen sucia y emponzoñada que tiene imposible solución de mejora. Pierden lo poco que les queda y se aferran a la disolución de la banda terrorista como único argumento. Ojalá sea así, ojalá los asesinos se rindan pero sin condiciones, sin cesiones. Les felicitaremos. Nos felicitaremos todos. Pero de lo demás, ¿qué?
Lo dicho. No sé a qué juega el Gobierno. Me gustaría decir que tampoco me importa, pero no es así, ya que por desgracia ellos son los que mandan. Y lo hacen muy mal, por cierto.
jueves, 21 de octubre de 2010
Moratinos y Rubalcaba
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De todas las expresiones, de todos los gestos que se produjeron en los ministros entrantes y salientes, yo me quedo con una imagen, con una instantánea en la que aparece en un primer plano un Moratinos emocionado, lagrimeando por su inesperada defenestración mientras que, detrás de él, Rubalcaba, el Carrero Blanco del zapaterismo, le observa con esa cara de malo maloso que Dios le ha dado, dibujando en ella un ”lo siento, que pena me das, pero que te den”.
El ex de exteriores todavía no se cree que le hayan dado una patada traidora: el peor ministro de la historia para nuestras relaciones internacionales, con una labor equiparable a la del desastroso Godoy, no concibe que el Presidente haya optado por prescindir de sus servicios. Él, procastrista, antisemita, antiamericano, antisaharaui y, por lo visto últimamente, también antiespañol acaba de perder la cartera de su vida, la que le permitía anteponer Gibraltar a la Guardia Civil, Marruecos a Melilla e, incluso, el Burdeos al Rioja quedándose más ancho que largo. No se lo esperaba, seguramente le habían prometido que seguiría en el cargo. Por eso, su sorpresa, su asombro y su llanto. Yo le deseo un buen viaje, suerte en lo que haga y que tenga la deferencia de no volver.
El otro protagonista de la foto, el triministro, se convierte, si ya no lo era, en el hombre fuerte del régimen, con acceso a todo y omnipresente en todas las escenas políticas. Si existiesen colecciones de cromos, como en el fútbol, sobre habituales del escaño, Alfredo Pérez Rubalcaba estaría en todas ocupando un lugar destacado. Fue delfín de Felipe González en la última etapa de éste, y ahora es el delfín de Zapatero y actor principal del fin del zapaterismo (no me he podido resistir al juego de palabras). Hay quien le ve como un político profesional, disciplinado y serio, capaz de congregar las simpatías de las distintas corrientes socialistas y otorgar de este modo alguna posibilidad de cara al 2012. En definitiva, el sucesor del hombre del talante sin talento. Otros consideran que es más de lo mismo, que lleva sobre su traje demasiadas manchas acopiadas a lo largo de su carrera. A mí, particularmente, lo único que me preocupa es el colosal poder que ha recaído sobre él y cómo va a manejarlo. Verán, es que yo soy, por principios y escaldadas varias, desconfiado, y no me apetece lo más mínimo tener que ir siempre con el carné de identidad en la boca
De todas las expresiones, de todos los gestos que se produjeron en los ministros entrantes y salientes, yo me quedo con una imagen, con una instantánea en la que aparece en un primer plano un Moratinos emocionado, lagrimeando por su inesperada defenestración mientras que, detrás de él, Rubalcaba, el Carrero Blanco del zapaterismo, le observa con esa cara de malo maloso que Dios le ha dado, dibujando en ella un ”lo siento, que pena me das, pero que te den”.
El ex de exteriores todavía no se cree que le hayan dado una patada traidora: el peor ministro de la historia para nuestras relaciones internacionales, con una labor equiparable a la del desastroso Godoy, no concibe que el Presidente haya optado por prescindir de sus servicios. Él, procastrista, antisemita, antiamericano, antisaharaui y, por lo visto últimamente, también antiespañol acaba de perder la cartera de su vida, la que le permitía anteponer Gibraltar a la Guardia Civil, Marruecos a Melilla e, incluso, el Burdeos al Rioja quedándose más ancho que largo. No se lo esperaba, seguramente le habían prometido que seguiría en el cargo. Por eso, su sorpresa, su asombro y su llanto. Yo le deseo un buen viaje, suerte en lo que haga y que tenga la deferencia de no volver.
El otro protagonista de la foto, el triministro, se convierte, si ya no lo era, en el hombre fuerte del régimen, con acceso a todo y omnipresente en todas las escenas políticas. Si existiesen colecciones de cromos, como en el fútbol, sobre habituales del escaño, Alfredo Pérez Rubalcaba estaría en todas ocupando un lugar destacado. Fue delfín de Felipe González en la última etapa de éste, y ahora es el delfín de Zapatero y actor principal del fin del zapaterismo (no me he podido resistir al juego de palabras). Hay quien le ve como un político profesional, disciplinado y serio, capaz de congregar las simpatías de las distintas corrientes socialistas y otorgar de este modo alguna posibilidad de cara al 2012. En definitiva, el sucesor del hombre del talante sin talento. Otros consideran que es más de lo mismo, que lleva sobre su traje demasiadas manchas acopiadas a lo largo de su carrera. A mí, particularmente, lo único que me preocupa es el colosal poder que ha recaído sobre él y cómo va a manejarlo. Verán, es que yo soy, por principios y escaldadas varias, desconfiado, y no me apetece lo más mínimo tener que ir siempre con el carné de identidad en la boca
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sábado, 21 de agosto de 2010
La defensa de Melilla
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Ni tanto ni tan calvo. Ni empezar una cruzada contra el infiel agareno que osa, alfanje en mano, atentar contra la España una, grande y libre, ni esperar a que pase el tiempo, las cosas se suavicen y el “lo haces tú, no, mejor que vayas tú, que te van a hacer más caso, bueno iré mañana sin falta”. Ni lo uno ni lo otro. Melilla se merece seriedad y rapidez, cosas que desde Gobierno y Oposición no se muestran
Esteban González Pons llama a las armas mientras Moratinos está desaparecido en combate: parece Armada, que ni estaba ni se le esperaba. Todo en manos de Rubalcaba que tiene como misión amargarle el cumpleaños al pobre de Mohamed VI. Este demócrata monarca a lo mejor esperaba como regalo la entrega de la ciudad en una bandeja, como si se tratara de la cabeza de Juan el Bautista. Igual le da una pataleta y rompe los vidrios de alguno de sus palacios cuando vea que no, que Melilla no se rinde (ha sonado a Alcázar de Toledo). Porque, supongo, que Melilla y Ceuta son innegociables sobre cualquier mesa, y eso es lo que el Ministro del Interior va a comunicar con firmeza, ¿no? Otra posición nos llevaría por el camino de una traición con mayúsculas.
El problema no está en la veintena de mafiosos chantajistas que bloquen la ciudad. Lo preocupante es la actitud permisiva de las fuerzas de seguridad de Marruecos hacia estos sujetos: esta forma de no actuar invita a pensar que el que mueve los hilos no es otro que el señor feudal del Reino alauí. Y es a él a quien nuestro gobierno, lento y cansino, debe dirigir sus planteamientos diplomáticos y usar la palabra hasta que se llegue al entendimiento o se agote. Y si esto último ocurriese, si Mohamed VI continuase con su extorsión, sería momento de otras cosas. Hasta entonces, confiemos, aunque nos cueste, en una pronta solución.
Ni tanto ni tan calvo. Ni empezar una cruzada contra el infiel agareno que osa, alfanje en mano, atentar contra la España una, grande y libre, ni esperar a que pase el tiempo, las cosas se suavicen y el “lo haces tú, no, mejor que vayas tú, que te van a hacer más caso, bueno iré mañana sin falta”. Ni lo uno ni lo otro. Melilla se merece seriedad y rapidez, cosas que desde Gobierno y Oposición no se muestran
Esteban González Pons llama a las armas mientras Moratinos está desaparecido en combate: parece Armada, que ni estaba ni se le esperaba. Todo en manos de Rubalcaba que tiene como misión amargarle el cumpleaños al pobre de Mohamed VI. Este demócrata monarca a lo mejor esperaba como regalo la entrega de la ciudad en una bandeja, como si se tratara de la cabeza de Juan el Bautista. Igual le da una pataleta y rompe los vidrios de alguno de sus palacios cuando vea que no, que Melilla no se rinde (ha sonado a Alcázar de Toledo). Porque, supongo, que Melilla y Ceuta son innegociables sobre cualquier mesa, y eso es lo que el Ministro del Interior va a comunicar con firmeza, ¿no? Otra posición nos llevaría por el camino de una traición con mayúsculas.
El problema no está en la veintena de mafiosos chantajistas que bloquen la ciudad. Lo preocupante es la actitud permisiva de las fuerzas de seguridad de Marruecos hacia estos sujetos: esta forma de no actuar invita a pensar que el que mueve los hilos no es otro que el señor feudal del Reino alauí. Y es a él a quien nuestro gobierno, lento y cansino, debe dirigir sus planteamientos diplomáticos y usar la palabra hasta que se llegue al entendimiento o se agote. Y si esto último ocurriese, si Mohamed VI continuase con su extorsión, sería momento de otras cosas. Hasta entonces, confiemos, aunque nos cueste, en una pronta solución.
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