sábado, 18 de septiembre de 2010

Asunción y el acomodo socialista

Frase lapidaria la de Antoni Asunción, a la sazón ex ministro socialista que ahora quiere aguarle la fiesta a Jorge Alarte en la Comunidad Valenciana. “Hay acomodo. No se busca tanto ganar como mantener el empleo”. Es un resumen perfecto de las actitudes y comportamientos de la gran mayoría de los dirigentes del PSOE, aplicable no sólo a los valencianos, sino también al resto de aquellos miembros del partido que mal dirigen las comunidades autónomas y administraciones públicas que gobiernan, que peor ejercen la oposición en aquellas en las que no son mayoría, y que catastróficamente rigen los destinos del Estado. Ha acertado de pleno al definir la característica común de todos los miembros de la casta política nacional, en la que hay que incluir, como no, a los de los restantes partidos. Viene a confirmar lo que todos los españoles sabemos y pensamos de aquéllos que tan funestamente nos representan: la búsqueda incansable del beneficio personal, el acumular puestos y sus consiguientes prestaciones, el favorecer intereses particulares y/o familiares, el derrochar favores reintegrables en forma de contratos a allegados o empresas, el garantizarse retiros dorados donde trabajar aún menos, el llevárselo directamente y sin intermediarios mediante comisiones y sobornos y el perpetuarse en el cargo hasta el final de los tiempos son los objetivos más importantes de los componentes de esta lacra desde que aspiran a llegar al poder.

Lo dicho por Antoni Asunción da para mucho. Ya que se lleva lo de la memoria histórica, cambiar el heroico “no pasarán” de la izquierda española en la Guerra Civil por el “no me moverán del cargo” de los actuales socialistas invita a que los que sienten y piensan en rojo dinamiten la dirección actual antes de que esta destruya con su traición todos sus principios. Ahora bien, cabe considerar que el antaño ministro está en el mismo paquete que aquéllos a los que ha dedicado su frase. O puede que no. Haciéndolo fácil uno no puede evitar canturrear “el vino que tiene Asunción, ni es blanco ni es tinto ni tiene color”. Igual es más vinagre del malo con el que seguir inundando y amargándonos la vida. O igual hay que bebérselo en un cáliz sagrado y bendecir su aroma. Ya se verá.

La estrategia de Trinidad Jiménez

Ver como página Web

Las estrategias políticas son, en ocasiones, de lo más sorprendentes. Ya inmersa en la lucha por la candidatura socialista a la Comunidad de Madrid, Trinidad Jiménez se presenta basando la fuerza de su proyecto en sus diez años junto a Zapatero, y vinculando su capacidad a la misma demostrada por el Presidente del Gobierno. Buen aval se ha buscado. Si piensa hacer las cosas igual que el jefe, en el supuesto supuestísimo que gane, primero a Tomás Gómez y después a Esperanza, que la divina providencia cuide de los madrileños, pues irían más que servidos. No sé quién le asesora, pero es recomendable, si de veras desea hacer carrera, que no se pegue mucho a Don José Luis. ¿Qué por qué lo digo? Aparte del leñazo que se le viene encima, la traición y la ineptitud no son cualidades que precisamente busque un votante en aquél que le vaya a representar. Y de eso, el líder socialista anda muy sobrado. Tiene sobre su conciencia, si sabe lo qué es eso, la responsabilidad sobre la ruina social y económica de casi todo el país. Sólo se libran de la miseria los miembros de la casta política, del partido que sea que lo mismo da, y sus colegas y asociados.
Claro que igual piensa que estaría muy feo que ella no elevara a los altares a Zapatero, ya que ha colaborado estrechamente con él en crear el desaguisado. Son muchos años codo con codo destruyendo España. Y eso une. Por eso quizás haya optado por declararse pública y notoriamente tonta y no renegar del maligno, en vez de que le acusen de alta felonía hacia el mejor dirigente político desde Abraham. Me da la sensación de que se lo está poniendo a huevo a su rival (confiando siempre en la inteligencia de los militantes socialistas madrileños).

Politica exterior

Ver como página Web

España ha iniciado una ofensiva internacional para fortalecer su posición en el mundo, vender lo que pueda y sacar inversiones con las que intentar revitalizar su débil posición económica. El Presidente del Gobierno ha girado visita a China y Japón. Siempre pidiendo confianza y dibujando una España fuerte y capaz, en crecimiento y con solvencia. Está bien. Hay que obtener dinero de donde sea, y parece que en las dos grandes potencias orientales puede hallarse la inyección económica que el país necesita. Ahora falta que por aquellas tierras se crean lo que dice Zapatero y se fíen de su aptitud y capacidad para cumplir lo comprometido y lo ofertado. Tontos no son, pero igual pican.
Lo que no puedo comprender es qué pintan Leire Pajín, Elena Valenciano y unos cuantos más en Cuba. Igual es que hay orden de proteger y justificar los regímenes dictatoriales, y por eso se cierran filas en torno a Fidel y Raúl (o se defiende antes a Marruecos y su “democracia” que a ciudadanos españoles). Quizás se trata de un desarrollo bastardo del concepto de solidaridad con países oprimidos ( los apoyos deberían otorgarse a los dominados y no al opresor). O, simplemente, es una orejada más de nuestra política exterior.
El tema es el de siempre. Para no saltarse la norma, la lógica y el absurdo se funden de nuevo en los comportamientos y acciones del gobierno español. Mientras que por un lado se actúa con corrección, por otros, léase Marruecos y Cuba, seguimos haciendo el ridículo. De donde no hay, poco se puede sacar.

¿Enseñanza gratuita?

Y un cuerno de buey. Entre libros, material escolar, ropajes varios y calzado se te va de viaje la hipoteca del mes. Cierto que el desembolso vale para todo el año, en la mayoría de las ocasiones. Pero los libros de los pequeños cuestan como si de manuscritos incunables salvados del incendio de Alejandría se tratasen. Las editoriales cambian tres párrafos de cada asignatura, y así el libro no se puede heredar. Se deberá que la lengua, la literatura o el conocimiento del medio son temas tan vivos que hay que renovar su contenido todos los años. Por no hablar de las ciencias: cuadernos de matemáticas para niños de cuatro años a treinta euros. Digo yo que bien debieran convertir a nuestros tiernos infantes en ingenieros de telecomunicaciones antes de llegar a los siete. Un despiporre económico del que viven y sobreviven las empresas que se dedican a esto de elaborar las materias, y que abusan de la obligatoriedad de la escolarización: si no tienes el libro, no puedes estudiar la asignatura. Así que, a pasar por el aro o a pedir auxilio a centros y APA.
Es el cachondeo legal de todos los meses de septiembre. Enseñanza gratuita y obligatoria. Más de lo segundo que de lo primero. Agujero en los bolsillos para insistir en la ruina que llevamos encima. Pero son lentejas que no te puedes dejar. Como todos los años, ya saldremos de ésta. Espero.

Zapatero, Miguelín y la expo

Ver como página Web

Genial. José Luis Rodríguez Zapatero ha estado sembrado al comparar España con un bebé robotizado de más de seis metros de altura, ojos azules y rubito como un querubín. Miguelín se llama el interfecto, obra de Isabel Coixet: se trata de un coloso en pañales que representa a nuestro país en la expo de Shanghái.
Claro está que la equiparación entre el estado español y el muñeco en cuestión no va por derroteros físicos: es un cotejo entre el tamaño del androide y el futuro económico de España. Intentando quedar como Quevedo el Presidente, sin pretenderlo, ha definido a la perfección el panorama que nos espera: seremos niños pequeños, indefensos aunque mastodónticos. Necesitaremos comer mucho para poder sobrevivir, pero no sabremos ni podremos hacerlo solos. Totalmente dependientes, sin capacidad para decidir ni conocimiento, llorones y cagones, a los que nos tendrán que llevar con trapos por no controlar las deposiciones y enseñar a andar sin tropezar. No se nos dejará solos, pues a buen seguro nos lastimaríamos o romperíamos lo que encontrásemos en nuestro rededor. Siempre de la mano de un mayor y obligados a obedecer. Vamos, lo que se entiende por partir de cero.
Por una vez Zapatero ha comunicado arte con sus palabras, ha embellecido un discurso que desde el “no os fallaré” había perdido encanto y chispa (¿qué marca de pastillas consumirá este hombre?). Todo un lujo. Lo que ocurre es que él lo ha dicho con otro sentido, y aquí se puede interpretar de muchas maneras. Ésta es la mía, yo lo veo así, como más próxima a la realidad que la intención con la que el presidente del gobierno se manifestó.

No somos nadie

No valemos ni un real: sólo servimos para dóciles y aborregados consumidores de política basura, con los derechos en manos de manipuladores. Obedecer a lo que te digan. Ver, oír y callar. Ver lo justo, oír lo que ellos quieran y callar siempre. Nada de ideas, pues defenderlas suele crear problemas y te van a dejar más solo que la una: si te metes en un lío en el nombre de la libertad y la justicia, apáñatelas como puedas, que con ellos, aunque ésa sea su obligación, no puedes contar.
Debo ser imbécil pues no veo la diferencia conceptual entre ser un cooperante, que lucha por sus ideales de libertad, igualdad y solidaridad, o ser un activista pro saharaui que pelea por lo mismo. Gente que se sacrifica por mejorar el mundo y acabar con la explotación y la miseria. Españoles que exportan sus principios democráticos y que trabajan contra la opresión económica, política y social. Es el mismo concepto, una batalla común con distintas armas.
Entonces, si desde el Gobierno se combate contra secuestros y se paga si es necesario, ¿por qué no se actúa con idéntica decisión cuando de abusos y agresiones se trata? ¿Es, quizás, por temor al rey feudal Mohamed VI? ¿Tanto valen su pesca y sus fosfatos como para permitir que nos escupa con desprecio a capricho? ¿Es, como parece, que el Sahara y su pueblo le importan tres cuartas al gobierno español? ¿O, simplemente, Moratinos y su jefe son tan torpes, ineptos y cobardes como aparentan?
No me siento representado por los dos, pero la conciencia democrática me obliga. Me avergüenza que la imagen exterior de mi país (tan mío como de cualquiera) la encarnen los actuales ministro de exteriores y presidente. Me duele que se rían de ellos allá por donde van, pues, para mi desgracia, también lo hacen de mí. ¿Hasta cuándo?

Españoles por el mundo: Marruecos

Indefensión. Esa es la situación en la que cualquier ciudadano español se encuentra en Marruecos. Llegar a esta conclusión no se hace gratuitamente: la diplomacia española en lo concerniente al país “amigo” no está a la altura obligada. Somos los enemigos de Mohamed Vi y de sus fieles perros de presa con uniforme policial. El rey alauí conoce la debilidad de nuestro gobierno: nos tanteó en Melilla y vio que nuestra reacción se ajustaba a la de un ejecutivo cobarde y sin fuerza. Consiguió que sus camorristas triunfasen sobre los derechos de una ciudad española mientras que nuestro ministro agotaba sus vacaciones en Francia.
Tiene al gobierno socialista donde quiere: el dictador no desea intromisiones en su labor de exterminio del Sahara, y se va a aprovechar de la blanda y pasiva actitud de España para lograr su objetivo de controlar el territorio antaño colonia española y hogaño bajo la represión y el dominio autoritario de Marruecos. Pesca y fosfatos pesan mucho a nivel internacional, por lo visto.
No sé por qué el gobierno Zapatero teme tanto a Mohamed VI. No sé cómo el poder del Duce del Magreb ha conseguido poner el pie encima de España. No sé hasta cuándo se va a consentir la continua burla y menosprecio que hace de los españoles. Y no sé qué pintan Moratinos en exteriores y Zapatero en la presidencia del Estado si son incapaces el uno y el otro de defender los derechos de España y los españoles dentro y fuera del territorio nacional. Si ya es grave de por sí la cobardía cuando ésta se manifiesta en las cúpulas del gobierno, más grave es recrearse en ella, echarle las culpas al aire y no solucionar con firmeza y decisión los problemas, negando incluso la existencia de los mismos. Nos siguen tomando por tontos.