domingo, 31 de octubre de 2010

No se le ha hecho tarde a Mohamed VI

Ya tardaba Mohamed VI en inventarse una historia con la que desviar la atención sobre el asesinato de Nayem Elgarhi, ejecutado por los esbirros armados de la dictadura marroquí. La agenda oficial y las televisiones de Marruecos lanzan la noticia de la muerte de un menor musulmán a manos de la Guardia Civil en los incidentes de Melilla.

Le han puesto nombre, Younes y la agencia nacional, controlada directamente por el Rey, ha redactado el cuento: un pelotazo de goma disparado a bocajarro por un malvado Guardia Civil, ha acabado con la vida de un joven que protestaba contra la ocupación de la ciudad. Lo curioso es que cuando lo traducen al castellano, la pelota de goma se transforma en una bala. El caso es dar carnaza a los ciudadanos de Marruecos y así tapar con fango el asesinato de un adolescente saharaui a manos de la policía del régimen feudal. Dado que no hay cadáver, ni desaparición, ni denuncia, dado que no hay muerto ni rastro del mismo, las huestes del Duce del Magreb se inventan hasta la desaparición del cuerpo, trasladado a un lugar desconocido por la Guardia Civil con el objetivo de hacerlo desaparecer.

Toda esta basura informativa y toda esta manipulación de medios, conducen a la misma conclusión: Marruecos quiere igualar Melilla con el Sahara, establecer un paralelismo entre los dos territorios, en un intento claro de amortiguar lo que se le viene encima tras el crimen de Nayem Elgarhi y las protestas saharauis, las más fuertes desde 1975. En la ciudad autónoma, desde el martes se venían produciendo disturbios radicados en la protesta de jóvenes de origen marroquí en desacuerdo con los planes de empleo. Dichos acontecimientos fueron ampliamente cubiertos por los medios de comunicación del país vecino. Un chollete bueno para disimular la vergüenza y, posiblemente, organizado por los mismos mafiosos que la liaron en verano, bajo la batuta del dictador Mohamed VI. Y qué mejor para dar consistencia a la función que inventarse un muerto y la posterior desaparición de sus restos. De película de las malas.

Pero ahí no acaba el cachondeo. Los medios de comunicación marroquíes aseguran que Melilla se encuentra prácticamente en estado de sitio y que a los periodistas de Marruecos se les hostiga y acosa, en una violación clara de la libertad de prensa. Vamos, igualito que los periodistas españoles que intentan en vano viajar al Sahara para informar del estado de los acontecimientos y que se encuentran con la prohibición de la monarquía alauí.

¿Por qué nadie de exteriores le dice al dictador que ya está bien de estupideces, que se deje de manipular la realidad y que finalice de una vez por todas con la represión que ejerce sobre el Sahara? ¿Por qué nadie del Gobierno le deja claro al señor feudal que Ceuta y Melilla son españolas, que se vaya olvidando de ellas? ¿Por qué nadie le exige respeto al Duce del Magreb y le pone en su sitio? Salvo que, a nivel internacional, Marruecos sea ya más importante que España, y su sitio esté por encima del nuestro. Visto cómo le permiten actuar, puede que sea así…

sábado, 30 de octubre de 2010

Blanco y el Mercader de Venecia

Vista la facilidad con la que el señor Blanco mete la pata cuando tiene enfrente un respetable agradecido dispuesto a aplaudir hasta los estornudos, me atrevería a rogarle que tuviese la bondad de medir sus palabras, pensar antes de hablar, que no es tan complicado. Esta semana la ha montado buena con el final de ETA, desestabilizando, que no rompiendo, la unión que los partidos democráticos sostienen con el objetivo de acabar con los asesinos. Cuando se calienta, mejor haría en contar hasta diez o veinte antes de columpiarse. En consecuencia, con la mayor educación, me guataría decirle algo.
Señor Blanco. Le ruego me permita utilizar las palabras de un monólogo de la obra de Shakespeare “El Mercader de Venecia”, las que pronuncia Shylock. Para un casi abogado como usted, fáciles son de reconocer. Yo, pobre inculto, me atrevo a modificarlas para expresarle lo que siento. Dado su amplísimo bagaje cultural, su extenso dominio sobre letras y ciencias y su espectacular formación académica (note usted la ironía de mis palabras, no se las vaya a creer), pienso que no tendrá problemas en comprender lo que pretendo decirle. Anhelo que aquellos que idolatran y respetan al autor inglés sepan perdonarme. De usted, sin embargo, no espero nada. Es más, deseo que se quede usted quieto y tranquilo y que deje ya de molestar. En mi entender, actuando así como le demando le haría un gran favor a la sociedad.
Soy un español del montón, a las puertas de una miseria que yo no he buscado ni provocado. ¿Acaso no tengo ojos? ¿Acaso no tengo manos (me las rompo de trabajar), órganos, dimensiones, sentidos, afecciones, pasiones? (los tres últimos andan pelín revolucionados) ¿No me alimento con la misma comida (usted y los suyos comen mejor que yo seguro), no me hieren las mismas armas, las mismas enfermedades, no me curan por los mismos medios (aquí sí que no, que algunos tienen seguros privados), no me calienta el mismo verano y me enfría el mismo invierno que a un político como usted? Si me pinchan, ¿no sangro? Si me hacen cosquillas, ¿no río? Si me envenenan ¿no moriría? Si me hacen mal, ¿no me vengaría?
Si yo ofendo a un político, ¿cuál sería su bondad? ¿La venganza? Y si un político me ofende (cosa bastante habitual) ¿cuál debe ser? ¿La tolerancia? Siguiendo vuestro ejemplo, la maldad y la venganza con que me instruís yo la ejecutaré.
Espero que, si lee esto, cosa harto imposible, haga un esfuerzo por comprenderme. Estoy hasta las narices de usted.

viernes, 29 de octubre de 2010

Es una trampa

No me fío. En otras ocasiones ya han seguido los mismos pasos, se han movido dentro de idénticos márgenes en el procedimiento. Y el final ha sido también exacto, gemelo: el asesinato, la cobarde ejecución. Nuestro gobierno ya ha sufrido la traición de la banda criminal: accedió a una tregua trampa que permitió a los homicidas rearmarse y reestructurarse, recuperar algo de vida. Ahora, ETA es una organización mafiosa acosada, está arrinconada por las fuerzas de seguridad, perseguida como una alimaña. Necesita tiempo, un espacio para respirar, y busca con la mentira y la traición reconquistar el terreno político al que justicia y democracia le impiden llegar. Conoce la debilidad del Gobierno, sabe que éste necesita crédito, un argumento con el que recobrar lo perdido con su nefasta gestión económica y social, y le ha lanzado el cebo. Es una trampa, un cepo en el que no se debe caer. Hay mucha muerte detrás, hay demasiadas víctimas, se ha derramada tanta sangre que otra cosa que no sea la rendición incondicional, la desarticulación total y el sometimiento a la justicia sería, como mínimo doloroso. ETA tiene que desaparecer, pero no a cualquier precio

El Sahara se muere

No es más que asombro, estupor y rabia. Sentimientos todos provocados por el señor feudal alauita y por aquéllos que consienten su actitud opresora. La tolerancia internacional con los desmanes institucionales de Marruecos es indignante. La represión ejercida sobre los saharauis, el trato violento y salvaje que reciben de parte de las fuerzas de seguridad del país opresor, la castración sistemática de las libertades fundamentales, la meditada opacidad informativa en los asuntos relacionados con el Sahara y el confinamiento forzado y forzoso de los que demandan la soberanía sobre su tierra y destino son argumentos suficientes para que se produjese una reacción de condena y presión sobre el Estado de Marruecos. Si le añadimos a estos condicionantes el asesinato cruel e injustificado del menor Elgarhi Nayem Foidal, ejecutado a tiros por la policía de la dictadura, tenemos los mimbres necesarios para que la diplomacia internacional tome cartas en el asunto de una vez por todas y exija a Mohamed VI la pronta solución que el problema del Sahara requiere para su supervivencia. Porque sin duda estamos ante su muerte salvo remedio inmediato.
Dicho esto, y conociendo cómo las gasta el monarca “amigo”, me temo que no tardaremos en asistir a una nueva maniobra de distracción sobre las ciudades de Ceuta y Melilla. Algo inventará el Duce del Magreb para que las miradas políticas del mundo vuelvan cobardemente la cabeza y se dirijan hacia España. Ahí tiene un hueso muy duro Trinidad Jiménez. A ver cómo responde.

jueves, 28 de octubre de 2010

Rico, rico, rico

Cuando tiene razón, hay que dársela. Y ahora está en posesión de ella, no miente cuando afirma que “hoy en España somos más ricos que con Aznar” Lo que le ha faltado especificar al Presidente del Gobierno es quiénes son más ricos. La ministra Leire Pajín es una. La legión de políticos de medio pelo y asesores que sustentan y apoyan el desaguisado económico también han engordado su hacienda. Algún que otro cargo público se une solidariamente al grupo de afortunados (andaluces, valencianos, catalanes, baleares, un no parar de voluntarios en esto de forrarse). Por no contar los que, dichosos ellos, ya tenían dinero antes y, ahora, que la necesidad aprieta, han salido beneficiados con la puñetera crisis.
¡Pues claro que somos más ricos, hombre! Lo que ocurre es que los malvados y quiquillosos españoles no queremos entender al insigne y glorioso José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Qué en Cáritas han pasado de 400.000 a 800.000 los que acuden en busca de auxilio? Esos no cuentan, que le están echando morro a la situación. ¿Qué uno de cada cinco de los hogares (en algunos sitios es uno de tres) está bajo los umbrales de la pobreza? Nada, no pasa nada. Mucha economía sumergida, mucho dinero negro que no se declara, que somos unos pillos. ¿Qué hay cinco millones de parados? La gente no quiere trabajar, perros más que perros…
Hablemos en serio. Lo de este hombre es de consulta médica. Mentir es decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa, fingiendo, mudando o disfrazando una cosa, haciendo que por señas exteriores parezca otra. Y hacerlo de forma repetitiva es un problema patológico que hoy puede resolverse con la terapia adecuada. Esta conducta se llama mitomanía
Los psiquiatras definen al mitómano como aquél que utiliza la mentira como conducta de vida, falseando la verdad respecto de hechos, cosas y personas con el objeto de hacer daño. Establecen tres tipos de personalidad donde se asienta esta conducta: la psicótica (relacionada con los delirios), la perversa (la mentira como instrumento para falsearlo todo) y la neurótica (la mentira para llamar su atención).
Con todo esto no pretendo decir que Zapatero sea un psicópata o un neurótico. Me inclino más por el lado del mitómano perverso. Sea como sea, lo aconsejable para él y, por ende, para todos nosotros mientras esté en el poder, sería que acudiese al especialista, y que cambiase de medicación. Que igual lo suyo aún tiene remedio. O igual no.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Juguemos a insultarnos

"Ustedes son los adalides y abanderados de las políticas sociales cuando están en la oposición, pero lo olvidan en el Gobierno para ser un partido antisocial y los españoles no olvidan que ustedes se olvidan” Así habló Zaratustra. Perdón, Rubalcaba. Aquéllos que pertenecen, militan o simplemente simpatizan con el PP además de genéticamente distintos y tontos de los cojones (gran definición de Pedro Castro que denota su aguda inteligencia), son enemigos de la sociedad, explotadores sin escrúpulos, destructores de familias y exterminadores de clases desprotegidas.
Las lenguas han salido a pasear. La estrategia política de aquí a 2012 va a consistir en descalificaciones e insultos, menosprecios varios y radicalización extrema de las posiciones. Y, nosotros los españoles, a participar en el juego. La consigna es marcar la diferencia, establecer muros entre dos Españas creadas a beneficio y disfrute de políticos sin ideas ni proyectos: o estás conmigo o eres el enemigo a abatir sin piedad. Recuperar al electorado de izquierdas con mensajes que aludan al sentimiento, para que se olvide la realidad económica y social y así ganar, ganar y ganar, único objetivo de la casta en el poder. Tenemos que odiarnos, oponernos por sistema al que no piense igual, enfrentarnos si es necesario, fracturar aún más si cabe la sociedad. Aquello de juntos podemos arreglarlo arrimando el hombro todos, ha fallecido: nos quieren obligar a militar incondicionalmente en un bando, izquierdas o derechas, como si eso sirviera hoy en día para algo.
Los proyectos casi no existen, y los pocos que hay son lesivos y discriminatorios, golpean donde duele y arrinconan al que no puede defenderse. Ante la ausencia canalla de iniciativas positivas, de soluciones tangibles, sólo queda como medio de supervivencia para los malos profesionales que rigen los destinos del país el recurrir a la calidez del sentir, a la visceralidad de las emociones, a los impulsos ideológicos. ” Ven a mi lado, que te vas a divertir: trabajo no tendrás y lo de pagar los recibos o comer tres veces al día, apáñatelas como puedas, pero desahogarte con el vecino te va a venir de muerte. Ya verás como si le mentas a toda la familia y le añades a los apellidos lo de facha o rojo de mierda, te sentirás mejor, nuevo, libre, realizado.”
Qué se dejen ya de tanta tontería y empiecen de una vez por todas a hacer política, que para eso les pagamos a ellos y a la legión infinita de asesores y parásitos que tienen a su lado. Tienen los medios, están en el lugar preciso y les hemos dotado del poder necesario otorgándoles nuestra confianza. Entonces, ¿qué es lo que falla? Yo lo diré. No poseen ni por asomo la capacidad y la aptitud inexcusables para el desempeño de su misión. Y parece que tampoco quieren adoptar la actitud imprescindible que requiere el momento. Hasta que no nos peguemos entre nosotros no van a parar.

martes, 26 de octubre de 2010

El insólito juego del PSOE

Yo no entiendo mucho de estrategias políticas. Como todos sólo soy capaz de ver las torpezas, quizás porque éstas destacan sobre los aciertos. Verán. Mi abuelo me decía que el que da no tiene para después, que hay que ser generoso siempre, pero empezando por guardar lo que tanto cuesta conseguir. El hombre, sabio por la edad y por la vida, también me aleccionaba cuando insistía en que sólo los tontos muy tontos se hacen daño a sí mismos, lastiman sus ideas y derrumban sus logros.
Hete aquí que uno intenta comprender el juego político del PSOE. Por un lado, el silencioso distanciamiento de Zapatero (ya veremos hasta dónde le aguanta la soberbia), que cede los galones a un Rubalcaba todopoderoso y omnipresente, al que nada escapa de su control y que parece destinado a suceder al Presidente, el principal problema que tiene la formación socialista en sus deseos electorales (de gobernar, mejor ni hablar, total, ¿para qué?). Hasta aquí, lógico: eliminado el escollo, relegado el del talante, muchas simpatías volverán al redil. A partir de este punto, el asunto se torna turbio, incomprensible.
Se ha optado por entregar Cataluña a los nacionalistas. Los mensajes de Montilla y compañía, tirándose piedras a su propio tejado, son como mínimo sorprendentes y están llenos de contradicciones y reproches hacia su propia gestión. Allá ellos, pero se van a meter una leche de campeonato de la que muy difícil será que consigan recuperarse.
Se le regala Euskadi al PNV. Aquí la traición es bíblica. Patxi López debe estar alucinando. Sus propios compañeros (lo de compañeros es un decir) le han apuñalado, menospreciándole y ninguneándole. Desde Madrid se pacta con los nacionalistas vascos dándoles un poder que las urnas no les otorgaron. Todo el trabajo duro realizado por el PSE se va al traste: en las próximas elecciones los votos se irán para el que más ha conseguido del Gobierno Central, así que ya se puede ir despidiendo del cargo. Es chocante ver cómo el lehendakari recibe más apoyo de los populares del terreno que de los socialistas nacionales. Esperemos, por el bien de toda la sociedad española, que en la negociación o no negociación con los asesinos de ETA que está llevando o no a cabo el gobierno se tengan en consideración los acuerdos entre PSE y PP. Esto último, además de todo un detalle, sería lo único que suavizaría la felonía realizada desde Ferraz.
En conclusión: regalan dos territorios, uno por ineptitud y otro por conveniencia, golpeándose a sí mismos. Mientras, sacan los mastines sin bozal para ejercer de oposición de la oposición, en lugar de trabajar en lo suyo, que no es otra cosa que crear empleo. Se enrocan en actitudes insoportables (la postura procastrista del gobierno es amoral y absurda) y dedican su energía al marketing, a lavar una imagen sucia y emponzoñada que tiene imposible solución de mejora. Pierden lo poco que les queda y se aferran a la disolución de la banda terrorista como único argumento. Ojalá sea así, ojalá los asesinos se rindan pero sin condiciones, sin cesiones. Les felicitaremos. Nos felicitaremos todos. Pero de lo demás, ¿qué?
Lo dicho. No sé a qué juega el Gobierno. Me gustaría decir que tampoco me importa, pero no es así, ya que por desgracia ellos son los que mandan. Y lo hacen muy mal, por cierto.