viernes, 12 de abril de 2013

El Tossal está "haberiado"


Como suena, tal cual. En unas dependencias municipales, en una zona deportiva y en la puerta de los aseos y la zona de vestuarios. En el monte Tossal de Alicante.” Haberiado. No hay agua en toda la istalacion”. Haberiado. Ya puestos a que el niño nazca, dan ganas de redactar el cartel completito. “Haberiado. No ai hajua en toa la Histalacio. Halluntamiento de halicante”. Haberiado.
Y digo yo, sin ánimo de ofender a nadie, que ya que estamos, bien podría alguien grabar el mensaje en mármol o esculpirlo en piedra y después, tras acto solemne, enterrarlo junto a un cascote de hormigón de cualquiera de las pistas, un pedazo del césped artificial o un retal del remiendo de una red de fútbol. Así, las generaciones futuras, los seis o siete que sobrevivan a la invasión de los merkelianos del norte, cuando se encuentren buscando trufas entre las ruinas se tropezarán con todo el paquete y dirán; “Joder, no me extraña que todo se fuera al carajo. Menuda tropa”.
Porque, al margen de faltas ortográficas que no hay que valorar, que cada uno escribe como puede, sabe y se le antoja, la zona deportiva está realmente averiada, sin hache y con uve. No hay dinero en el Ayuntamiento de Alicante para estos caprichos. Tiran más dos macetas y unas fotografías en la romería que cuidar lo que se tiene.
Y ya puestos, fácil es deducir que tampoco debe de haber un euro en caja para renovar el tapiz de las instalaciones municipales en las que entrena y juega la S.C.D. San Blas. Total, para qué. Si sólo son 16 equipos de futbol, con más de trescientos niños que, visto el trato que se recibe desde el consistorio, no se merecen jugar en un campo sin agujeros. Son rodillas y tobillos jóvenes que se recuperan rápidamente de cualquier lesión muscular. O eso deben pensar desde la concejalía que dirige Mariano Postigo, que algo tendrá que ver en esto ya que, todo hay que decirlo, promete y promete año tras año que va a levantar el campo de minas de San Blas y va a poner en su lugar uno en condiciones. Promete y promete.
Y uno, desde su inocencia y temiendo la escaldada, no se atreve a preguntar por los dominios de la Concejalía de Fiestas y Deportes de Alicante  cómo andan las cosas, que por qué no arranca de una puñetera vez el compromiso adquirido. Da miedo hacerlo, no vayan a contestar que el asunto está Haberiado.
¡Qué viva Cervantes! ¡Qué viva Pelé! ¡Qué biba el halluntamiento de Halicante!

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