martes, 21 de agosto de 2012

Kikirikí, Montoro está aquí.


Cristóbal Montoro, azote del infiel, sea éste funcionario, parado, autónomo, pensionista o simplemente tenga la mala suerte de vivir para morir a su servicio, ha puesto los peludos encima de la mesa. Aquí el que manda es él, y solamente él. Y los demás, a callar, o se quedan sin postre. O eso cabe deducir de sus declaraciones respecto a la reforma del sector eléctrico diseñada por el ministerio de Industria, Turismo y Energía. “Hasta que yo lo decida, no irá adelante la reforma, lo anuncie quien lo anuncie”. No tiene trono ni reina, ni nadie que le comprenda, pero es el rey. El de bastos.
Y si no, que se lo digan a José Manuel Soria, que ha tenido que esquivar la cornada del morlaco y defender su castillo y sus competencias, recordándole al ministro de Hacienda que en su maceta para miccionar hay que pedirle permiso a él, que para eso la cartera es suya.  El papel de don Cristóbal sería, “como es lógico, opinar”. Y no ha tardado mucho en hacerlo, no te pienses tú que se le iba a quemar la tostada.
El ministerio del Gran Inquisidor, presto y rápido, ha hecho público un documento, titulado 'Hacienda matiza su papel en la reforma del sector energético', o “de cómo te espero en la calle, que te voy a correr a leches, boca rana”. En dicho incunable se bendicen las palabras de Soria y asegura Lord Vader que no ha bloqueado ni tiene intención alguna  de frenar la modificación que prepara hace meses el Ministro de Industria. Pero que no se le suba a la parra, “Soria, yo soy tu padre, el lado oscuro controla el imperio, y además corto el bacalao”. Vamos, que Montoro, ese hombre, es el principal autor y valedor de todo lo que tenemos encima y lo que se avecina, que se augura ni poco ni bueno.
A todo esto, me gustaría saber, si no es molestia, qué opina de esta descompensada pelea de gallos Mariano Rajoy. Más que nada porque la sangre es muy escandalosa y, a la que se descuide, el amo del corral desnuca al pollito que se le ha puesto farruco, y tenemos montado funeral y crisis de gobierno, la única crisis que nos falta en el gallinero nacional. Creo, si no es mucho pedir, que algo debería decir, en voz alta y clara, para que todos le oyésemos y  quizás entendiésemos lo que ocurre. Pero me temo que va a ser que no. Y como Rajoy no se ponga en su sitio, acabará por darle la razón a los que consideran que el Presidente del Gobierno es Monchito en España y Rodolfo en el extranjero, según si la mano directora es la del Padrino Don Cristóbal o bien pertenece a la Führer Merkel.
Madre, tengo miedo.

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