martes, 10 de julio de 2012

Querida Ángela, querido Cristóbal


“Querido Cristóbal, dos puntos (de sutura). Verás, si quieres que le salvemos el culo a tu país, ya sabes, el abecedario lo pongo yo. Yo te digo y tú lo haces, no tienes otra. Como ya te habrá contado Mariano, tal y como dejó las cosas el tonto, el iluminado ése que estaba de presidente, tenéis menos futuro que los yernos del rey. Así que, me coges a los funcionarios y a los pensionistas y les robas una paga extra. Tranquilo, en un principio no tendrás problemas al atracarles, que los que no son ni lo uno ni lo otro se alegrarán mucho. Cuando les toque a ellos, que les tocará pues van detrás, entonces se te soliviantará el rebaño. Hasta entonces, tu aprovéchate, no seas merluzo. Acto seguido, me reduces los servicios públicos, que para lo tontos que son los españoles, con cuatro chuches que les des van que trinan. Cuarenta por aula, que el que sirva para estudiar ya me lo llevaré a cambio de casa y pensión. El resto, la tropa inculta, a ponernos cañas y a vaciarnos las alforjas cuando tengamos ganas de carne. En cuanto a los médicos y las enfermeras, cuantos menos casi que mejor. Así se te van muriendo antes. Más barata te saldrá la cuenta, que pululan mucho viejo y mucho enfermo por España y sobran, te digo yo que sobran, que por aquí tenemos experiencia de años en eso de eliminar gente. Qué no se te pase, me reformas ya el mercado laboral, que para chapero o puta no hace falta contrato. Y eso sí, los bancos ni tocarlos, que el sistema financiero da mucho juego, que con tanta subida y bajada nos estamos forrando. Así que ponte las pilas y en marcha.”
“Querida Ángela, punto (de sutura) y coma (profundo). Te han dado mal el correo electrónico tus empleados de la Stasi. Sí, me llamo Cristóbal, pero no Montoro. Montera, que es donde me los pongo cuando te veo y te oigo. Pertenezco a la soldada a la que tú quieres aniquilar si no viene un milagro y nos salva. Pero ése no es el tema. Te cuento. La solución para este país no es destruirlo, no. Nunca seremos como vosotros, ni ganas, oye. El remedio empieza por eliminar a la voz de ya nuestra estructura política y a sus okupas. Hay que replantearse, sino cepillarse, las Comunidades Autónomas, pues han demostrado lo que son y la miseria que generan. Hay que suprimir el Senado, cementerio no de elefantes, de mamuts. Hay que cargarse, sin despido ni paro, a la pléyade de asesores y parásitos que ocupan las administraciones. Hay que enchironar al 90 % de los banqueros del país, tras embargarles hasta la etiqueta de de los calzones a ellos y a los suyos. Hay que formularse la pertenencia a la Unión Europea. Y hay que enviaros a ti y al resto al carajo. Eso, de aperitivo. Después, os ponéis en la cola si queréis cobrar. Hoy no, mañana tampoco, y pasado mañana, a lo mejor te pago algo de señal, no te vayas a pensar que soy un fulero. Entonces, cuando veas que te arrastro al mismo pozo ciego al que tú me condenas, igual te lo piensas y dejas de tocarnos las narices. Hasta ese momento, déjate caer por aquí, que a una sangría de tetra brik y unas bravas aún  te podemos invitar, chata. Besitos. Sin lengua.”

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